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Israel en Egipto

Permalink 27.09.08 @ 08:04:58. Archivado en Biblia

Cuenta la tradición -y con ella los textos de la Biblia- que los israelitas estuvieron en Egipto unos cuatrocientos años. Tal vez de haber estado serían algunos menos. Es muy posible que el número además de una exageración tenga -como de costumbre en la literatura bíblica- una intencionalidad teológica y una finalidad enfática -la de dar importancia al tiempo de esclavitud-. En cualquier caso, de lo que se trata es de un espacio de tiempo lo suficientemente prolongado como para dar situar un cambio de actitudes y enmarcar un buen número de historias.

La presencia de Israel en Egipto se remonta a las leyendas que describen la situación de carestía que pasaban los descendientes de Abrahán en la tierra de Canaán. El lugar que el Señor y su ángel habían señalado como tierra fecunda al clan venido de Caldea. Las nuevas generaciones y, entre ellas, la familia de Jacob, participaban de frecuentes expediciones que fijaban por un tiempo su residencia en Egipto, una tierra regada por las aguas del Nilo con valles fértiles y espaciosos: Jacob, viendo que en Egipto había grano en venta, dijo a sus hijos: "¿Por qué os estáis mirando unos a otros? Me he enterado de que en Egipto hay grano en venta; bajad allá y comprad para nuestra subsistencia y para que no muramos" (Gén 42,1-2).

La tradición bíblica utiliza la historia de José, el hijo menos del patriarca Jacob, vendido por sus hermanos a una caravana de ismaelitas que se dirigían a Egipto, como razón por la que los israelitas llegan al delta del Nilo (tierra de Gosén). La historia de José tiene todos los elementos de verosimilitud propios de la historicidad del acontecimiento. El comercio de caravanas era muy frecuente. El ascenso al más alto poder de Egipto de José ofrece rasgos de credibilidad. El visir era el encargado de atender las peticiones dirigidas al faraón y, a la vez, de impartir justicia, recaudar impuestos. En muchas ocasiones distintos faraones habían puesto este cargo en manos de extranjeros de confianza. Por otro lado, la presencia de todo el clan de Jacob en Egipto, llamado por José, entra perfectamente en el programa de recogida de beneficios habitual después de un largo tiempo de trabajo.

La misma tradición bíblica describe a los israelitas trabajando en la fabricación de ladrillos y materiales de construcción. El trabajo de pastores seminómadas que llevaban los israelitas no tenía porqué obstaculizar un proceso de sedentarización incipiente y temporal que incorporase a los israelitas a la estructura de trabajo que más beneficios podía traer a los trabajadores. La construcción de ciudades como Pitón y Piramsés en el Nilo obligó a los faraones a contratar gente del exterior que trabajase en el mundo de la construcción.

La historicidad de la presencia de los israelitas en Egipto no sólo es posible sino que, en buena parte, es comprensible y hasta justificable. La ida a Egipto formaba parte de lo habitual de otros pueblos, incluso más alegados de la zona. No es de extrañar que también los israelitas en momentos de carestía considerasen oportuno ir a trabajar como mano de obra barata a las tierras de los faraones. La emigración para buscar trabajo forma parte del esquema habitual de la antropología cultural de cualquier etapa de la historia de la humanidad. Queda por saber el tiempo en que los israelitas estuvieron en Egipto. No tanto el tiempo de estancia en las tierras del faraón sino el momento en que el fenómeno de la mano de obra en la construcción determinó la decisión de los israelitas de ir a trabajar a la tierra de las pirámides. Muchos creen que este tiempo hay situarlo en el marco de la primera mitad del siglo XIII a.C. La toma de Jericó por las tropas de Josué después del éxodo por el desierto es, sin duda, una de las referencias cronológicas que nos ayudan a precisar objetivamente el tiempo de los acontecimientos. En todo caso, no se puede negar la presencia de los israelitas en la tierra de los faraones antes del asentamiento y sedentarización definitiva del pueblo hebreo en Canaán.

