El Libro de Hagy en el Documento de Damasco (II)
16.09.08 @ 08:28:28. Archivado en Qumrán
Nuevamente el Documento de Damasco nos ofrece una segunda alusión al Libro de Hagy. En esta ocasión la referencia la encontramos en la segunda parte del documento, en medio de la serie de prescripciones legales organizadas de forma temática. La alusión a la obra la tenemos casi al comienzo de la columna número trece en donde volvemos a encontrarnos con elementos ya habituales cada vez que se hace una referencia a la enigmática obra: 1 e Israel serán en número de diez como mínimo para (formar) millares, centenas, cincuentenas, 2 y decenas. Y en un lugar de diez, que no falte un sacerdote instruido en el libro de Hagy; y por 3 su autoridad todos serán gobernados. Vacat. Y si no fuera experto en todas ellas y uno de los levitas es experto 4 en ellas, ha caído la suerte para salir y para entrar a todos los miembros del campamento por su autoridad. Vacat. Pero si (CD 13,1-4).
Recordemos algunos elementos que ya han aparecido en los textos anteriormente presentados: Por un lado tenemos la referencia numérica que ya encontrábamos en el texto de CD 10,4 y que vuelve a aparecer con alguna nueva precisión.
CD 10,4 afirmaba que los candidatos eran diez, elegidos de entre los miembros de la congregación, y se especificaba para que cuatro fueran de la tribu de Leví y de Aarón y los otros seis de Israel. En el texto de CD 13,2 se dice que en ese número de diez miembros no ha de faltar un sacerdote: Y en un lugar de diez, que no falte un sacerdote instruido en el libro de Hagy
De manera que en el grupo de los diez elegidos de las diferentes tribus, tal y como se daba cuenta en CD 10,5-6, ha de haber, al menos, un sacerdote. La fórmula imperativo indica la necesidad de la presencia sacerdotal en ese grupo. Sin embargo se aprecia un pequeño matiz diferencial entre el texto anterior de la columna 10 y el actual. Si en CD 10,5-6 se decía que todos los miembros del grupo de los diez elegidos debían de ser instruidos en el Libro de Hagy, ahora parece que la instrucción en el Libro de Hagy sólo es obligatoria para el miembro de carácter sacerdotal que no puede faltar en ese grupo de diez. La misma alusión a esa vinculación hacia el Libro de Hagy que ya aparecía en el texto de 1QSa y en el CD 10 indica que se trata de un libro de formación o de instrucción formativa.
Podría tratarse, al mismo tiempo, de una alusión simbólica que recrea el número diez para expresar una cantidad elevada de miembros de la asamblea. En el lenguaje apocalíptico la cifra podría representar una totalidad o multitud. En el texto del Documento de Damasco equivaldría, en este caso, a fijar una norma según la cual cada vez que se realice una reunión numerosa -el número diez con carácter simbólico- tendría que haber, al menos, un representante del grupo de los sacerdotes. En cuyo caso, el sacerdote tendría que haber sido instruido según el Libro de Hagy.
Si seguimos la lectura atenta del texto del Documento de Damasco descubriremos la autoridad que otorga al sacerdote el hecho de haber sido instruido en el Libro de Hagy. El documento sigue afirmando: por su autoridad serán todos gobernados
De esta manera podemos pensar en la posibilidad real que otorga el Libro de Hagy al sacerdote desde el punto de vista de la autoridad de gobierno. El sacerdote instruido a la luz del Libro de Hagy tiene una autoridad superior sobre los demás con carácter de gobierno. Si bien el texto hebreo permite hacer una doble lectura sobre el sujeto de la autoridad para referirse tanto al Libro de Hagy (lo que equivaldría a decir: por la autoridad del Libro de Hagy todos serán gobernados) como al sacerdote (lo que equivaldría a decir: por la autoridad del sacerdote todos serán gobernados).
