España laica y aconfesional
18.03.08 @ 14:20:22. Archivado en Pesamientos
La semana santa es el periodo más sagrado del cristianismo, la Navidad es una de las fiestas más importantes del cristianismo, los Reyes Magos, también conocidos como los Magos de Oriente, son personajes procedentes de la cultura popular cristiana, y como ven podría seguir enumerando las grandes festividades que acontecen en nuestra España de hoy, siendo la gran mayoría, de una forma u otra, católicas en su base, llámese Fallas de Valencia, así como cualquiera de las fiestas patronales que a lo largo y ancho del territorio español acontecen en nuestro calendario.
Según reza nuestra constitución en su artículo 16.3
Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la iglesia Católica y las demás confesiones.
Hablando claro, nuestro estado es laico y aconfesional.
España, por otra parte, va perdiendo cada año más creyentes católicos, en buena medida, por la política que ha marcado el camino de desconocidos (o conocidos) intereses, según haya sido el momento o la etapa de gestión de nuestros gobernantes.
Unos en mayor o menor medida, han ayudado a la iglesia económicamente en su sostenimiento, otros sin duda han intentado que esta sea una entidad autofinanciada por sus fieles.
Así pues, mi reflexión es la siguiente:
Siendo un estado laico, dejémonos entonces ya de hipocresías, demos por finalizadas todas esas fiestas y actos católicos, que lo único que hacen es parar España cada vez que llegan las fechas señaladas, en detrimento de la gente que trabaja y que no cree en santos ni imágenes de vírgenes, y menos de un Dios impuesto por los católicos.
Inventémonos nuevas fiestas, donde solo adoremos a los becerros de oro, que improvisemos para dicha ocasión.
También será momento de desquitarnos de todas las demás religiones que no hacen más que interferir en nuestra laicidad trascendental, donde se nos quieres imponer a no sé cuantos dioses con nombres propios según sea la religión profesada.
Esto supondría un ahorro inmenso para el estado pudiendo destinar ese dinero por ejemplo a más profesores de materias como educación para la ciudadanía (sic)
Sinceramente, podría ser esa mi manera de pensar, pero afortunadamente no lo es.
No lo es porque aun queda gente que confía y cree que la iglesia contrariamente a toda esta reflexión catastrofista de sus fiestas, hacen que cada año las familias se unan y se olviden los problemas para dejar paso a la simple sensación (ya en desuso) del amor al prójimo.
Ahora seguro que vendrá alguien y dirá eso de que estas fiestas tienen sus raíces en las antiguas fiestas paganas, solsticios de verano, o cualquier otra circunstancia para justificar algo que tras la lectura de este artículo no les haya resultado de su agrado
Por lo que a mí respecta, solo resta desearles que pasen unas felices fiestas de semana santa.
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España es un estado ACONFESIONAL.
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Vicente Bolufer
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