Crisis y libertad de Prensa
31.10.09 @ 07:11:53. Archivado en Periodismo

El otro día, los medios de comunicación daban otra mala noticia para nuestro país. En España, en 2009, hay menos libertad de prensa que en 2008 y que en los años anteriores. Nuestro país se sitúa en el puesto número cuarenta y cuatro en la clasificación mundial de la libertad de prensa, bajando del treinta y seis en el que estaba el año pasado.
El dato, además de mover a la compasión, es una llamada de atención a la relectura del artículo 20 de nuestra Constitución en el que se proclama la libertad de expresión aboliendo, de esta forma, las antiguas leyes de prensa –sirva como ejemplo la Ley Fraga de 1966 y sus posteriores actualizaciones orquestadas por el viejo Ministerio de Información y Turismo y los tribunales de cesura-. Porque sepan -los que no lo saben- que en España la libertad de prensa no llegó a hacerse plena hasta la proclamación de la Constitución de 1978, lo cual –dicho en lenguaje de andar por casa- significa que sólo llevamos tres décadas intentando decir lo que pensamos sin miedo a represalias.
El dato que nos ofrece la organización internacional Reporteros sin Fronteras no es, lo que se suele decir, reflejo del cumplimiento constitucional. A fin de cuentas, afirmar que nuestro país baja del puesto treinta y seis al cuarenta y cuatro en la clasificación mundial de la libertad de prensa quiere decir que, a pesar de los gozos de la Constitución, aquí hay miedo a decir lo que se piensa, existen presiones de determinados sectores que coartan a los periodistas, tenemos límites a la hora de opinar y contamos con un cuerpo mediático incapaz de recuperar la esencia que hace del medio de comunicación un ente transmisor de información y no una empresa productora de beneficios.
Aunque algunos piensan que en España la libertad de prensa está garantizada, el descenso en la clasificación mundial de nuestro país clama a gritos un análisis de todas aquellas situaciones en las que la expresión y la opinión pueden verse condicionadas. Se me ocurren algunas razones para justificar este resultado: Por un lado tenemos la presión que la banda terrorista ETA parece ejercer sobre muchos periodistas (yo mismo tuve la oportunidad de sentirme coaccionado hace años, con motivo de la crónica de un viaje al País Vasco). Por otro lado están las imposiciones mediáticas de diferentes grupos empresariales de comunicación a la hora de reglamentar la cobertura de las campañas electorales. A todo ello tenemos que añadir la imposición ideológica que ejercen las empresas de comunicación untadas económicamente por grupos políticos con el fin de orientar el sentido de las noticias.
La clasificación mundial de la libertad de prensa sitúa a países como Ghana, Costa Rica, Uruguay, Estonia, Letonia, Jamaica, República Checa, Chipre, Hungría, Mali, Namibia, Guyana, Sirinam, Cabo Verde o Malta, por delante de España. Además de los ya consolidados como Francia, Portugal, Reino Unido, Luxemburgo, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Austria, Bélgica, Suiza, Dinamarca, Suecia o Irlanda.
Si de 175 países analizados, España está en el puesto cuarenta y cuatro, permítanme que les diga que no estamos nada bien. Y uno, al ver estos resultados, se siente menos libre y con ganas de salir a la calle a reclamar el derecho a la libertad que alguien nos está queriendo quitar. Y me pregunto si la crisis tendrá algo que ver con toda esta situación. Menos mal que todavía quedan huecos en las páginas de los periódicos que permiten a columnistas, escritores y periodistas decir lo que piensan. A fin de cuentas, la opinión en los medios de comunicación, es lo que queda y lo que da fuerza y credibilidad a un periódico.
Jaime Vázquez Allegue
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