La Resurrección, proyecto divino
24.07.08 @ 08:04:05. Archivado en Qumrán
La alusión del texto según las Escrituras [kata. ta.j grafa,j] aparece repetida en dos ocasiones en fórmula paulina. Se trata de una referencia directa a la tradición bíblica. El texto remite a la Escritura como lugar previo de anuncia de los acontecimientos. Podemos afirmar, desde este punto de vista, que el texto paulino justifica los hechos anunciados como establecidos desde antiguo como queda reflejado en los textos del Antiguo Testamento.
Las dos alusiones a las Escrituras que aparecen en la fórmula paulina son: a) Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; b) Cristo resucitó al tercer día según las Escrituras. Dos temas diferentes que para Pablo están escritos o prescritos en la Escritura del Antiguo Testamento. En los dos casos deberíamos hacer un estudio exegético sobre el verdadero sentido de los términos. Así, por ejemplo, en la primera sentencia Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras deberíamos preguntarnos si lo que está en las Escrituras es el anuncio de la muerte de Cristo -el Mesías- o, por el contrario, lo anunciado en la tradición bíblica es el detalle de la expiación de nuestros pecados que se cumple a través de la muerte de Cristo. El mismo proceso podemos seguir con la segunda sentencia: Deberíamos preguntarnos si la alusión a las Escrituras se refiere al hecho de que Cristo -el Mesías- resucitó cumpliendo, de esta forma, la tradición bíblica o, por el contrario, lo que estaría escrito en las Escrituras sería lo del tercer día, que al tercer día resucitó de entre los muertos. Estamos, sin duda, ante una cuestión de difícil solución que la tradición ha resuelto interpretando ambos elementos de la misma manera: En el primer caso son las Escrituras las que confirman que Cristo murió y que su muerte tuvo como finalidad la remisión de nuestros pecados; y en el segundo caso, que según las Escrituras Cristo resucitó y que su resurrección tuvo lugar al tercer día. Nos quedamos, por tanto, ante la solución intermedia y menos traumática.
De una forma u otra lo que aquí nos interesa destacar es el carácter teológico que Pablo quiere darle a la fórmula según las Escrituras de manera que la tradición bíblica es “pre-dicción” o dicción previa del acontecimiento de la resurrección de Jesús. De manera que los hechos lo que hacen es confirmar lo que los escritos sagrados habían anunciado. Los hechos son, desde esta perspectiva, “confirmación” de lo que había sido anunciado a través de la Escritura Sagrada.
Sin embargo, lo más importante de la alusión a la tradición bíblica según las Escrituras no es encontrar citas veterotestamentarias en las que se puedan justificar los acontecimientos relacionados con la resurrección de Jesús, sino el significado teológico que esconde la afirmación. Se trata de una alusión que remite los hechos a Dios como parte del “proyecto divino”. El hecho de remitir a las Escrituras es como decir que los acontecimientos forman parte del proyecto de Dios. “Aquella expresión, única en las Espístolas paulinas, puede pues ser un modo general de caracterizar la muerte expiatoria y vicaria de Cristo como acaecida “según” el plan salvífico de Dios, preanunciado en “las Escrituras”. Así pues, la afirmación según las Escrituras es un juicio general según el cual toda la historia de la pasión, muerte y resurrección de Jesús se desarrolló siguiendo las pautas de la voluntad de Dios, es decir, según las Escrituras (Lc 24,26s. 44s; Hch 17,2s.11; Rom 1,2; 1Pe 1,10s.).
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