El Tribunal Supremo ha ratificado, mediante la desestimación del recurso de casación interpuesto por el Ayuntamiento de Ponferrada, la ilegalidad de la urbanización del barrio de La Rosaleda porque no se ha respetado el incremento proporcional de espacios libres públicos y dotaciones en la zona, primando abusivamente la construcción de viviendas.
Ratifica así el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León de noviembre de 2005, dando la razón a la Federación de Asociaciones de Vecinos. Se trata pues de una nueva sentencia contra el consistorio ponferradino y sus atropellos.
Pese a que ya con el fallo emitido en Valladolid quedaba clara la ilegalidad, decidieron recurrir a instancias superiores aunque no aportaban ningún argumento jurídico nuevo ni de peso, pero total, sólo arriesgaban el dinero de todos, no su patrimonio personal, y así ganaban tiempo. Fue una huída hacia delante.
Y ahora, tal y como estaba previsto, la sentencia condena a costas al Ayuntamiento, unos cargos que deberían afrontar y compartir el alcalde y sus diligentes compañeros. Nada más conocerse, ya salió presto y veloz su fiel Juan Elicio a decir que aquí no pasa nada, que la sentencia no va a tener ningún efecto y que todo se queda en “una confrontación de opiniones” puesto que ya se han subsanado estas carencias en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana.
Pues no, señores, no se puede consentir que las autoridades públicas sean las primeras en quitar importancia a un pronunciamiento del Tribunal Supremo que les ha dicho que lo han hecho rematadamente mal, que han hurtado a los vecinos de Ponferrada 118.000 metros cuadrados de terreno en espacios de esparcimiento y dotaciones.
Se han dejado llevar por su afán de lucro, han especulado y pisoteado los derechos de los ciudadanos. Pero lejos de entonar el mea culpa, consciente de que ha metido la pata hasta el fondo, Riesco saca pecho como si los que cometiesen las ilegalidades fuésemos los demás. No pierde su chulería ni siquiera en cuestiones tan meridianamente claras.
No se comprende cómo un personaje público con tantas sentencias en contra como ésta, sigue haciendo como que no pasa nada, pero el tiempo da y quita razones, y tal vez tanto cúmulo de abusos pronto atraiga la atención de la justicia y figuras como la del fiscal anticorrupción investiguen a fondo tantos barullos.
Ángel Escuredo
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina