Zapatero acusado de cobardía en el PSOE por claudicar ante Montilla
13.11.06 @ 12:36:07. Archivado en Artículos
La colocación del presidente tras el Tripartito es embarazosa. Los "nacionalismos moderados" están en crisis. El líder del PP tiene en su mano tomar el mando del tablero político.
El "Pacto de Trincheras", o -lo que es lo mismo- "Todos Contra El PP", se ha disuelto como azucarillo en agua tras la reedición del Tripartito en Cataluña. El "partido hermano" catalán ha preferido seguir en el coche oficial que avalar –inmolándose- el ascenso al poder de la Generalitat de Artur Mas para que José Luis Rodríguez Zapatero pudiese abrir el baile de inicio de precampaña electoral con una novia moderada del brazo. La colocación política del PSOE en este momento no es cómoda.
Además, los propios compañeros de partido achacan "falta de coraje" a su líder. "Si esto mismo les ocurre a Felipe González y Alfonso Guerra hubiesen convencido si fuese preciso a José Montilla a torta limpia", señala un importante dirigente del PSM a Elsemanaldigital.com.
Ahora, guste más o menos al presidente del Gobierno, tendrá que cruzar el largo pasillo que lleva hasta los comicios locales, autonómicos y, más tarde, nacionales mirando a los ojos a su radical y despechada pareja republicana, a la que abandonó por estridente una tarde de lectura estatutaria en La Moncloa.
Zapatero, a día de hoy no le queda otra, deberá conformarse con un imperfecto "Pacto de Progreso" o "Pacto de las izquierdas", tan denostado siempre por González, salvo a nivel local. En buena medida fue ensayado en el ámbito nacional por el socialista Joaquín Almunia, y abrió las puertas de par en par de la mayoría absoluta del año 2000 al PP de José María Aznar.
Además, la situación en el País Vasco tampoco es halagüeña para los intereses estratégicos del mandamás socialista. El PNV, según fuentes de toda solvencia, pasa por momentos tan delicados como los inmediatamente anteriores a la escisión que sufrió con la marcha de Carlos Garaikoetxea para crear Eusko Alkartasuna.
La guerra entre los dos dirigentes de referencia del partido que gobierna de la mano de Juan José Ibarretxe el País Vasco, Josu Jon Imaz y Joseba Egibar no tiene tregua ni fin. Aparte de las rencillas personales, suyas y de sus equipos, sus miras políticas difieren sustancialmente.
Uno es nacionalista vasco, conservador y cree que con el PP su partido puede llegar a sentirse cómodo en España; el otro considera que el aliado natural del PNV es Batasuna y su estación final la "independentzia". En realidad, el motivo de desencuentro en el PNV, aunque no se diga, es el torpe "Plan Ibarretxe".
Pero los tratos del PSE de Patxi López con la Batasuna de Arnaldo Otegi les tienen más preocupados que contentos y a la vez postergados. Ven cómo, si la paz al final se consolida en su tierra, Zapatero y López buscarán formalizar allí también, como en Cataluña, como en Galicia, un "Pacto de las Izquierdas" (PSE, EU, Batasuna) para alejarles del poder autonómico que han mantenido desde que comenzó la España de las Autonomías.
Ante este complejo escenario del llamado "nacionalismo moderado" –catalán y vasco-, el PP de Mariano Rajoy debe reflexionar, sin dejar de lado sus principios, pero teniendo muy presente que las mayorías absolutas son complicadas de alcanzar en España; que los partidos deben buscar alcanzar el poder; y que sobre todo a CiU siempre le ha acompañado por todo el país un halo de moderación y centrismo.
Rajoy tiene margen para optar, desde luego, sin dejar de representar en todos los lugares de España el gran partido con un mensaje nacional único y coherente. A partir de aquí, en cierta medida, al líder popular se le puede empezar a presentar la ocasión para que el PP, de nuevo, tome el mando en el tablero de ajedrez político
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Un partido que se queda "quieto parao", cuando puede tomar iniciativas que, al menos, defiendan la dignidad ciudadana y personal de militantes, miembros del partido, votantes, no merece obtener el respaldo de los ciudadanos. Seguir mirando hacia otro lado y estar de telonero de un Gobierno, de un Régimen ilegal, terrorista, corrupto y prevaricador, no puede provocar más q repudio ciudadano y electoral.¡¡¡¡Hasta cuando maricomplejines, hasta cuando¡¡¡¡¡
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Antonio Martín Beaumont
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