El mensaje de Juan el Bautista
29.06.08 @ 07:46:41. Archivado en Biblia
Al hablar de Juan el Bautista podemos afirmar que estamos ante una opción de vida fuera de lo habitual en el judaísmo del cambio de era. Las imágenes evangélicas presentan al Bautista como un hombre de ideas claras que adopta una postura frente a la sociedad contemporánea. La dureza de sus palabras -caracterizadas por el tono profético- contrastan con el espíritu mesiánico de su mensaje -como el que prepara el camino al Señor-.
El Juan profeta (Lc 7,26) sería un mensajero de Dios siguiendo la tradición profética del Antiguo Testamento. Su mensaje tenía como centro el anuncio de la plenitud del tiempo y la llegada del Mesías proclamado y esperado por sus predecesores. El manto de pelo de camello es fiel reflejo de su identificación y vinculación con la profecía. Su escasa alimentación de tipo vegetariana -saltamontes y miel silvestre- (Mt 3,4) lo sitúa al margen de cualquier tipo de identificación social de la época y refleja su austeridad e independencia material. Estos elementos hacen que él mismo se presentase ante los demás como la voz que clama en el desierto y como el precursor del Señor que prepara el terreno para su venida siguiendo la tradición profética de Isaías (Is 40,3). Para el profeta, la purificación ritual formaba parte de uno de los elementos más importantes para la recepción mesiánica. Una purificación que en Juan no se limita al pueblo de Israel sino que pretende extenderse al mundo entero y, de esta forma, universalizar un rito religioso.
En su predicación, el Bautista anunciaba la conversión, el cambio de vida y una opción radical en favor de Dios. La separación entre el grano y la paja, la justicia y la injusticia, así como el carácter judicial de Dios, son elementos que ponen de manifiesto el carácter dualista de su testimonio, propio de una atmósfera común presente en otros grupos contemporáneos. El dualismo apocalíptico de carácter mesiánico es la característica más destacable del contenido de su mensaje. Una atmósfera apocalíptica que aparece reflejada en otros escritos del período intertestamentario tanto de la literatura canónica como de los escritos apócrifos.
Otra característica de la predicación del Bautista es el carácter mesiánico de sus palabras. Para Juan el tiempo estaba cerca, demasiado cerca como para que cada persona pusiese en marcha un cambio radical y total de vida. La venida del Mesías era inminente aunque no tenemos constancia de que Juan fuera consciente del significado real de su anuncio y aunque de sus palabras mesiánicas no podamos deducir mucho sobre la figura de Jesús en concreto. La penitencia, el ayuno y cualquier elemento de austeridad eran aliados de su mensaje. Las palabras del Bautista pertenecían a un género literario penitencial. Su papel se limitaba a preparar el camino para la llegada del Mesías. Estaba convencido de que su mensaje consistía en cambiar las voluntades de los creyentes para que, llegado el momento, el Mesías encontrase un terreno abonado para su predicación y el anuncio de su mensaje. Juan se consideraba, por tanto, el elegido para preparar un camino que otro tenía que andar. Su misión estaba en anunciar esta venida, sin entrar en el contenido y la trascendencia del mensaje mesiánico. Convencido de su misión, el Bautista no dejó pasar la oportunidad de dar consejos a todos los que se acercaban a él adaptando su anuncio a cada uno. Los textos evangélicos dan testimonio de sus palabras y de la didáctica de su trabajo. Todo parece indicar que su fama y popularidad fue considerable y que atrajo hacia sí a una gran cantidad de seguidores y grupos que se acercaban a escucharlo y que seguían sus consejos.
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