Qumrán y el Evangelio de Juan (1)
23.06.08 @ 20:54:28. Archivado en Qumrán
El descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto (1947) sigue siendo objeto de debate dentro del mundo de los estudios bíblicos. Aquellos documentos escritos por un sector del judaísmo del cambio de era aportan una irrenunciable luz al conocimiento y comprensión de los primeros escritos cristianos. Las polémicas sobre los orígenes esenios de las primeras comunidades cristianas, la identificación desesperada de Juan el Bautista con la comunidad de Qumrán, la vinculación de Jesús con la secta judía o, simplemente, la presencia de escritos de la literatura evangélica entre los fragmentos encontrados en las cuevas en la cercanía de Kirbeth Qumrán, son, a estas alturas, hipótesis completamente inverosímiles, intentos desesperados de protagonismo sin fundamento. Nada más lejos de la seriedad y el rigor científico.
Por el contrario, los manuscritos del Mar Muerto se han convertido en una de las mejores informaciones y documentaciones sobre la existencia del judaísmo de los siglos inmediatamente anteriores y posteriores al cambio de era y al nacimiento del cristianismo. Nada mejor para ilustrar el nacimiento del cristianismo que conocer a fondo el judaísmo del que nace y el contexto social, político y religioso en el que se fragua la Iglesia.
No hay ningún libro del Nuevo Testamento que refleje con tanta claridad el momento social, político, cultural y religioso que se vivía en la Jerusalén del siglo I como el evangelio de Juan. En él se encuentran restos de elementos judeo-cristianos, gnósticos, helenísticos y qumránicos. Estos últimos son, precisamente, los que nos permiten establecer con mayor claridad las diferencias y semejanzas entre las dos literaturas. Las supuestas analogías contrastan con las notables diferencias entre la comunidad de Qumrán y la del cristianismo emergente.
La antítesis luz-tinieblas es, desde un punto de vista objetivo, una de las semejanzas existentes entre las dos corrientes. La polémica entre las ideologías filosóficas del momento es también, motivo de comparación. Muchos han pensado de que el trasfondo judío del evangelio dependió, en buen grado, de la tradición del Antiguo Testamento, de la influencia de un judaísmo rabínico incipiente y del legalismo doctrinal de Qumrán. No cabe duda de que las semejanzas y paralelos entre Juan y la literatura del Mar Muerto son fruto de una fuente común que hunde sus raíces en el helenismo que ha dominado el escenario cultural durante un amplio espacio de tiempo. La relación entre las dos literaturas no es directa, sino fruto de un trasfondo cultural y religioso común que afecta tanto al lenguaje como a una buena parte del pensamiento.
Una de las mayores y mejores aportaciones de los manuscritos del Mar Muerto para con el cristianismo tiene que ver con el Cuarto Evangelio y con la literatura joánica. El uso de fórmulas como “Hijo de Dios” y expresiones de carácter apocalíptico por el autor del Cuarto Evangelio y su presencia, también, en la literatura de Qumrán reflejan una atmósfera semejante entre las dos literaturas y un común denominador presente como representante de un contexto contemporáneo. Si para el evangelio de Juan la metáfora apocalíptica es un recurso literario de uso frecuente, para los hombres de Qumrán es un elemento imprescindible en su literatura.
Si bien hemos de reconocer y afirmar sin dudas que no hay ningún tipo de evidencia de que los hombres de Qumrán conocieran el cristianismo naciente, también debemos sostener que el Nuevo Testamento y, en concreto, el evangelio de Juan, omiten cualquier tipo de referencia al movimiento esenio o al grupo de Qumrán. Lo cual no exime que ambos, el evangelio de Juan y los textos de Qumrán no tengan influencias comunes o, en el fondo, puedan tener algún tipo de influencia aunque cuando ésta sea indirecta. En el caso del evangelio de Juan, por ser posterior, de la literatura o la mentalidad que pudo producir el efecto Qumrán en el judaísmo del momento. Así pues, los escritos joánicos no hacen ninguna referencia explícita a la comunidad de Qumrán. Sólo podemos hablar de conexiones de ideas y vocabulario entre las dos literaturas.
Comentarios:
Pero la gran verdad es que una complementa a la otra, solo un ciego no ve la verdad de principio a fin
No existiría un viejo testamento con el pentateuco incluido, si no fuera la anunciación de un nuevo testamento con miles de años de anticipación. y no se confirmaría el viejo testamento sin el respaldo del nuevo. Son indivisibles
Así que las escrituras son el alfa en el génesis y el omega en el apocalipsis, y viceversa.
El hombre estaría sin palabra de Dios si el nuevo testamento no se hubiera escrito, este actualizo la presencia de Dios aun para el siglo veinte y dos.
Cronológicamente, moralmente, eticamente, en relación a las leyes...en todo esto y en mas siempre tendrá vigencia.
Pero lo mas importante es su precisión de llevar al hombre al bien a pesar de el mismo.
El que lee una Biblia de principio a fin , pidiéndole a Dios que le revele s...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


