E. Galbiati - F. Erafini, Atlas Histórico de la Biblia
30.01.08 @ 08:37:55. Archivado en Libros
E. Galbiati - F. Erafini, Atlas Histórico de la Biblia, San Pablo, Madrid 2004, 280pp.
Un atlas es un instrumento sobre todo visual. Una forma de ver a través de una ilustración el panorama general de un escenario, de una tierra o de una geografía. Sin embargo, últimamente, el término atlas se ha convertido en un apoyo metafórico para ilustrar contenidos que nada o poco tienen que ver con la geografía física. Estoy pensando, por ejemplo, en los atlas del cuerpo humano, en los atlas que afectan a otro tipo de recorridos visuales como la organización de un sistema informático, de una red de comunicación, etc.
Una de las novedades geográficas de los atlas en su sentido más clásico tiene que ver con la denominación de carácter histórico que se le otorga a su contenido. Así sucede con la obra que nos ocupa, el atlas histórico de la Biblia preparado por Galbiati y Erafini, dos exégetas conocedores de la literatura bíblica y de sus escenarios geográficos. Esta combinación, la literaria y la geográfica hace que el resultado nos permita aprobar la pertinencia de incorporar a la identidad de la obra de corte cartográfico, el contenido histórico que produce establecer los límites geográficos de una tierra en constante desasosiego fronterizo. En la actualidad, para hablar de la geografía bíblica necesitamos -irremediablemente- recurrir a la historia para mostrar los devaneos geográficos en los que se enmarcan los múltiples escenarios narrados en la literatura sagrada. De manera que partimos del juicio inicial de las buenas y acertadas intenciones de los dos autores.
La obra, introducida por Gianfranco Ravasi, el “totum bíblicum” de la divulgación de la Biblia en Italia, comienza con una introducción metodológica que pone al lector en antecedentes evidentes: presentar los libros de la Biblia, comentar las lenguas de la Biblia e informar sobre los cambios de nombres del país o países de la Biblia y sus razones históricas. A todo ello sigue una breve descripción física de Tierra Santa, de su orografía y de su hidrografía. Lo que sigue a este apartado es propiamente el atlas bíblico en su conjunto.
El atlas está divido en sesenta y dos capítulos que van analizando el mapa físico de Tierra Santa. Para nuestros autores el atlas comienza con los primeros mapas de la antigua Mesopotamia de finales del IV milenio a.C. y del Egipto antiguo, con las tablas de los pueblos conocidos del momento y las primeras y posibles peregrinaciones de Abrahán. En cierto sentido, el mapa físico del Atlas en estos capítulos va analizando los itinerarios descritos en la Sagrada Escritura siguiendo los plazos descritos en el orden de los libros bíblicos: Itinerarios de Abrahán (Gén 11-13); destrucción de Sodoma (Gén 14-19); establecimiento de Jacob en Jarán (Gén 20-29); las historias de Jacob y de José (Gén 31-50); las peregrinaciones del éxodo (Éx 1); la conquista de la Transjordania (Núm 20); la conquista de Canaán (Jos 1-12); reparto de la tierra por las tribus (Jos 13-21); las actividades de los Jueces (Jue 3-16); etc. Notará el lector que el recorrido que establece el atlas bíblico es el mismo que figura en el itinerario literario de la Sagrada Escritura, el mismo de las historias sagradas, el mismo de las tradiciones más antiguas. Es, para entendernos, e itinerario bíblico por excelencia, tal y como indica el título de la obra, pero sin ningún otro criterio que pueda cuestionar la historicidad o veracidad de estos programas geográficos. Los autores no parecen cuestionar el plano geográfico del itinerario bíblico de la propia historia de Israel, como tampoco ponen en tela de juicio la cronología de los acontecimiento llevados al campo geográfico.
La obra va consumiendo sus capítulos a través de ese itinerario histórico-bíblico haciendo un recorrido por la misma historia de Israel hasta la época de la destrucción del Segundo Templo y las guerras de los judíos. Para los autores del atlas, la descripción geográfica que ha ido siguiendo los pasos de la historia de Israel se termina con la destrucción del Templo de Jerusalén y con la ocupación de las fortalezas del Herodion, de Maqueronte y de Masada tenor de las descripciones realizadas por Flavio Josefo en sus escritos (Las guerras de los judíos y Antigüedades Judías). A este momento le acompañan los itinerarios pertinentes de los viajes de san Pablo y la difusión del cristianismo y de las primeras comunidades judeo-cristianas.
La obra termina con una serie de apéndices que facilitan al lector la búsqueda de materiales y la localización de itinerarios. El primero es un índice de topónimos bíblicos realizados a través de las diferentes traducciones y versiones españolas de los diferentes nombres que se dan a un mismo lugar. El segundo es un índice de nombres bíblicos de personas que aparecen a lo largo del atlas. El tercero es un índice de nombres en los comentarios a los capítulos del atlas.
El atlas está ilustrado por grandes fotografías a todo color que ayudan a visualizar los escenarios descritos. Los mapas que acompañan todo el trabajo son actuales, muy bien realizados y con claras descripciones de itinerarios, flechas y distribuciones. Así pues, los materiales gráficos son estupendas referencias visuales para el atlas. Felicitamos a los autores por el trabajo realizado y a la editorial por sacar al mercado una obra que siempre es un buen instrumento de trabajo.
Jaime Vázquez Allegue
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