La Resurrección en las Cartas a los Corintios
26.07.08 @ 08:07:40. Archivado en Qumrán
Volvemos momentáneamente a la Primera Carta a los Corintios. En el capítulo sexto al hablar del tema de la libertad y de la pureza cristiana Pablo alude a la resurrección de Jesucristo con los siguientes términos: Y Dios resucitó al Señor, y también nos resucitará a nosotros mediante su poder (1Cor 6,14). Situados en el contexto de los creyentes como miembros de Cristo y templos del Espíritu, el texto remite a la resurrección de Jesús y a la esperanza en la resurrección universal. El texto explica el anuncio de la resurrección a la luz del poder de Dios como el origen primero y primario del acontecimiento extraordinario.
En la Segunda Carta a los Corintios volvemos a encontrarnos con varias referencias al acontecimiento de la resurrección que presentamos brevemente como modelos de la idea que circulaba por las primeras comunidades cristianas y que Pablo transmite a través de sus escritos. 1) 2Cor 1,9: El texto están enmarcado en la introducción de la nueva carta a la comunidad cristiana en donde leemos: es más, nosotros aceptamos en nuestro interior la sentencia de muerte, para que no estemos confiados en nosotros mismos sino en el Dios que resucita a los muertos (2Cor 1,9). En medio de todas las tribulaciones que viven los cristianos de la comunidad Pablo remite al consuelo de quien sufre en esta vida pero gozará, con la resurrección después de la muerte, de una vida plena en el Reino de los Cielos. 2) 2Cor 4,10-14: El anuncio de Jesucristo implica la proclamación de su pasión, muerte y resurrección. Así lo afirma el texto epistolar en el que leemos: siempre llevando en el cuerpo, de acá para allá, la situación de muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo; pues nosotros, los que vivimos, siempre estemos siendo entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal; de manera que la muerte actúa en nosotros, pero en vosotros la vida. Y como tenemos el mismo espíritu de la fe del salmista, según el texto de la Escritura “creí, por eso hablé”, también nosotros creemos, por eso también hablamos, sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús también a nosotros nos resucitó con Jesús y nos presentará con vosotros ante Dios (2Cor 4,10-14). El modelo de conducta y de actuación es Jesús, de ahí que la predicación de su persona incluya, al mismo tiempo, la imagen del Jesús resucitado como modelo de resurrección futura para todos los que le siguen y lo anuncian. 3) 2Cor 5,14-15: Unos versículos después el Apóstol vuelve a remitirnos a la resurrección de Jesús al afirmar: Pues la caridad de Cristo nos apremia, al considerar esto: que uno murió por todos y, por tanto, todos murieron; y murió por todos para que los que viven no vivan ya para sí mismos, sino para el que murió y resucitó por ellos (2Cor 5,14-15). Se trata de una nueva alusión al Jesús resucitado como modelo y ejemplo para los cristianos de las primeras comunidades destacando en el texto el carácter salvífico y redentor de la muerte y resurrección de Cristo. 4) 2Cor 13,4: Otra referencia a la resurrección de Jesús expresada por Pablo en la misma carta la encontramos al final de la obra en donde leemos: Es verdad que fue crucificado dada su debilidad, pero vive por la fuerza de Dios; es verdad que nosotros compartimos con él la debilidad, pero viviremos con él para vosotros por la fuerza de Dios (2Cor 13,4). Finalmente y siguiendo en la misma línea que en las ocasiones anteriores, el escrito paulino nos remite a la resurrección de Jesús como acontecimiento salvífico y redentor destacando, como había hecho anteriormente, la presencia y el poder de Dios como el motor que hace posible esa resurrección.
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