Resurrección
23.03.08 @ 08:39:09. Archivado en Iglesia

¿FINAL o comienzo? Cuando uno oye hablar de la resurrección de Jesús surgen una serie de dudas que nada o muy poco tienen que ver con la ciencia, la historia y la arqueología. Que Jesús existió no lo duda ni el más necio. Está más que demostrado -documentación de la época atestigua su existencia- que Jesús vivió en un momento determinado de la historia y que fue un personaje popularmente destacado. Cualquier persona -creyente y no creyente- puede confirmar este dato empíricamente. Lo que se puede dudar es de su resurrección, de que después de su pasión y muerte siguiera un proceso que la tradición ha definido como resurrección, esto es, vuelta a la vida de una manera singular. Aquí es en donde la ciencia se pierde, en donde los parámetros racionales -también razonables- se quedan sin consistencia. Es el momento en el que la fe, la creencia y la tradición entran en juego y hacen que el ser humano crea o no crea en el acontecimiento siguiente y consecuente que es el hecho de la resurrección. Porque si bien se puede confirmar históricamente la muerte de Jesús, es absolutamente imposible demostrar su resurrección y sólo desde la fe de cada uno se cree o no se cree. Ahí, precisamente en ese acontecimiento, en el momento de la resurrección, es en donde el creyente descubre los pilares -los principios- de su creencia.
La resurrección es un acontecimiento de fe y, como tal, un hecho que supera todas las categorías de la razón, la ciencia y la lógica humana. La metafísica del hecho religioso permite creer a unas mujeres que descubrieron la tumba abierta, que se encontraron con el cuerpo de Jesús con vida; de sus amigos -discípulos en lenguaje religioso- a los que se fue apareciendo en momentos y espacios diferentes. Todos estos datos, ninguno de ellos demostrables actualmente desde cualquier disciplina científica, hacen que el acontecimiento en sí se convierta en un misterio, una manifestación teofánica -en realidad debería llamarla cristofánica- y una experiencia soteriológica para quien percibe esta sensación.
La resurrección de Jesús pertenece a esa serie de misterios insondables ante los que el ser humano se cuestiona -con toda la razón del mundo- creer o no creer. Todo esto hace que para el creyente la muerte y resurrección de Jesús no son el final de una vida sino el comienzo de otra nueva que se mueve en los parámetros sobrenaturales de la metafísica, del acontecimiento sobrenatural en donde huelga cualquier explicación racional y convincente. La resurrección de Jesús se cree o no se cree, como resultado de una experiencia -a poder ser comunitaria- de fe. Y sólo desde esta experiencia toda la enseñanza de Jesús adquiere una nueva dimensión y es leída en clave de programa de vida. La teología no es una ciencia empírica -los antiguos la definían como una supraciencia que supera las categorías científicas- es la reflexión que se fundamenta exclusivamente en este hecho de la resurrección. Y desde ahí elabora todo tipo de tratados, pensamientos, instrucciones y hasta un organismo institucional como es la Iglesia. Y todo edificado desde este hecho de la resurrección para actualizar las palabras de Pablo: Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también nuestra fe.
A estas alturas, sumergidos -como estamos- en un mundo racional y científico creer en algo que no puede ser demostrado es un verdadero acto de fe y, lo que es más importante, es -casi me atrevería a decir- un milagro. Sin embargo para el creyente lo verdaderamente importante no está en responder a una pregunta que no tiene respuesta, lo verdaderamente importante está en la esperanza, la ilusión y el compromiso que puede dar -otorgar- esa fe. Seguramente ahí es en donde verdaderamente actualizamos la experiencia de resurrección que vivieron los que conocieron a Jesús.
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TOMEMOS ES QUE SE DEFINE A DONDE VAMOS ABAJO O ARRIBA . COMO TAMBIEN CREO EN LA RESURRECCION DE MI SEÑOR JESUCRISTO. Y ESO NINGUN ECHO CIENTIFICO ME LO QUITA POR MUY INDISCUTIBLE QUE SEA , YO AMO LA CIENCIA Y ES MI PASION , PERO CREO QUE HAY COSAS EN EL UNIVERSO QUE NO SE PUEDEN PROBAR Y QUE VAN MAS ALLA DE LA INTELIGENCIA DEL HOMBRE,ES DECIR , CREO EN LA CIENCIA EN LAS COSAS QUE SE PUEDEN PROBAR, PERO AMO Y CREO MAS EN CRISTO DESOUES DE TODO EL DIO SU VIDA POR MI Y POR TI POR TODO EL MUNDO.Y ES PRECISAMENTE EN ESO QUE CONSISTE LA FE GRACIAS .
Bien,hoy vemos como ha fracasado esto,hoy EN EL CIELO NO CREE NI DIOS.
Aunque no explicitamente,pero si de hecho,el Vaticano II ha liquidado las creencias en el Cielo y en el Infierno,para cambiarlo todo por UN MUNDO MAS JUSTO Y MEJOR.A la moderna predicacion y catequesis me remito.
EL DEMONIO REINARA CUANDO NADIE HABLE DE EL.
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