Orígenes proféticos de la Comunidad de Qumrán
03.08.08 @ 10:13:30. Archivado en Qumrán
El testimonio de los primeros estudios de los manuscritos encontrados a partir de 1947 en el Desierto de Judá, a orillas del Mar Muerto, confirmó la antigüedad de los textos y las sospechas que los consideraban una colección de escritos del judaísmo antiguo pertenecientes al período intertestamentario. El contenido de los textos, así como los análisis escriturísticos de la grafía manuscrita y la retracción de las fibras de pergamino, probaron que los manuscritos más antiguos eran de la mitad del siglo segundo antes de Cristo y los más modernos de la primera parte del siglo I de la era cristiana. La datación paleográfica nos situaba ante un abanico de unos doscientos años de diferencia entre los primeros escritos y los últimos. Aunque todavía hoy, y con los medios que tenemos, no podemos datar con rigor y precisión exacta cada uno de los manuscritos para determinar el año preciso de su creación, sí podemos establecer un marco más o menos amplio de una gran parte de los fragmentos encontrados con las suficientes garantías de no desviarnos excesivamente de la fecha de redacción de los textos. De lo que no cabe ninguna duda es de que, aunque el contenido de muchos fragmentos sea anterior a la segunda mitad del siglo segundo antes de la era común, el momento de su escritura tiene en ese instante su punto de partida con el establecimiento de la comunidad en el desierto a orillas del Mar Muerto y como punto final su destrucción y desaparición en el año 70 del siglo primero de la nueva era. Aunque no podemos definir los escritos del Mar Muerto como literatura intertestamentaria en el pleno sentido de la palabra, sí podemos afirmar que el momento histórico en el que se mueve el grupo de Qumrán es el considerado como tiempo intertestamentario. Históricamente el contexto del grupo de Qumrán hay que situarlo en el momento de la época de Juan Hircano (135-104 a.C.), al que sucedió Aristóbulo I (104-103 a.C.), aunque el esplendor y auge de la comunidad se situaría en el difícil gobierno de Alejandro Janneo (103-76 a.C.) y su esposa la reina Salomé Alejandra (76-67). Así pues, es en el tiempo de los Hasmoneos cuando Qumrán se desarrolla como grupo con identidad propia hasta la llegada de los romanos con Pompeyo a la cabeza y confirmando a Hircano como regente.
Nos encontramos ante un momento profético difícil para el pueblo de Israel. El grupo de Qumrán ve desde el espíritu profético del desierto los avatares de la vida política que tiene su centro en Jerusalén y desde su monasterio contemplan la sucesión de gobernantes desde el período Hasmoneo hasta el control de la tierra por parte del imperio romano que culminará con la destrucción de la ciudad de Jerusalén. Un contexto profético que confirma la permanente y definitiva decisión de aislamiento por la que han optado los habitantes de Qumrán. Los hombres de Qumrán se retiran al desierto por razones religiosas y proféticas, pero no cabe duda que el contexto histórico social que estaba viviendo el pueblo de Israel influyó de manera determinante en su decisión. De manera que, aunque la polémica actual se centre sobre los orígenes del movimiento esenio y de la secta de Qumrán, no tenemos ninguna duda de que detrás el trasfondo profético se convirtió en un contexto que garantizó la presencia del grupo en el desierto de Judá.
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