La pregunta inicial sigue estando abierta ¿estuvo Israel en Egipto?, ¿estuvieron los patriarcas alguna vez en la tierra de los faraones? Una pintura encontrada en la tumba de uno de los faraones en Beno Hasan parece responder afirmativamente. En la ilustración se pueden contemplar a un grupo de semitas llevando ofrendas de animales, y portando instrumentos musicales. Muchos han identificado a estos forasteros con los israelitas llegando a Egipto. Sin embargo no hay una documentación egipcia precisa que de cuenta de la historicidad de la presencia de los israelitas en Egipto y eso que los egipcios para cuestiones de cuentas, porcentajes, datos y crónicas eran muy cuidadosos. Y en caso de que hubieran estado ni siquiera es posible establecer una fecha en la que situar tal visita, presencia o establecimiento. No faltan quienes, sabiendo de la invasión de Egipto por parte de los hicsos (1730-1550 a.C.), consideran el éxodo una consecuencia de ello.

Tampoco se ha encontrado documentación alguna que confirme la presencia de José entre los funcionarios egipcios. Quien escribió la historia de José narrada en el libro del Génesis (Gén 39-50) conocía muchos datos de las costumbres y formas de vida del país de los faraones, pero cualquiera que hubiera pasado allí una temporada podía adquirir todo tipo de conocimientos y costumbres del lugar y del momento.

De lo que no cabe la menor duda es de que aquellos primeros pobladores de la tierra de Canaán, quienes después fueron identificados como los patriarcas, los primeros pobladores, los antepasados o, simplemente, los orígenes de la historia de Israel fueron, ante todo y sobre todo, nómadas que anduvieron caminado de un lugar a otro, que recorrieron caminos, atravesaron desiertos, se tropezaron con culturas, se establecieron de forma más o menos prolongada en algunos lugares pero siempre pertenecieron a un pueblo, grupo o clan para el que la muerte era lo único que podía proporcionarles estabilidad.

El modo de vivir de aquellos primeros hebreos de forma nómada o seminómada les obligaba a trasladarse de un lugar a otro con sus rebaños, con sus propiedades, con todas sus posesiones y bienes (Gén 12,8-9). Todavía hoy se pueden ver por los desiertos de Judá grupos de beduinos que nos recuerdan a aquellos patriarcas bíblicos que deambulan por el desierto como una forma de vivir, de ser, como una cultura que apenas evoluciona con el paso del tiempo.

El contacto permanente de aquellos grupos nómadas con otras culturas, identidades y personalidades hizo que surgiese un espíritu de identidad común. Que cada grupo, clan o movimiento de desplazamiento diese a luz un concepto de grupo con una identidad determinada. La tradición y, desde ahora, la religión se convertirá en un símbolo de unidad ante la mezcla y el contacto con otras formas de pensamiento y con otras tradiciones diferentes. La religión de los patriarcas -la imagen del Dios de los antepasados- nace con una intencionalidad clara: otorgar al grupo hebreo una identidad propia que los distinga e identifique frente a otras concepciones y pensamientos (Gén 26,24). Para los patriarcas Dios no está establecido en un lugar determinado sino que viaja con el pueblo en su itinerancia allí en donde quieran que esté el pueblo.


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Comentarios:
Ahora veo que lo escribí en otro sitio hace años. Tengo pendiente aportar las fuentes:

1250 adC - Rebelión de los judíos sometidos en Egipto. El líder recibió, según la tradición judía, el nombre de Moisés, que significa "salvado de las aguas". Su existencia real es cuestionada por algunos historiadores. Según el relato recogido por el Antiguo Testamento, una providencial retirada de las aguas del Mar Rojo supuso la victoria para los judíos. Pero el faraón Merneptah, en 1225 adC se atribuye la victoria haciendo esculpir en piedra, entre sus hazañas: "Israel ha sido aniquilado sin dejar sucesor". Es la mención histórica escrita, más antigua repecto al pueblo de Israel.
Enlace permanente Comentario por Doc 28.09.08 @ 01:01
Muy interesante.

Recuerdo haber leído algo sobre una estela, creo que egipcia, donde se nombra una batalla contra el pueblo hebreo, en la que por supuesto los vencedores son los egipcios, haciendo desaparecer de la faz de la tierra a los hebreos.
Enlace permanente Comentario por Doc 28.09.08 @ 00:57
Siempre es de la mayor importancia meditar en los orígenes del cristianismo, que sin duda están en la liberación de Egipto.

Espero terminar de leerlo hacia el final del día.

Gracias.
Enlace permanente Comentario por Doc 27.09.08 @ 13:14

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