Bautismo Civil
06.05.07 @ 18:50:37. Archivado en Iglesia
Civilizar algo o a alguien es hacerlo civil. Desde hace unos años se civilizan las boda eclesiásticas para hacer bodas civiles -las llaman ellos- una unión esponsal que deja el rito religioso a un lado para cambiarlo por otro de carácter social. Según este proceso la vicaría se convierte en el juzgado y el cura celebrante en un juez de paz o el mismo alcalde. Se trataba -se trata, en realidad- de cambiar un rito por otro. Un sacramento ritual con sus símbolos, signos y significados por una fórmula legal impresa -mal redactada, por cierto- y difícil de digerir si no se está muy ducho en leyes.
Hace poco tiempo leía la noticia de que en algún lugar de nuestra obsoleta cristiandad se civilizaban las primeras comuniones. Algunos padres -supuestamente no creyentes, agnósticos, ateos o antiteos- habían decido obsequiar a sus hijos con un festín con motivo de su primera comunión. Claro que para no dar mal ejemplo de su militancia atea se inventaban una ceremonia civil de primera comunión que terminaba en un banquete lleno de invitados. Sus hijos, es evidente, querían vivir un día feliz y recibir regalos como lo habían hecho sus amigos del colegio el día de la primera comunión celebrada en la parroquia del lugar. Es difícil imaginar una idea más rocambolesca. Celebrar la primera comunión por lo civil consiste, por tanto, en no se sabe muy bien qué y termina, definitivamente, en el restaurante de turno comiendo marisco con las dos manos.
No salgo de la sorpresa cuando el otro día leo que en un pueblo de Cataluña un matrimonio había decidido bautizar a su neonato por lo civil. Los padres, ciertamente ateos -lo cual nadie dudará- habían decidido que su hijo recién venido al mundo debía de ser objeto de una fiesta, una celebración que ellos mismos decidieron bautizar -valga el símil- como bautismo por lo civil. Una fiesta con los padrinos y los familiares que terminó en un restaurante, como no podía ser de otra forma. El niño se lo merecía -afirmaron los padrinos- y ellos, supongo yo, también se lo merecían.
El colmo de la estupidez llega hasta el punto de ver a unos recién casados que se presentan ante el juez de paz y le preguntan por las fechas de los bautizos civiles. Ellos, lógicamente, se habían casado por lo civil y -afirmaron convencidos de sus palabras- para ser coherentes con sus principios debían bautizar a su hijo por lo civil.
Uno ya no sabe si reír o ponerse a llorar, al ver hasta qué punto llega la ignorancia de algunas personas y, lo que es peor, la manipulación a la que han sido sometidos a través de un falso adoctrinamiento que se las da de progre, moderno y laico. Y es que lo de la primera comunión por lo civil y lo del bautismo civil suena a mofa, a burla maltrecha explicable -si procediese- de personas malintencionadas, pero luego uno ve que estas personas son unas pobres personas. Gentes a las que les han tomado el pelo y les han prometido el oro y el moro de una secularidad fundamentada en el raciocinio de la sinrazón. Una pena -una gran pena- ver esa mezcla de ingenuidad y de ignorancia en mucha gente joven que no sabe de dónde viene y -lo que es peor- a dónde va. ¿Acaso no les suena a burla la frase: Yo te bautizo en el nombre del alcalde, de su hijo y de la santa corporación municipal? Disculpen, pero yo en estas circunstancias me niego a decir: Amén.
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