El Apocalipsis de Paco Contreras
12.05.09 @ 16:58:04. Archivado en Biblia

El dicho sagrado de que nadie es profeta en su tierra tiene, en esta ocasión, un nombre propio: Francisco Contreras Molina, claretiano granadino, uno de los más grandes biblistas contemporáneos y, con toda seguridad, el mayor conocedor del libro del Apocalipsis de Juan, de nuestro país.
Paco Contreras era un hombre bueno, sencillo, humilde –siguiendo el modelo de su fundador-, tal vez por eso, su reconocimiento internacional como uno de los mejores especialistas en el último libro de la Biblia, en Granada pasaba desapercibido. Todavía recuerdo los últimos consejos que me dio hace unas semanas antes de su muerte -porque Paco Contreras era un buen consejero-. Ojalá algún día no muy lejano se cumplan. Además Paco Contreras era poeta. Un magnífico poeta con más de una veintena de poemarios publicados y premios en su haber. Era, siguiendo el consejo de Luis Alonso Schökel, poeta y biblista a la vez. Una combinación necesaria en muchas ocasiones para alcanzar el arte de poder entender la Biblia y descubrir con entusiasmo que a través de la escritura se puede ver el rostro del Creador.
Recuerdo que cuando terminé de leer uno de sus libros “El Señor de la vida. Lectura cristológica del Apocalipsis” (1991) me quedé con una sensación de placer inmenso. Había sido una lectura al dictado en la que cada línea era como escuchar su voz con un tono suave, pausado, respetuoso y muy, muy espiritual. Y es que Paco Contreras tenía el don de traducir el lenguaje rudo y duro de la exégesis académica al idioma popular otorgándole métrica y sonoridad. Hacía de la hermenéutica poética su mejor aliado para describir la imagen de una mujer vestida de sol, coronada con doce estrellas y con la luna bajo sus pies. Conocía la Jerusalén celestial como la palma de su mano. Recorría las siete iglesias con sus cartas en la mano. Y es que estaba convencido de que el Apocalipsis era un libro de consolación cargado de mensajes de esperanza.
Todos los años, en las jornadas de la Asociación Bíblica Española, después de varios días de análisis de estudios eruditos y comunicaciones aburridas, Paco Contreras pedía la palabra para terminar recitando alguno de sus poemas con sabor a Sagrada Escritura. Impregnados de una mística dispuesta a equilibrar la seriedad del rigorismo academicista. No hay nada mejor que un poeta para leer la Biblia. Nada mejor que un hombre como Francisco Contreras Molina, dispuesto a desvelar los misterios del lenguaje enigmático del género apocalíptico convertido en reflexión escatológica.
La Facultad de Teología de Granada ha perdido un gran profesor, un magnífico investigador y destacado maestro. Su congregación se ha quedado sin un buen hijo de Antonio María Claret. Y los biblistas hemos perdido a un genio que utilizaba la lengua de los sabios como idioma para escribir en verso. Ahora, convencido de haber alcanzado la gloria, alguien debería preguntarle por la música celestial, por la salvación, por la vida eterna, por el más allá, por el otro mundo; por los apocalipsis canónicos y apócrifos, por la apocalíptica judía y cristiana, por la escatología y por la soteriología. Seguro que se le han confirmado todas sus sospechas y aquella hipótesis de que en la Jerusalén celestial se está celebrando un gran banquete esponsal.
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