El género bíblico de "Los Testamentos" (2)
18.06.08 @ 08:00:00. Archivado en Biblia
3- Los testamentos en el Antiguo Testamento.
El género testamento lo podemos encontrar tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y en la literatura apócrifa. En el Antiguo Testamento tenemos una colección de textos con las características testamentarias antes reflejadas y que pertenecen, por tanto, al género testamentario. En las siguientes líneas presentaremos brevemente los más destacados.
a) Testamento de Jacob (Gén 49,1-33).
El final del libro del Génesis contiene el testamento que Jacob hace a sus doce hijos (Gén 49,1-33). En la narración, los hijos de Jacob están al lado del lecho de muerte de su padre representando a la totalidad de las tribus de Israel. En el texto bíblico -seguramente uno de los más antiguos de este género- y en sus características, se inspiraron posteriormente muchos de los autores que escribieron sus testamentos o discursos de adiós. El hecho de que el relato no siga con precisión y rigor una estructura fija, propia del género literario (faltan, por ejemplo, las habituales exhortaciones paternales), nos permite confirmar la hipótesis de su antigüedad, aunque eso no nos ayude a precisar la fecha de composición del texto que tenemos que situarla en torno a la época de la primera monarquía.
Jacob llamó a sus hijos y dijo: "Juntaos, y os anunciaré lo que os ha de acontecer en días venideros: Agrupaos y escuchad, hijos de Jacob, y escuchad a Israel vuestro padre (Gén 49,1-2).
b) Testamento de Moisés (Dt 33,1-29).
También al final del libro del Deuteronomio tenemos otro testamento o discurso de adiós. Se trata del testamento de Moisés quien, a punto de morir, bendice -de la misma manera que lo había hecho Jacob en Gén 49- a las doce tribus de Israel. La tradición a identificado las bendiciones de despedida de Moisés con las de Jacob (Gén 49) y las interpretó como profecía o visión de futuro. La imprecisión de una estructura todavía no determinada nos permite sospechar que el relato es muy antiguo, tal vez de la época de los jueces, aunque eso no exime al texto de manos redaccionales posteriores.
Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Dios, bendijo a los israelitas antes de morir (Dt 33,1).
c) Testamento de David (1Re 2,1-10).
Nos encontramos ante el testamento y muerte de David. El rey, en los instantes antes de su muerte y con motivo de su sucesión en el trono, narra detalladamente los acontecimientos más importantes de su vida dejando, a modo de legado, una colección de normas y prescripciones primeramente al que será nuevo rey y, posteriormente, a sus descendientes y a todo el pueblo en general. La intencionalidad del testamento es la de asegurar la sucesión a su trono, de manera que el relato podría titularse: "Historia de la sucesión y testamento de David".
Cuando se acercaron los días de la muerte de David, dio órdenes a su hijo Salomón: Yo me voy por el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda las observancias de Yahveh tu Dios, yendo por su camino, observando sus preceptos, sus órdenes, sus sentencias y sus instrucciones, según está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en cuanto hagas y emprendas (1Re 2,1-3).
d) Testamento de Josué (Jos 23,1-16).
Al final del libro de Josué podemos leer su testamento. Se trata, nuevamente, de la descripción de los últimos instantes de la vida de Josué en la que, reunidos sus descendientes en torno a su lecho de muerte, escuchan las recomendaciones del anciano y asumen el contenido de sus palabras como herencia y legado. Estamos ante otro relato antiguo (que podíamos situar entre los años 650-600 a.C.) en el que se aprecia que la estructura del género testamento, que posteriormente se desarrollará en el período intertestamentario, está presente con muchos de sus elementos y características principales en el texto.
Sucedió, mucho tiempo después de que Yahveh concediera a Israel la paz de todos los enemigos de alrededor -Josué era ya viejo y avanzado en días-, que Josué convocó a todo Israel, a sus ancianos, sus jefes, sus jueces, sus escribas y les dijo: Yo ya soy viejo, avanzado en días... (Jos 23,1-2).
e) Testamento de Matatías (1Mac 2,49-70).
El primero de los libros de los Macabeos comienza con un relato que describe los últimos instantes de vida de Matatías, uno de los promotores de la insurrección macabea contra el poder establecido y los judíos renegados. En su testamento, Matatías reúne a sus hijos que liderarán las revueltas y les anuncia su muerte inminente y les exhorta con acontecimientos de su vida. El texto podría haber sido escrito entre los años 120-100 a.C., con lo que ya podríamos situarlo el período intertestamentario, época de mayor esplendor del género literario del testamento o discursos de adiós.
Los días de Matatías se acercaban a su fin. Dijo entonces a sus hijos: Ahora reina la insolencia y la reprobación, es tiempo de ruina y de violenta cólera. Ahora, hijos, mostrad vuestro celo por la Ley; dad vuestra vida por la alianza de nuestros padres (1Mac 2,49-50).
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