La actividad profética en Qumrán
06.08.08 @ 10:16:41. Archivado en Qumrán
Uno de los principales problemas que vivieron los arqueólogos los primeros años después del descubrimiento de los manuscritos residía en la identidad de aquellos textos. Quiénes eran y qué pretendían los hombres que habían escrito aquellos manuscritos. La lectura de los clásicos nos situaba ante aquel grupo desconocido hasta ese momento denominado movimiento esenio. Pronto quedó determinado que los autores de los manuscritos habían sido los esenios, un grupo de nuevos profetas que se habían desgajado del judaísmo oficial y con el que, al parecer, se mantenían permanentemente enfrentados.
Los grandes cronistas e historiadores de la época hablan de los esenios, de los habitantes de Qumrán y de elementos que reflejan el estilo de pensar y de vivir de aquellos hombres que se habían retirado al desierto de Judá. A través del tiempo han llegado hasta nosotros una serie de datos que hoy, a la luz de los recientes descubrimientos del Mar Muerto, pueden ser entendidos e interpretados. Filón de Alejandría, Flavio Josefo y Plinio el Viejo, son los tres grandes historiadores que hablan de ellos en sus escritos.
Filón de Alejandría (13 a.C. - 45/50 d.C.) se refiere a los esenios en su obra Quod Omnis Probus Liber Sit (Todo hombre bueno es libre), en un amplio apartado que va de los números 75 al 91, Filón presenta a los esenios como un grupo profético desgajado del judaísmo, destacando entre los elementos más llamativos del grupo, el de su compromiso por la paz que los desvincula de cualquier tipo de movimiento bélico contemporáneo con el que pudiese ser identificado: "Entre ellos no es posible hallar a nadie que sea fabricante de dardos o jabalinas, o dagas, o un yelmo, o una coraza, o un escudo, ni en suma quien se ocupe de armas o de máquinas de guerra" (nº 78). En Hypothetica (Apología de los judíos) volvemos a encontrarnos claras referencias a los esenios como profetas peculiares: "A innumerables discípulos suyos ha preparado nuestro legislador para la vida de comunidad. Se les conoce con el nombre de esenios, nombre que se les da, a mi parecer, por su reconocida santidad. Viven en muchas ciudades de Judea y en muchas aldeas, y agrupados en grandes asociaciones de muchos miembros" (Hypothetica, 11,1). En De Vita Contemplativa, Filón presenta de modo comparativo la vida de los esenios y de los terapeutas como dos formas de vida distintas profética desgajadas del judaísmo oficial del Templo de Jerusalén. De Vita Contemplativa es un tratado que para muchos forma parte, dada su considerable extensión, de la obra Apología de los judíos. El argumento de la obra se centra en la presentación de dos formas peculiares y ejemplares de vida dentro del judaísmo. Por un lado estaría la vida de santidad activa que se correspondería con el estilo profético de los esenios. Mientras que por otro lado tendríamos el estilo de vida de santidad pasiva basada en la contemplación que Filón identifica con la de los terapeutas como pone de manifiesto desde el mismo comienzo de la obra: "Habiendo discurrido ya acerca de los esenios, hombres que han dedicado sus empeños y sus esfuerzos a la vida activa y se destacan en todos, o para no parecer exagerado, en la mayoría de los aspectos de ella, a continuación, siguiendo el orden de sucesión en mi cometido, diré lo pertinente acerca de aquellos que han abrazado la vida contemplativa" (De Vita Contemplativa, 1). Para Filón los esenios llegaron a ser muy numerosos, en torno a los cuatro mil y, al parecer vivían en varias ciudades de la región de Judea: "Tampoco es estéril en altas cualidades morales la Siria Palestina. En ella habita una no pequeña parte de la populosísima nación de los judíos, entre los cuales se mencionan algunos llamados esenios, cuyo número asciende a más de cuatro mil" (Todo hombre bueno es libre, 75).
