Con la miel en los labios
17.06.09 @ 19:18:21. Archivado en Ponferrada
Pocas cosas emocionan tanto a algunas personas como el fútbol y pocas aficiones hay que sientan tanto los colores como la de Ponferrada. Estos días nuestra ciudad ha estado pintada de blanquiazul, multitud de banderas ondean todavía en muchas ventanas. No pudo ser. Rozamos el sueño de volver a segunda división A, pero la suerte no acompañó.
El gol de Arriaga apeó a la Ponferradina de la disputa y le impidió continuar participando en la fase de ascenso. El penalti nos devolvió la esperanza de poder dar la vuelta a la eliminatoria. Jonathan Valle asumió la responsabilidad de colar el balón en el fondo de la portería, todos contuvimos la respiración, pero su efectividad falló cuando más la necesitábamos y nos quedamos con la miel en los labios. No tenemos nada que reprocharle porque otras victorias se las debemos a él.
No nos merecimos perder, pero el fútbol es así. Lo que está claro es que la afición, el equipo y la directiva no son de segunda sino de primera.
Cada domingo la Deportiva nos hacía olvidar los problemas cotidianos, la crisis y el fantasma del paro. Hombres y mujeres de todas las edades e infinidad de niños vibrábamos con el juego de nuestro equipo y nos desplazábamos allí donde hubiera que animar a nuestros jugadores. No importaba ir al día siguiente sin dormir a trabajar o aparcar otros planes del fin de semana, la causa lo justificaba sobradamente.
El proyecto, el equipo y la ciudad entera se merecía el ascenso. Parecía que habíamos dado con la fórmula magistral: trabajo, esfuerzo y humildad del equipo e ilusión y ánimo sin límites de la afición. Tras una buena temporada, aunque algo irregular, la verdad es que en la liguilla de ascenso fue donde los chicos de Tartilán hicieron gala de mejor juego y nos convencieron de que el objetivo era posible y que lo teníamos muy cerca.
Todos ansiamos volver a vivir aquel momento inolvidable hace dos temporadas en el que en el minuto 85, contra el Alicante, en el Rico Pérez, cuando se daba ya todo por perdido, ocurrió el milagro y Ponferrada entera “explotó” de júbilo al llegar el ansiado gol de la victoria. El club de nuestros amores, un club modesto pero sólido y con ganas subía a la división de plata. Fue algo histórico, pero sin duda lo mejor aún está por llegar.
Fátima López Placer
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Angel Escuredo
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