Las fuentes de la historia del Bautista
27.06.08 @ 07:44:47. Archivado en Biblia
La búsqueda de datos sobre la personalidad y figura de Juan el Bautista la tenemos que hacer en primer lugar en los textos sagrados del Nuevo Testamento. Aunque consideremos a Juan como el último profeta de la tradición del veterotestamentaria no hay ninguna referencia en el Antiguo Testamento a su figura. El Nuevo Testamento es el primer lugar en donde debemos buscar alusiones a su persona. Los cuatro evangelios y el libro de los Hechos de los Apóstoles son las fuentes principales y, aunque en menor grado, la literatura epistolar. Fuera de los textos sagrados encontramos abundantes datos sobre Juan el Bautista en los escritos históricos y narrativos del historiador judío Flavio Josefo.
Marcos comienza su evangelio con la predicación de Juan el Bautista en el desierto (Mc 1,2-4) y bautizando en el Jordán (Mc 1,5-8), antes de relatar el bautismo de Jesús en el río (Mc 1,9-11). Tampoco faltan las referencias al Bautista y a sus discípulos en las controversias de Jesús con los fariseos con motivo del cumplimiento de las leyes que seguían los discípulos de Juan y los de Jesús no (Mc 2,18-22). Juan Bautista vuelve a ser recordado por el evangelista Marcos con motivo de la confesión mesiánica de Pedro en Cesarea cuando Jesús pregunta a sus discípulos quién dice la gente que es y ellos le responden: unos que Juan el Bautista. Finalmente, es el mismo Jesús el que alude al Bautista demostrando su carácter social y respeto por parte de la población al afirmar su autoridad cuestionada por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos; y Jesús les pregunta si el bautismo con el que Juan bautizaba era de Dios o de los hombres (Mc 11,27-33). Marcos describe ampliamente la muerte del Bautista en su evangelio como un acontecimiento que determinó la opción de Jesús (Mc 6,14-29).
Mateo comienza su evangelio con la descripción de la genealogía de Jesús, eso hace que la historia de Juan el Bautista pase al capítulo tercero del evangelio. Desde el primer momento Mateo donde deja claro que la misión del Bautista es la de ser el precursor de Jesús (Mt 3,1-12) para describir, acto seguido, el bautismo de Jesús en el río Jordán (Mt 3,13-17). Sin embargo el contenido más novedoso para la historia de Juan la encontramos en la primera parte del capítulo once del evangelio en donde tenemos a Juan en la cárcel que envía a sus discípulos a hablar con Jesús (Mt 11,1-19). Otra referencia que hace el evangelista a Juan el Bautista la tenemos en las palabras finales del acontecimiento de la Transfiguración (Mt 17,9-13). En Mateo, la discusión sobre el ayuno por parte de Jesús con los fariseos tiene a Juan el Bautista y a sus discípulos como referencia central (Mt 9,14-17). Como en el caso de Marcos, Mateo pone el modelo de Juan el Bautista y sus discípulos en el relato sobre la autoridad cuestionada de Jesús (Mt 21,23-27), al que se vuelve a aludir en los versículos siguientes con motivo de la parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32). Mateo describe con detalle la muerte de Juan Bautista (Mt 14,1-12), y recuerda la figura del Bautista al describir la confesión de Pedro sobre la figura de Jesús y lo que de él dice la gente (Mt 16,14).
Lucas presenta a Juan el Bautista en el comienzo de su evangelio a través del doble anuncio del nacimiento de Juan y de Jesús. El anuncio del nacimiento de Juan tiene lugar en el instante de la descripción de la aparición del ángel a Zacarías (Lc 1,5-25). Acto seguido y tras la descripción del anuncio a María de su concepción virginal el relato de la visitación se convierte en el punto de conexión entre las dos historias y los dos nacimientos, ambos de carácter espectacular y de dimensiones sobrenaturales ya que cuentan con la intervención de Dios. A continuación Lucas describe el nacimiento de Juan (Lc 1,57-80) que incluye la proclamación del Benedictus por parte de Zacarías (Lc 1,68-79). Para el evangelista el bautismo de Jesús vuelve a ser objeto de interés especial sobre todo por la presencia del Bautista (Lc 3,21-22). Un bautismo que el evangelista describe después de habernos presentado la figura de Juan y su predicación en el desierto (Lc 3,1-20). Lucas no olvida la pregunta sobre el ayuno y el ejemplo que ponen a Jesús sobre la diferencia entre el discipulado de Juan y el de Jesús (Lc 5,33-39). Finalmente Lucas otorga una especial relevancia a las palabras de Jesús pronunciadas ante la embajada de los discípulos de Juan el Bautista sobre la autoridad de Jesús y si era él al que estaban esperando como Mesías.
Juan, el evangelista, utiliza la figura de su homónimo el Bautista en el prólogo de su evangelio y lo presenta como un hombre enviado por Dios encargado de preparar la venida de Jesús (Jn 1,6). Para el evangelista, el testimonio de Juan el Bautista vuelve a ser crucial a la hora de presentar la identidad de Jesús (Jn 1,15; 5,33): El evangelista recurre a la figura del Bautista como argumento literario que se sitúa entre el prologo de su evangelio y la elección de los primeros discípulos (Jn 1,19-34). En un segundo momento el evangelista vuelve a utilizar el testimonio de Juan el Bautista como garantía de la palabra y el mensaje de Jesús (Jn 3,22-30) para justificar el carácter mesiánico de su persona.
El resto de la literatura del Nuevo Testamento alude al Bautista como la figura del precursor de Jesús. El carácter profético de su persona y un peculiar estilo de vida lo han convertido a lo largo de la historia en el prototipo de austeridad y entrega por una causa desconocida a ciencia cierta pero dirigida por una intuición especial y por una inspiración que sólo encuentra comparación con la de la literatura profética del Antiguo Testamento.
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