Historicidad de los patriarcas
28.09.08 @ 08:06:37. Archivado en Biblia
Las historias de los patriarcas pertenecen a las tradiciones más antiguas de Israel. Si bien su redacción y composición literaria -discutidas en todo momento- son posteriores y de momentos muy distintos, las formulas de relatos, en forma de tradiciones, sagas, leyendas o generaciones (toledot) son muy difíciles de inventar o de crear sin un punto de referencia histórica. Los ciclos de los patriarcas de Israel estaban demasiado hundidos en la tradición de identidad del pueblo por lo que resulta casi imposible pensar que no hay un ápice de historicidad de tantos acontecimientos como se describen en los textos patriarcales.
Es posible, incluso, que los ciclos de los patriarcas tengan que ver con las tradiciones propias de diferentes lugares. Así, por ejemplo, la historia de Abrahán y Sara forma parte del entorno tradicional de Hebrón (Gén 13,-14), la de Isaac se sitúa en la región desértica de Berseba (Gén 24-26). Las historias de Jacob pertenecen a las tradiciones populares del norte y los santuarios de Betel y Siquem (Gén 33-35), la de José y sus hermanos relacionada con la tradición de la presencia de Israel en Egipto (Gén 39-50). Las historias de los patriarcas están ligadas a las de los mismos pueblos o clanes o simplemente zonas de la tierra de la que dependen y, en buena parte, de la que surgen con una finalidad etiológica, doctrinal y pedagógica.
Estas tradiciones populares dieron lugar al nacimiento de genealogías. Con todas seguridad, en un momento determinado de la historia el pueblo se vio en la necesidad de unir las tradiciones de los que consideraban sus antepasados. De esta manera surgió la fórmula de unir aquellas sagas, leyendas y tradiciones populares a través de su conexión familiar, por medio de las genealogías, de las generaciones (toledot) como referente justificado de una historia pasada. Si las historias de Abrahán, de Isaac y de Jacob pertenecían a distintas tradiciones, diferentes clanes o pueblos y hasta orígenes contrarios, una forma de unificar todas aquellas leyendas era la de unir a los tres personajes a través de la descendencia familiar. Abrahán será padre de Isaac y éste de Jacob. Tres corrientes míticas de procedencia diferente quedaron irremediablemente unidos en padre, hijo y nieto y los clanes a los que pertenecieron, unidos bajo un mismo y único criterio de identidad, la de una sola tradición común. La crítica literaria de la exégesis bíblica actual cuestiona estas vinculaciones familiares y, con ellas, las consanguíneas a que dan origen: Rebeca, madre de Esaú; Jacob padre de las doce tribus...
Tal vez las fechas de composición y posterior redacción de los textos nos ayuden a poner orden en las tradiciones de los patriarcas de los primeros escritos y testimonios de la Biblia. No olvidemos, sin embargo, que una buena parte de las tradiciones antiguas de Israel fueron creadas en el exilio de Babilonia con una intencionalidad pedagógica y una finalidad doctrinal de identidad del pueblo en medio de una cultura y tradición diferente. No olvidemos, tampoco, que la mayoría de estas creaciones viven su redacción definitiva después del exilio. Nos encontramos, por tanto, ante épocas muy tardías con respecto a las descripciones que se hacen en los mismos relatos cuestionados. Pongamos como ejemplo el caso de Abrahán. La historia del patriarca era muy conocida de forma popular, pero, por ejemplo, la llamada de Dios (Gén 12) que se convertirá en la razón básica sobre la que se elabora toda la teología patriarcal, pertenece a la creación literaria del postexilio. Es decir, para el pueblo existían tradiciones en forma de leyenda, mitos, dichos,... pero el exilio los formula bajo una nueva visión y con una intencionalidad precisa: otorgar al pueblo de Israel que busca la definición de su identidad, la categoría de pueblo antiguo con tradiciones muy arraigadas.
¿Cuál sería, por tanto, la finalidad de las tradiciones patriarcales que han llegado hasta nosotros a través de los textos bíblicos? Una buena pregunta que nunca tendrá una respuesta definitiva. Una pregunta, sin embargo, sobre las que las respuestas pueden ser múltiples pero ninguna del todo convincente. No podemos hacer otra cosa que ofrecer datos para el debate, argumento para la especulación que nos sitúen en el centro de la polémica sobre una de las tradiciones más antiguas e importantes del pueblo de Israel.
Nos encontramos ante textos de carácter legendario. Nadie cuestiona que el género leyenda domina la escritura de los ciclos patriarcales. Son, por tanto, leyendas, cargadas de personas legendarios. No olvidemos que la leyenda es una "relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos" (DRAE). Y que las leyendas, además de una tradición más o menos histórica, tienen una intencionalidad y una finalidad. Son relatos populares, nacidos del pueblo y para el pueblo que formaron parte de la tradición oral durante muchas generaciones. Todas las leyendas tienen como finalidad destacar la figura de un personaje histórico, justificar el origen de una ciudad o pueblo, mostrar una tradición que otorgue signos de identidad y unas características determinadas de un clan, pueblo o familia.
En las leyendas se dan cita los elementos de carácter histórico con los creados para ensalzar la historicidad narrada. Poner énfasis, exagerar, llamar la atención, destacar, son las características que definen el género literario. Los ciclos de los patriarcas de la Biblia tienen, como las leyendas, la intención de formar en los valores, educar en la identidad, enseñar en la creatividad. La intención de las leyendas de los patriarcas no es hacer historia, ni siquiera pretenden otorgar un grado de credibilidad para que sea asumido por cualquiera. Los relatos de los patriarcas lo que pretenden es justificar un carácter, una forma de ser, un estilo propio, en definitiva, una identidad que es la que determina al pueblo de Israel.
Abrahán, Isaac, Jacob, José, son relatos en forma de leyenda que, unidos, dan un cuerpo especial a una tradición, la de Israel. En estos momentos lo menos importante es discutir si éstos personajes identificados como padres o patriarcas, fueron o no fueron, si existieron o forman parte de la fantasía creativa de la tradición popular, y si existieron, si lo hicieron de la manera que aparece descrita en los relatos. Lo realmente importante es que detrás de estas tradiciones se esconde la intención de un pueblo que siente la necesidad de poner por escrito sus leyendas, unificarlas y darles unidad para crear una tradición antigua que les otorgue un grado de historia, de historicidad o, simplemente, de autoridad frente a otros pueblos y culturas con una largo bagaje tradicional.
La historia de los patriarcas de Israel es, una forma de contar la historia y una historia, que en realidad tampoco lo es. Porque, de la misma manera que los evangelistas no quisieron hacer una historia de Jesús sino relatar la buena noticia de su mensaje, los autores de los relatos patriarcales ni hacen historia, crónica o descripción de acontecimientos, ni lo pretenden. Aquellos autores tenían claro lo que querían y lo consiguieron, contar las hazañas y leyendas de una serie de personajes que configurasen la tradición y la identidad de un pueblo, el pueblo de Israel.
Comentarios:
Sin embargo, supongo que hay algunos datos que no pueden diluirse en la fantasía legendaria, como el hecho de que un pueblo de esclavos de Egipto logró liberarse venciendo la resistencia del ejército egipcio. Cuando la amenaza de ser exterminados era real, un golpe de suerte, o la providencia, los salvó. Lo demás puede ser superfluo, pero este hecho no. Porque la fe de Israel, al igual que la cristiana, depende de vivencias históricas de salvación.
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