La Resurrección en la Carta a los Romanos
25.07.08 @ 08:06:10. Archivado en Qumrán
En la Carta a los Romanos Pablo anuncia el acontecimiento de la resurrección como el argumento de fe primero y primario. 1) Rom 1,3-4: Al comienzo de la carta ya hace la primera alusión al tema afirmando: referente a su Hijo que se hizo descendiente de David según la carne que fue constituido Hijo de Dios con Padre, según el Espíritu de santidad, desde su resurrección de entre los muertos, Jesucristo nuestro Señor (Rom 1,3-4).
Se trata de una presentación en el saludo epistolar inicial según la cual Jesús fue constituido Hijo de Dios por su resurrección, de manera que antes era Hijo “natural” de Dios, pero a su condición humana le es otorgada la máxima categoría divina a través de la resurrección. El texto es, según algunos autores, una fórmula de fe personal en la que el centro de la profesión es la resurrección. 2) Rom 4,17: En el capítulo de la justificación por la fe, Pablo anuncia el acontecimiento de la resurrección al afirmar: Como está escrito: te he constituido padre de muchas naciones ante Dios, a quien creyó como al que da la vida a los muertos y llama a la existencia a lo que no existe (Rom 4,17). Estamos ante una rememoración de la figura de Abrahán como modelo de fe en el Dios creador y dador de vida. Hablar de Dios como dador de vida es un argumento que Pablo aprovecha para recordar el acontecimiento de la resurrección a través de la vuelta a la vida. 3) Rom 4,24b-25: El mismo apartado en el que Pablo escribe aludiendo a la figura de Abrahán afirma: a los que creemos en el que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, que fue entregado por nuestras ofensas y resucitó por nuestra justificación (Rom 4,24b-25). En esta ocasión la referencia a la resurrección es doble. Por un lado Pablo remite a la creencia en el Dios que resucitó de los muertos a Jesús (24b) y, por otro, remite a un programa de fe (fue entregado, resucitó) en el que termina con la alusión a la justificación. 4) Rom 6,1-11: En un amplio capítulo dedicado a la imagen de Cristo como modelo de vida -la vida en Cristo-, Pablo anuncia el acontecimiento de la resurrección de Jesucristo como liberación de la muerte (véanse los once versículos en los que se trata el tema v.1-11). En el texto se anuncia una resurrección universal que no será efectiva hasta el cumplimiento en plenitud de los tiempos. Se trata de una descripción simbólica del acontecimiento de la resurrección en la que se vincula directamente al pecado con la muerte y a la fe con la resurrección. Una descripción que tiene su justificación desde el momento en que recibimos el bautismo y se completa en el momento de la muerte como conclusión de una vida de camino hacia Dios. 5) Rom 7,4: El texto paulino se enmarca en la reflexión sobre la liberación de Jesucristo en la ley, en donde el apóstol afirma: De manera que, hermanos míos, respecto a la ley también vosotros habéis muerto gracias al cuerpo de Cristo, para que pertenezcáis a otro, al que resucitó de entre los muertos a fin de que demos frutos para Dios (Rom 7,4). En el texto se contrapone claramente el cuerpo de Cristo frente al cuerpo del pecado. Desde esta perspectiva el cristiano está muerto a la ley de la misma forma que debe estar muerto al pecado ya que esa es la justificación de la muerte del “cuerpo de Cristo” y su posterior resurrección. 6) Rom 8,11: El texto forma pertenece a la reflexión que Pablo hace sobre la vida del creyente en el Espíritu. En este apartado hace una alusión a la resurrección afirmando: Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de ente los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo de entre los muertos vivificará también vuestros cuerpos mortales por medio del Espíritu, que habita en vosotros (Rom 8,11). En clara referencia al Espíritu de Dios, Pablo anuncia la resurrección a todos los creyentes como una vuelta a la vida de los cuerpos mortales. En esta intervención vivificante el Espíritu -presente en medio de los creyentes- es el ejecutor del acontecimiento. 7) Rom 8,34: Seguimos en el apartado dedicado a la reflexión paulina sobre la vida del creyente en el Espíritu. Unos versículos después el apóstol afirma sobre la resurrección: ¿quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, más aún, resucitó, el que además está a la derecha de Dios, el que además intercede por nosotros (Rom 8,34). El texto remite al tema de la intercesión de Jesús resucitado ante Dios y, al mismo tiempo, nos remite a su resurrección que garantiza la calidad de quien ha de interceder por nosotros ante Dios. 8) Rom 10,9: El apóstol dedica un apartado a tratar el tema de las situación de Israel frente a la figura de Jesús. Sobre la resurrección afirma: porque si con tu boca confiesas a Jesús como Señor, y en tu corazón crees que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás (Rom 10,9). La fórmula paulina parece remitirnos a una antigua fórmula o profesión de fe en la que la resurrección juega el papel más destacado. Una profesión que parece tener carácter público y que podría ser proclamada a viva voz tal y como deducimos de lo que el mismo texto nos dice. 9) Rom 14,9: Al hablar del tema de la caridad con los más necesitados el ejemplo de Cristo es, para Pablo, el mejor modelo de conducta, de ahí la referencia a la resurrección expuesta en su reflexión: pues Cristo para esto murió y volvió a la vida: para ser Señor de vivos y muertos (Rom 14,9). La muerte, como afirma el texto, no fue el último acontecimiento de la historia ya que tras ella vino la resurrección como vuelta a la vida haciendo del Jesús resucitado el Señor, el que tiene el dominio y el poder, el que se ha convertido en baluarte sobre la vida y muerte de los hombres en su totalidad, vivos y muertos.
La Carta a los Romanos, como hemos visto, abunda en alusiones al acontecimiento de la resurrección de Jesucristo como modelo para todo el género humano. El apóstol insiste en su justificación y proclama el hecho de la resurrección como universal para todos los creyentes. El bautismo, la fe, la conversión,... son elementos que permiten obtener esta gracia a la que todos los hombres están llamados. Pablo, con sus escritos a los Romanos, proclama el acontecimiento de la resurrección de Jesucristo como el hecho más importante de todos los tiempos y de toda la historia de la humanidad.
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