La flor del vigilante (3)
20.09.08 @ 08:39:45. Archivado en Otros escritos
No me dirá usted que el fruto de mi trabajo no se valora por la pepita o la nuez que tan apreciada para el comercio es, sea dulce o amarga. Usted lo sabe bien, la almendra dulce es de sabor agradable, la amarga es venenosa. A fin de cuentas en el pecado está la penitencia y de todas esas cosas usted entiende bastante más que yo que soy un simple árbol que, aunque simple, he sido y sigo siendo más apreciado que los demás, sobre todo en el momento en el que me revisto de alba rosada de flor y adopto el porte arbóreo más vistoso. Lo decía el viejo sabio al final de su obra al hablar del ocaso del hombre y acercarlo a usted y a todo lo que le rodea: Cuando también se tema a las alturas, y se llene de peligros el camino, y florezca el almendro, y la langosta sea una carga, y se pierda el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y rondarán por las calles quienes hacen duelo (Qoh 12,5).
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