Juan el Bautista y Qumrán
03.06.08 @ 07:51:50. Archivado en Biblia
La historia de Juan el Bautista cuenta con un último capítulo, el más reciente y novedoso, que ha pretendido justificar muchas de las intervenciones y actuaciones de su persona en el ámbito de la apocalíptica intertestamentaria y del dualismo del movimiento esenio y del grupo de Qumrán.
Ciertamente no faltan argumentos para identificar a Juan el Bautista con los hombres de Qumrán. Su oposición al judaísmo oficial del Templo de Jerusalén, su rechazo a los romanos y su esperanza mesiánica lo sitúan en el ámbito del grupo sectario de Qumrán. El descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto en el año 1947 y el conocimiento de aquel grupo de judíos que se había retirado al desierto en un intento definitivo de recuperar el poder de Dios como pueblo elegido, como hijos de la luz y como salvados, llevaron a algunos biblistas a identificar las enseñanzas del Bautista con las de los hombres de Qumrán a través de sus principales escritos legales y documentos sectarios (Regla de la Comunidad, Rollo del Templo, Documento de Damasco, MMT,...).
Si bien hemos de reconocer que el escenario es el mismo -el desierto de Judá, las inmediaciones del Mar Muerto, la desembocadura del Jordán- y que el Bautista tuvo que tener conocimiento de la existencia de la comunidad de Qumrán por deambular por sus alrededores, estamos convencidos de que -sin negar algún tipo de contacto en un momento determinado- no hay una clara vinculación entre Juan el Bautista y su discipulado con el grupo de Qumrán. El estudio de los documentos encontrados, su identificación y el reconocimiento de los principios que regían la vida de aquella comunidad, nos permiten afirmar con seguridad que Juan el Bautista no sólo no estaba de acuerdo con las normas de vida del grupo sino que no perteneció a la comunidad de Qumrán. La pureza ritual, la alimentación y el comportamiento de los hombres de Qumrán, aferrados al cumplimiento estricto de la ley judía y de sus propias leyes, estaba en contra del estilo de vida que predicaba el Bautista. Nada más lejos e impuro para uno de Qumrán que vestirse con una piel de animal muerto. Nunca un miembro de la comunidad comería miel silvestre que, por el hecho de ser silvestre, está compuesta por elementos impuros y la mezcla de otras flores y plantas que trae la abeja. Tampoco comería un hombre de Qumrán un saltamontes o algún tipo de insecto que anda por el desierto, por el campo y que ha podido alimentarse o estar en contacto con animales muertos y en proceso de descomposición. Por otro lado, la opción de vida del Bautista le llevaba a andar sólo por el desierto sin un lugar fijo de residencia, mientras que para el grupo de Qumrán la permanencia en comunidad y la estabilidad en un lugar concreto, formaban parte de la quintaesencia de su vida y razón de ser de su existencia.
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