Las afirmaciones que siguen en el texto de CD 13,1-4 insisten en la autoridad que otorga la obra misteriosa. Por la citada autoridad (tanto por el hecho de ser sacerdote como por el de haber sido instruido en el Libro de Hagy), el sacerdote tiene el poder de gobierno sobre los demás. Ahora bien, el mismo texto establece una advertencia en el caso de que el sacerdote no fuera iniciado o experto en el Libro de Hagy, en cuyo caso, un levita -del que se da por supuesto su conocimiento o es un experto en la obra y su contenido- será quien permita a los demás entrar o salir del campamento a los miembros de la comunidad. Da la impresión de que el conocimiento del Libro de Hagy otorga un poder de autoridad a quien lo domina que le permite asumir decisiones como el acceso al lugar de la comunidad (tanto su entrada como su salida). A lo cual habría que añadir la fórmula de entrada y salida propia de la literatura bíblica según la cual el que entra y sale es el que tiene la mayor autoridad y entrar y salir equivale a tener la máxima autoridad a la hora de tomar decisiones, de decidir sobre los demás o de tener la última palabra de toda la asamblea.
Por otro lado esta afirmación “que no falte un sacerdote instruido en el libro de hagy” nos permite suponer que existe la posibilidad de que hubiera sacerdotes que no fueran instruidos en el Libro de Hagy. A lo cual se añade la posibilidad de que existieran levitas instruidos en el Libro de Hagy al afirmar: y uno de los levitas es experto [en las nomas y en el contenido del libro de Hagy]. Deducimos, por tanto, que no todos los sacerdotes eran instruidos en el Libro de Hagy y, al mismo tiempo, que no todos los levitas eran instruidos en el Libro de Hagy. Lo cual, traducido al positivo equivale a decir que algunos sacerdotes eran instruidos en el Libro de Hagy y que también algunos levitas eran instruidos en el Libro de Hagy. En ambos casos es el Libro de Hagy el que otorga la autoridad tanto al sacerdote como al levita. En cuyo caso podemos afirmar que el sacerdote que ha sido instruido en el Libro de Hagy tiene mayor autoridad que el que no lo ha sido. Igualmente, el levita que ha sido instruido en el Libro de Hagy tiene más autoridad que el que no lo ha sido. Y, dando un paso más, el levita que ha sido instruido en el Libro de Hagy tiene más autoridad que el sacerdote que no ha sido instruido en el Libro de Hagy. No ocurriría lo mismo en el caso del sacerdote que ha sido instruido en la citada obra. De lo cual se deduce que el Libro de Hagy es una obra que otorga una categoría especial a quien oficialmente la conoce o ha sido instruido en ella. De esta manera confirmamos la importancia de una obra que está por encima de las condiciones sacerdotales. La sacralidad de una obra, como podría ser el Libro de Hagy, está por encima de las mismas personas y sus categorías sociales.
El texto de CD 13,1-4 al citar el Libro de Hagy introduce los elementos comunes a los textos anteriormente analizados pero, al mismo tiempo, omite dos datos a tener en cuenta y que habían estado presentes en las citas anteriores. Por un lado tanto en la referencia de 1QSa como en la de CD 10, nos encontrábamos ante una serie de fórmulas introductorias que iniciaban el texto y advertían sobre el carácter legal del documento informando que se trataba de la “regla” para los miembros de la comunidad: Y esta es la regla para todos los ejércitos de la congregación (1QSa 1-6); Y esta es la regla de los jueces de la congregación (CD 10,6). Sin embargo en el texto de CD 13 no encontramos alusión alguna a la identidad del documento. Este dato tendría su explicación en su propia ubicación en el interior del documento por no tratarse de una referencia que se encuentre al comienzo de la obra o de una etapa redaccional en la que el texto formase parte de una hipotética introducción redaccional.
Otra omisión o ausencia que encontramos en el texto de CD 13 con respecto a los anteriores está en la referencia a la alianza. Tanto en 1QSa como en CD 10 los textos insistían en la formación en el Libro de Hagy y en los preceptos de la alianza como dos condiciones unidas. Sin embargo en CD 13 desaparece la alusión a la alianza como misión obligada en la instrucción.
La referencia al Libro de Hagy en el texto de CD 13 nos lleva a la conclusión de que los sacerdotes eran los únicos miembros de la comunidad autorizados para tomar una serie de decisiones. El mismo texto nos permite suponer que el levita que era conocedor de la obra misteriosa adquirían una autoridad superior a la de los sacerdotes que no habían sido instruidos en la obra en cuestión. El sacerdote y el levita eran, de esta manera, intérpretes autorizados por la comunidad desde su formación. La entrada y salida como autoridad confirman el carácter indicativo de la misión al frente de la comunidad.
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