En los últimos tiempos las madres trabajadoras hemos sentido cierto alivio puesto que durante las jornadas laborales no lectivas nuestros hijos han podido acudir de forma gratuita a los centros abiertos, liberándonos de la preocupación de qué hacer con ellos sin que ello suponga una especie de castigo para ellos.
En estas instalaciones los niños juegan y se relacionan con otros compañeros, hacen manualidades, practican deporte, ven alguna película y en definitiva se divierten dejando por unas horas de lado las consolas y los ordenadores. Y ahora, a punto de abrirse el plazo para matricular a nuestros hijos de cara a la época estival, la Consejería de Educación de la Junta, nos sorprende con la desagradable noticia de que hay que pagar cinco euros por día y niño por utilizar este servicio. Lo más lamentable es que ni los monitores ni los padres/madres sabemos nada en absoluto salvo lo poco que se ha publicado en los medios de comunicación.
Me parece un abuso y una medida injusta. Sinceramente no entiendo la obsesión de la Junta de modificar los servicios que funcionan bien, como éste, o el de la gestión de la guardería La Guiana que previsiblemente será transferida al Ayuntamiento de Ponferrada, y no introducen cambios en los que realmente funcionan fatal. No todas las familias pueden costearse este servicio que puede suponer un coste de 100 euros por niño, máxime en el delicado momento de crisis económica por el que estamos atravesando. El precio fijado no es por tanto ni mucho menos simbólico.
Se han dinamitado los pilares sobre los que se construyó este programa: conciliar la vida familiar y laboral mediante un acuerdo entre la Junta y los ayuntamientos, en este caso el de Ponferrada, según el cual la administración regional fijaría las normas de admisión y funcionamiento y asumiría el coste de los monitores y el consistorio correría con los gastos de mantenimiento de los centros. Ahora han introducido un nuevo factor: sangrar a los padres.
Por su parte, el alcalde de Ponferrada ha preferido mirar hacia otro lado, y hacer como que la cosa no va con él. A Riesco sólo le interesan las obras de relumbrón, las de millones de euros, esto es pecata minuta.
El quiz de este cambio parece encontrarse en la falta de previsión y en la mala organización de la Consejería de Educacion cuyo presupuesto si no alcanza para mantener el servicio debería arbitrar otro tipo de medidas como priorizar y garantizar la gratuidad a familias con bajo poder adquisitivo.
Espero que tanto a los responsables regionales como a los municipales en este asunto, les entre el sentido común, den marcha atrás en su intención y permitan que los centros abiertos continúen siendo gratuitos.
Fátima López Placer
Jueves, 31 de mayo
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo