¡Qué interrupción!
25.09.07 @ 23:23:38. Archivado en A mis hijos
En estos días tan ajetreados de la vida, ¡levantarse temprano y hacer las tareas encomendadas momento a momento¡, seguir la agenda planificada para los que la llevan, para los que no tienen esa costumbre; acordarse de las cosas más importantes que hacer, una interrupción en los planes como que nos cae como ladrillo en la cabeza.
¡Pero tengo que hacer tal cosa¡, ¡qué mala onda dirían los jóvenes¡
Hay interrupciones que vienen para dañarnos el día.
Pero en cambio hay interrupciones que aparentemente no son gratas pero que tienen un propósito maravilloso.
Un día que parecía tan común para un campesino, se había levantado temprano, desayunó apresuradamente y se fue al campo, a trabajar la tierra.
Existían rumores de problemas que estaba pasando en la ciudad pero Él no quería ser parte de ese bullicio, pues tenía en su agenda el trabajar y trabajar en su campo.
¡Tal vez pensó: "la gente lo que necesita es trabajar mientras permitía que el sol diera contra él, y volvería nuevamente solo a fijar su atención en el trabajo, ya con el sudor en su cuerpo, decidió ir a la ciudad y allí en el camino se encontró con gritos y movimientos, miró a un hombre que estaban llevando para ser crucificado, "eso era común" por tanto no le llamaría mucho la atención, vió como cayó el cuerpo de ese hombre parecía que las fuerzas se le acababan, quiso pasar de largo , ignorando la muchedumbre, ignorando al supuesto reo que llevaban al matadero, pero unos soldados le obligaron que ayudaran a cargar la cruz.
¡Su nombre: "Simón de Cirene",
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Gloria Mosquera de Altamirano
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