Flavio Josefo (37 d.C. - 100 d.C.) habla en sus obras de los esenios como un grupo de profetas judíos que se habían enfrentado al judaísmo oficial de Jerusalén. En Antigüedades Judías, así como en Las Guerras de los Judíos, se refiere en varias ocasiones a los esenios como una derivación del judaísmo que se organiza por sí mismo en contra del Templo de Jerusalén. La primera referencia la tenemos en la obra Las Guerras de los Judíos, en el libro II en donde habla de los esenios destacando su opción por la vida de santidad, en contraposición con el estilo de vida de los fariseos y saduceos llamando, a los tres grupos: Las tres sectas que hubo entre los judíos: "Había entre los judíos tres géneros de filosofía: el uno seguían a los fariseos, el otro a los saduceos, y el tercero, que todos piensan ser el más aprobado, era el de los esenios, judíos naturales, pero muy unidos con amor y amistad, y los que más de todos huían todo ocio y deleite torpe, y mostrando ser continentes y no sujetarse a la codicia, tenían esto por muy gran virtud" (Las Guerras de los Judíos, 2,119-161). Flavio Josefo vuelve a referirse a los esenios en su obra Antigüedades Judías, en donde nuevamente aparecen los esenios como un grupo de carácter profético desgajado del judaísmo oficial de Jerusalén: "Tres eran las filosofías que tenían los judíos heredadas de sus padres y desde muy antiguo: la de los esenios, la de los saduceos y, en tercer lugar, la que practicaban los llamados fariseos" (Antigüedades de los Judíos, 18,11).
Finalmente es Plinio el Viejo (muerto en el 70 d.C.) el que en su obra Historia Natural nos presenta una nueva referencia a los esenios -más superficial que las de Filón y Flavio Josefo- como un grupo de tipo religioso contemporáneo que se había separado de la oficialidad del Templo de Jerusalén. La novedad de Plinio el Viejo en su referencia a los esenios está en su descripción del escenario geográfico de lo que él llama la depresión mediana siro-palestinense "siguiendo el curso del Jordán" y centrando el lugar junto al Mar Muerto. Plinio el Viejo define a los esenios de la siguiente manera: "Se trata de un pueblo único en su género más admirable que ningún otro en el mundo entero: sin ninguna mujer, habiendo renunciado completamente al amor; sin dinero, con la única compañía de las palmeras" (Historia Natural, 5,17,4).
Los escritos de estos historiadores antiguos fueron, hasta el descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto, las únicas fuentes que nos ofrecían algún tipo de conocimiento sobre la existencia del movimiento y su carácter profético. Tras el descubrimiento de los manuscritos parecía que la identificación estaba confirmada: Los hombres de Qumrán eran aquellos esenios de los que hablaban los historiadores Filón, Josefo y Plinio. La identidad parecía garantizada, a partir de ese momento sólo quedaba presentar el desarrollo y evolución del grupo esenio para que los datos presentados por los historiadores encajasen con lo presentado en los manuscritos descubiertos. Los investigadores comenzaron a indagar en los orígenes del movimiento. Hoy la hipótesis más coherente sitúa el nacimiento ideológico del grupo esenio en la corriente de tipo profético y apocalíptico que vivió la zona antes de la helenización del país y, consecuentemente, antes de la revuelta macabea. No fueron necesarios muchos años de estudio para que comenzasen a surgir hipótesis sobre los orígenes del movimiento y la identificación del grupo con características proféticas que se dedicó a escribir en su retiro del desierto. La hipótesis más plausible sobre el origen de la comunidad profética se sitúa en el momento apocalíptico previo a la helenización de Palestina los orígenes del grupo que se retira al desierto el cual, a su vez, es presentado como una escisión interna del amplio movimiento esenio al que se refieren los historiadores anteriormente presentados. De esta forma, el grupo de Qumrán sería la culminación de una escisión del movimiento esenio.
Sobre las razones que llevaron a la fundación del grupo qumránico y el carácter profético que le llevó a la separación del movimiento esenio cabe destacar el contenido íntegro de la carta haláquica Miqsat Ma'ase Ha-Torah [4QMMT]: Algunos aspectos sobre la Torah. En ella se describen con todo lujo de detalle las razones que llevaron a la escisión al grupo qumránico: el calendario festivo y la consiguiente celebración de las fiestas litúrgicas, las normas sobre el Templo y la pureza ritual, la legislación sobre los diezmos, el matrimonio y la impureza. Previo al documento de 4QMMT tenemos el Rollo del Templo (11QTemple), atribuido al Maestro de Justicia, una figura que no existe en el movimiento esenio pero que para los hombres de Qumrán es el principal punto de referencia. En el Rollo del Templo, anterior al asentamiento del grupo en Qumrán, se describen las normas de vida que difieren del movimiento esenio (calendario festivo, sacrificios, normas de pureza, leyes sobre el Templo, etc.). Sin embargo, tanto en uno como en otro documento, así como en el resto de los textos sectarios que se han encontrado en Qumrán, la razón definitiva por la que el grupo se separa del judaísmo oficial en primer lugar y posteriormente del movimiento esenio es la distinta interpretación de la Ley.
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