Qumrán y el Evangelio de Juan (2)
24.06.08 @ 10:00:00. Archivado en Qumrán
Las alusiones a la purificación del Templo y a los cambios que en él se debían realizar son un argumento persistente en la literatura joánica. El evangelio describe la limpieza que reclama Jesús sobre el lugar considerado “Casa de Dios”. La escena de la expulsión de los mercaderes del Templo por parte de Jesús y el consiguiente escándalo confirman el malestar de Jesús y sus seguidores con la línea ideológica y religiosa en la que se encontraba el judaísmo oficial de Jerusalén (Jn 2,13-22). Una actitud semejante es la que lleva a los hombres de Qumrán a separarse del judaísmo religioso del Templo y a buscar en el desierto el nuevo Templo de Dios (1QS 9,11; 11QT). La función mesiánica del Templo se pone de manifiesto tanto en el relato evangélico como en los textos de Qumrán referidos, en este caso, al mesías escatológico (4Q521).
El descubrimiento de los manuscritos de Qumrán produjo, al principio, la sensación de haber encontrado la clave de interpretación y la explicación del estilo y lenguaje del evangelio de Juan y de los escritos joánicos. El trasfondo común de las dos corrientes literarias dio lugar a creer haber descubierto el origen del dualismo tan característico en los escritos de Juan y dominante en la literatura de los manuscritos del desierto de Judá. Sin embargo, en la actualidad nadie duda de que las dos literaturas comparten el trasfondo cultural dominante del momento, sin que por ello podamos establecer, una vez más, conexiones o dependencias entre los dos tipos de escritos.
Una gran parte de los escritos del Nuevo Testamento confirman la existencia de una serie de doctrinas de carácter dualista en la época y en el entorno. La literatura epistolar y el mismo evangelio de Juan, reflejan el ambiente de oposición de contrarios que manifiesta la literatura de Qumrán: dualismo luz - tinieblas (Jn 1,5; 3,19; 12,35.46; 1Jn 2,8.9; Ef 5,8; 2Cor 4,6; 6,14; Rom 2,19; 13,12; 1Tes 5,5); dualismo bien - mal (Jn 5,29; Rom 3,8; 7,19.21; 2Cor 5,10; 13,7; Heb 5,14); dualismo amar - odiar (Mt 5,43).
El dualismo en Qumrán forma parte de un entorno y ambiente común a escritos de la época. Este dualismo desarrolla una serie de elementos y características propias que hoy permiten establecer distinciones entre el dualismo del judaísmo oficial contemporáneo, el cristianismo primitivo y la literatura apócrifa. En Qumrán, el dualismo está directamente relacionado con la doctrina mesiánica y con la atmósfera apocalíptica que envuelve la mayoría de los escritos que han llegado hasta nosotros. La misma concepción dualista en Qumrán ha ido evolucionando a través del tiempo, tal y como ponen de manifiesto los mismos manuscritos, dando lugar a diferentes corriente dualísticas en el mismo Qumrán que no vamos a desarrollar en estos momentos pero que abren las puertas a futuras doctrinas teológicas como el predestinacionismo, el mesianismo o la misma apocalíptica.
En la literatura de Qumrán, a diferencia de la literatura joánica, vemos reflejada la imagen de dos mesías. Aunque hay una serie de textos en los que se menciona una sola figura mesiánica, ésta está representada de maneras distintas que dan lugar a concepciones mesiánicas distintas. Por un lado tenemos la imagen del mesías davídico de origen veterotestamentario (cf 4Q252; 4Q161; 4Q285; 4Q521; 1QSb 5,20-29), por otro lado tenemos la imagen del mesías sacerdotal (4Q540 9,1; 24,2). Sin embargo el auténtico dualismo mesiánico de Qumrán aparece cuando en el mismo texto se mencionan dos figuras mesiánicas distintas. Dos mesías: los mesías de Aarón y de Israel a los que se alude en la Regla de la Comunidad como los ungidos que corresponden a las dos figuras mesiánicas del mesías profeta y del mesías rey o, más propiamente en Qumrán, mesías sacerdotal y mesías real (1QS 9,9-11; CD 12,22-13,1; 14,18-19; 19,10-11; 1QSa 2,11-14).
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