La historia de José (V)
08.10.08 @ 08:26:47. Archivado en Biblia
5- EN DONDE SE CUENTA CÓMO JOSÉ INTERPRETA LOS SUEÑOS DEL FARAÓN (Gén 41)
José sostiene que permaneció en la cárcel durante un par de años. Un día el faraón soñó un sueño -¿acaso el faraón podía soñar algo que no fuera un sueño?- en el que se encontraba en el Nilo. Allí vio subir a siete vacas gordas y hermosas que se pusieron a pacer en la orilla del río. Tras ellas subieron otras siete flacas y achacosas que se fueron contra las siete gordas y comenzaron a devorarlas. El faraón se despertó y al instante se volvió a dormir y a soñar otro sueño -¿acaso el faraón podía soñar otra cosa que no fuera un sueño?-. Ahora siete espigas granadas y hermosas salían de un mismo tallo, mientras que otras siete raquíticas y agostadas devoraban a las hermosas. El faraón se despertó y se dio cuenta de que nuevamente aquello era un sueño y se sintió aliviado. Sin embargo, al día siguiente mandó llamar a todos los adivinos y sabios de Egipto para que le interpretaran los dos sueños. Los mejores intérpretes del país se desplazaron ante el faraón, pero ninguno pudo explicárselos.
El copero mayor se acordó de José y le contó cómo había interpretado su sueño y el del panadero en la cárcel y cómo las dos interpretaciones se habían cumplido. El faraón mandó llamar a José y le contó sus sueños. José escuchó atentamente los dos sueños y sostiene que antes de interpretárselos le advirtió que los dos eran el mismo sueño y que ambos reflejaban lo que Dios iba a hacer.
Las siete vacas gordas y las siete espigas hermosas -interpretó José- eran siete años de prosperidad y gran producción agrícola. Las siete vacas flacas y las espigas raquíticas eran siete años de hambre y miseria para el mundo entero. José sostiene que interpretó que iban a venir siete años de gran abundancia para todo Egipto y otros siete de carestía. El anuncio de siete años sin alimentos precedido por siete de abundancia obligaban al faraón a rodearse de hombres sabios e inteligentes capaces de equilibrar los catorce años para que el pueblo no despilfarrase los siete primeros años y pasase hambre los siete siguientes. El faraón debía nombrar un grupo de intendentes que recaudasen por todo el país la quinta parte de la cosecha en los años de abundancia y guardasen los bienes para los años de carestía.
Al faraón le pareció buena la interpretación de José y lo puso al frente su casa y de todo el país de Egipto. José sostiene que como símbolo de su poder el faraón se quitó el anillo de su mano y se lo puso a él. El faraón decidió cambiar el nombre de José por el de Zafnat Panej. De esta forma José se convirtió en la segunda autoridad del país después del faraón. Sostiene José que en aquel momento contaba con treinta años.
Los siete años de abundancia fueron de gran prosperidad para el país. José se encargo de organizar el almacenamiento de víveres para los años de carestía. Durante este tiempo José se había casado con Asenet -una mujer egipcia hija de Potipera, uno de los sacerdotes más importantes del país de On- con la que tuvo dos hijos, Manasés y Efraín. Al llegar los siete años de carestía todos los países vecinos pasaron abundante hambre mientras que Egipto mantenía reservas para vender al resto de las naciones de la tierra.
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