Adoctrinamiento Cultural
26.05.07 @ 16:04:55. Archivado en Israel - Palestina
Esta mañana me he visto -y no es la primera vez- sumergido en la espiral antisemita que resulta del adoctrinamiento cultural que invade una buena parte del mundo occidental. Un grupo de alumnos universitarios me manifestaron su oposición radical -como siempre-, su rechazo visceral -como no pueden manifestar de otra manera- a la visión que les había presentado en una clase sobre la historia moderna de Israel. Y aunque podía haber evitado el conflicto académico hice todo lo posible por tratar de descubrir el origen de esa visión sesgada, parcial y tan manipulada que invade el discurso antisemita de moda. Es como si para estar al día, para ser moderno o estar a la moda tuviéramos que oponernos tangencialmente a la propia existencia del Estado de Israel.
Ante actitudes como la vivida uno se pregunta por las razones que llevan a una persona a establecer jerarquías de valores, a descubrir las diferencias entre un gobierno elegido democráticamente y una dictatura ganada por el poder de la fuerza. Y uno sigue preguntándose por las causas que llevan a un sector de una sociedad (en teoría madura y desarrollada) a preferir el adoctrinamiento cultural manipulado por la perversión frente al sentido de la razón, el valor de la democracia y el interés de alcanzar la paz y el mayor bienestar.
Todas mis preguntas se vieron sin respuestas inmediatas pero relacionadas en su mayoría con ese interés programado de manipular las conciencias, de tergiversar la realidad y de ofrecer una visión subjetiva de la historia. Todo esto hace que uno se pregunte si merece la pena defender valores y tradiciones heredadas de nuestros antepasados. Si es necesario seguir trabajando por ofrecer una lectura objetiva de los hechos, por establecer una serie de parámetros que sirvan para leer un titular con sentido crítico y realista a la vez. Todas estas se me antojan tareas difíciles pero, ahora que lo pienso, ratifican la opción personal y propia de quienes nos empeñamos en luchar por la visión objetiva de la realidad aunque eso signifique ir contra corriente, enfrentarse a opiniones desazonadas y optar por la libertad de expresión como manifestación del cumplimiento de los derechos humanos.
Menos mal que la universidad sigue siendo un ámbito de diálogo académico, de discusión intelectual y de enfrentamiento doctrinal. Antaño, los debates universitarios dieron lugar al nacimiento de escuelas de pensamiento y de corrientes que con el tiempo determinaron la historia de los países y de la humanidad. A pesar de ello siempre ha habido sectores que se sitúan en contra de ese tipo de progreso.
La historia actual de Israel (si es que de la actualidad se puede hacer historia) forma parte de la historia de la humanidad más cercana. No reconocer este dato es el primer paso para que la visión de la realidad sea, nada más comenzar, una perversión de sí misma. No quiero ser protagonista de nada, pero considero que la visión objetiva es mucho más difícil de conseguir que la mirada subjetiva que invade el patrimonio del común denominador de los mortales. Tal vez deberíamos hacer un esfuerzo para que aunque sea la minoría ayude a salir de su ceguera a la mayoría. Yo me quedo con el principio de buena voluntad de las personas. Y, aunque peque de ingenuo, confío en que la responsabilidad última está muy lejos de quien se manifiesta en contra de un gobierno, de un estado, de un país, de una cultura o de una tradición.
La identidad no pertenece al patrimonio inmobiliario de una persona o de una comunidad, es un bien que uno hereda y adquiere con su desarrollo. Eso que se adquiere a través de la cultura, aunque algunas veces se enfrente al adoctrinamiento cultural establecido por la moda del momento.
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Además no se dan cuenta que como católicos odiar al pueblo judio es contrario a la fe, ¿no se dan cuenta que el propio Jesús era judío, que la Virgen María era judia, que los Apóstoles eran judios...? Los hebreos son nuestros hermanos mayores en la fe, el que no creyesen en Jesús como Mesias es algo que sólo a Dios le corresponde juzgar, nosotros no somos nadie para emitir juicios. Nosotros debemos apoyar a una nación que ha sufrido como pocas en la historia del mundo, que también ha cometido errores no lo dudo, pero que si no se hubiese defendido ya habría sido aniquilidad. Yo soy católico y tengo un profundo cariño y afecto por el pueblo judío.
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