La monarquía del Rey David
29.09.08 @ 08:09:45. Archivado en Biblia
El reinado de David es el modelo de monarquía en la historia de Israel. Una buena parte de la historia de la monarquía hebrea tiene en la figura de David su referente obligado. No se puede hablar de reino de Israel sin mencionar a David como el gran rey de Israel. Y no es porque el pueblo de Israel fuera ideológicamente monárquico sino, más bien, porque la figura de un rey como David era la de un personaje sobre el que confluían todo de tipo de poderes y éstos no sólo terrenales. El rey, además de ungido, era considerado, en cierto sentido, un mediador o intermediario de Dios.
Como de costumbre, la historia de David y su reinado no se escribe paralelamente a su vida. Los escritores -hagiógrafos- dan cuenta de sus hazañas y de las grandezas de su reinado cuando la historia real ha pasado. Con toda seguridad, la redacción literaria de la historia de la monarquía davídica se realiza cuando esa monarquía ya no existe. Incluso, es muy probable que una buena parte de los acontecimientos relativos a su gobierno fuesen puestos por escrito cuando la monarquía como tal ya no existe. Pensemos, sobre todo, en los tiempos del exilio como momento de gran desarrollo y creación literaria de las historias relativas a la monarquía de David. Pensemos, también, los tiempos del postexilio, de restauración, de la reforma de Esdras, cuando -sin monarquía- se rememoran los tiempos en los que Israel era gobernada por monarcas de la talla de David.
Todo parece indicar que las descripciones bíblicas sobre el reinado de David enfatizan su personalidad y gobierno destacando aspectos fundamentales de su reinado exagerándolos para convertir al monarca en un nuevo personaje histórico convertido en un referente más que unir a los patriarcas y antepasados destacados de la historia. Para Israel, la monarquía de David debía de ser un tiempo de esplendor y hacer de su monarquía el siglo de oro de la historia del pueblo. En torno a la figura de David se dan cita los elementos más importantes de la identidad del pueblo de Israel como son: una tierra, Israel; una capital, Jerusalén; un santuario, el Templo; un rey, David; un Dios, Yahveh. Son los ingredientes para elaborar una historia llena de hazañas, un momento de gloria, un tiempo para el mirar en el futuro.
Las fuentes extrabíblicas, sin embargo, apenas ofrece información sobre el tiempo de su reinado. No hay documentación en imperios cercanos sobre el esplendor de este reinado. La arqueología apenas da señales de vida sobre la grandiosidad de su gobierno. Los palacios, Templo, edificaciones suntuosas y demás construcciones hiperbólicas no cuentan más que con la documentación gráfica de la literatura sagrada y de algún que otro resto arqueológico que reduce a la mínima expresión la grandeza de las citadas construcciones. Es como si las descripciones narradas formasen parte de la imaginación exagerada de quienes pusieron por escritos aquellas historias. Es como si hubiera una intención o una finalidad en las dimensiones exageradas que se dieron de su reinado. Tal vez todo sea consecuencia de una descripción singular que no pretendía más que idealizar la figura de un momento de la historia de Israel que había pasado sin pena ni gloria. O todo tuviera la intención de crear, para la historia, un momento de ilusión eufórica como modelo de lo que debería de haber sido y en realidad no fue, o de lo que debería ser en el futuro. Tal vez, finalmente, todo tenga una finalidad política de reclamo monárquico o de apología del rey en tiempos en los que la monarquía volvía a ser considerada una forma de gobierno posible o una alternativa de poder.
Comentarios:
Es interesante también el proceso por el cual Israel acepta, no sin reticencias, tener un rey sobre ellos, que no sea Dios. Tengo entendido que la expresión "Hijo de Dios" en Israel adquiere una connotación especial en relación con ese problema.
1000 adC - A Saúl le sucede el rey David, de la tribu de Judá. Tras arrebatar Jerusalén a los jebuseos, trasladó a esta ciudad fortificada la corte, que estaba en Hebrón. Trae a Jerusalén el Arca de la Alianza, que se encontraba en Quiryat Yearim. Absalon, hijo de David, se subleva y se erige en rey de Hebrón, aunque es derrotado y muerto por las tropas de David. Israel extiende sus dominios en Palestina derrotando a amonitas y arameos, llegando hasta Damasco. Israel pacta con los sidonios para mantener el control contra los filisteos.
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