El género bíblico de "Los Testamentos" (3)
19.06.08 @ 08:00:00. Archivado en Biblia
4- Los testamentos en el Nuevo Testamento.
Influenciado, sin duda, por corrientes intertestamentarias, en el Nuevo Testamento tenemos una serie de textos que podemos enmarcar en el ámbito del género testamento. En realidad podríamos decir que todo el Nuevo Testamento es un discurso de adiós o testamento de Dios que tiene a Jesús como personaje central: Jesús reúne a sus discípulos y seguidores -como herederos- y, por medio de sus exhortaciones evangélicas, les deja todo su legado. No en vano, para denominar a toda la obra en su conjunto, recurrimos al género literario y le llamamos testamento: Nuevo Testamento.
Junto a esta visión general tenemos, dentro del Nuevo Testamento, una serie de textos que, a su vez, contienen las características propias del testamento o discurso de adiós como género literario. Las cartas del Nuevo Testamento, por ejemplo, pertenecen al género epistolar pero no les faltan elementos para formar parte, también, del género testamentario.
a) Primer Testamento de Pablo (1Tim 4,1-16).
Hay muchos textos, localizados en los últimos instantes de la vida de Pablo, en los que el apóstol exhorta, a modo de despedida, a todos sus seguidores y a los miembros de las primeras comunidades cristianas como sus propios herederos. Sin embargo tenemos un documento representativo del género en el discurso de despedida que Pablo manda a Timoteo, su hijo en la fe.
El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas, por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia (1Tim 4,1-2).
Precisamente la existencia de la segunda carta a Timoteo confirma que este testamento no fue su obra de despedida definitiva, eso no quita para que Pablo escribiese el texto utilizando el género literario, tal vez convencido de que aquel iba a ser su último escrito, despedida o testamento.
b) Segundo Testamento de Pablo (2Tim 3,1-4,10).
En la segunda carta a Timoteo, Pablo instruye a su discípulo Timoteo con todas las características de estar escribiendo su testamento. Se trata de la última carta que Pablo escribe a Timoteo, convencido del peligro que corre su vida, siente que va a morir (2Tim 4,6-8). La narración paulina conserva todos los elementos y las características de los discursos de adiós o testamentos de la época, esto es, del período intertestamentario, por lo que podemos considerar el texto como el auténtico "Testamento de Pablo" a Timoteo.
Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquél día me entregará el Señor, el juez justo; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su manifestación (2Tim 4,6-8).
c) Testamento de Pedro (2Pe).
La segunda carta de Pedro, en su totalidad, está catalogada como una carta-testamento o testamento espiritual, de manera que podemos identificarla como del género del testamento. El autor de la carta considera cercana su muerte y reúne a los suyos para darles las últimas recomendaciones con ejemplos del pasado y de cara al futuro. Toda la obra sigue el esquema del género literario con exhortaciones y predicciones de la siguiente manera: Saludo (1,1-2); Exhortación inicial (1,3-11); Recuerdos del pasado (1,12-21); Exhortación sobre los falsos maestros (2,1-22); Exhortación sobre el Día del Señor (3,1-10); Exhortación sobre la vida sana (3,11-16); Conclusión (3,17-18).
Me parece justo, mientras me encuentro en esta tienda, estimularos con la exhortación, sabiendo que pronto tendré que dejar mi tienda, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. Pero pondré empeño en que, en todo momento, después de mi partida, podáis recordar estas cosas (2Pe 1,13-15).
d) Nuevo Testamento de San Pablo (Hch 20,17-38).
En el libro de los Hechos de los Apóstoles Lucas relata un discurso de Pablo con carácter testamentario. Se trata del discurso de Mileto destinado a los dirigentes de la Iglesia de Éfeso. Estamos ante un documento sin una estructura definida pero en el que convergen una serie de elementos y características comunes a los escritos de género testamentario o discursos de adiós. En el texto, Pablo hace un rápido recorrido por la vida pasada y explica las razones de su cautividad, convencido de que los cristianos de esa comunidad de Éfeso no lo verán más. Por esta razón comienza una serie de exhortaciones y consejos de cara al futuro y a la permanencia en la fe.
Y ahora yo sé que ya no volveréis a ver mi rostro ninguno de vosotros, entre quienes pasé predicando el Reino. Por esto os testifico en el día de hoy que yo estoy limpio de la sangre de todos pues no me acobardé de anunciaros todo el designio de Dios (Hch 20,25-27).
e) El Testamento de Jesús (Jn 13-17).
El acontecimiento de la pasión y muerte de Jesús parecía inminente y el evangelista Juan, a través de la simbología del tiempo y de la hora, describe el último discurso de Jesús como su propio testamento y legado a sus discípulos y seguidores. Previo al relato de la pasión, el evangelista narra la última cena de Jesús (lavatorio de los pies, traición de Judas y las despedidas, el discurso del pan de vida, el anuncio del paráclito y de su retorno, así como la oración final) como todo un testamento que en el que se recogen los elementos y características del género literario propio de una situación de despedida.
Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación pero ¡ánimo!, yo he vencido al mundo (Jn 16,32-33).
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto


