El Evangelio de Judas. La traición
15.08.08 @ 10:00:45. Archivado en Biblia
Probablemente nunca sepamos, a ciencia cierta, qué fue lo que movió a Judas Iscariote a traicionar a Jesús. No faltan, sin embargo, las distintas teorías e hipótesis que pretenden justificar su gesto o, en todo caso, intentan explicar su opción de traición. Por un lado podríamos pensar que Judas actuó como resultado de un determinado desajuste en su personalidad (móvil psicológico), un trastorno en su temperamento manifestado a través de la decepción, la amargura o, incluso, la envidia respecto a los demás discípulos. No olvidemos que Judas era el único de los doce que no procedía de la misma región geográfica y, en consecuencia, podría haberse sentido discriminado o despreciado por el resto de sus compañeros. En segundo lugar podríamos hablar de razones económicas que llevaron a Judas a invertir vendiendo a Jesús a las autoridades religiosas de Jerusalén (móvil económico). Tengamos presente la astucia, avaricia y avidez que pudo suscitar en el administrador del grupo en sacar provecho o partido económico de la traición a su Maestro. Finalmente podríamos imaginarnos su decepción ante la expectativa mesiánica que, como Judas, tenían muchos judíos (móvil teológico). Los judíos esperaban un Mesías que los liberaría del poder de los romanos y Jesús, que se había presentado como el Mesías anunciado, viene hablando de paz, de amor a los enemigos, de perdón, de misericordia, de fraternidad. Pudieron ser estas razones, pudieron ser otras. El caso es que el administrador del grupo de los doce, el discípulo del sur, vendió a Jesús a las autoridades religiosas del país.
Desconocemos las razones como desconocemos, también, el momento en el que Judas tomó la decisión de traicionar a su Maestro. En los relatos evangélicos hay indicios que nos ofrecen pistas suficientes como para establecer un itinerario en la toma de conciencia y decisión. La traición, ciertamente, se realiza en el momento de la última cena en Jerusalén: Estaban cenando y ya el diablo había metido en la cabeza a Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de traicionar a Jesús (Jn 13,2). Se confirma en medio de la cena por parte del mismo Jesús: Dicho esto, Jesús se sintió profundamente conmovido y exclamó: Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar (Jn 13,21). Y se consuma en el momento en el que Judas abandona la cena y se dirige al realizar la venta: Como Judas era el depositario de la bolsa común, algunos pensaron que le habría encargado que comprara lo necesario para la fiesta o que le diese algo a los pobres. Judas, después de recibir el trozo de pan mojado, salió inmediatamente. Era de noche. (Jn 13,29-30).
Seguramente la idea de la traición no surgió espontáneamente en el momento de la última cena. Es posible, incluso, que Judas fuera fraguando en su cabeza este dramático gesto desde hacía tiempo. En la cena anterior de la que nos hablan los evangelistas, Jesús está en Betania con sus amigos Lázaro, Marta y María. Allí volvemos a ver a Judas como responsable de la administración del grupo, reclamando el dinero que cree malgastado de la unción de Jesús por parte de María: Judas Iscariote, uno de los discípulos -el que lo iba a traicionar- protestó, diciendo: ¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para repartirlo entre los pobres? Si dijo esto, no fue porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón y como tenía a su cargo la bolsa del dinero común, robaba de lo que echaban en ella. (Jn 12,4-8). Judas no está conforme con el gesto realizado por María y reclama una explicación. Jesús responde a Judas increpándole que la deje en paz y desautorizando la intención de Judas. Es probable que a partir de este momento Judas cambiara de actitud con respecto a Jesús.
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