La ventana rota
12.02.08 @ 09:28:22. Archivado en Pesamientos
La historia sería repetitiva para el que ya la conoce, y sorprendente para los que se encuentran por primera vez con ella, por lo que intentaré resumir.
Según las diversas versiones, el oficio cambia de panadero a carnicero, de dólares a pesos, así pues, permítanme en todo caso indicarles que el autor original fue Henry Hazlitt, y lo que hoy les relato, pertenece al libro “Economía en una lección”.
Cuenta que unos vándalos tiraron una piedra a la ventana de un panadero, y este quedo consternado del daño que se había producido en su local, que no era otro, que la rotura de esta.
Enfurecido se disponía a salir detrás de los que le habían causado aquel destrozo, cuando un personaje que por allí se encontraba, le expresó que no se preocupara, que todo esto que había acontecido siempre tenía un lado positivo, y en este caso era el siguiente:
La rotura del cristal, permitiría generar trabajo al cristalero, y lo que este le cobrara, imaginando que el cristal costase 250 € (permítanme la licencia de utilizar nuestra moneda), generaría a su vez que lo pagado por el arreglo, pudiera ser gastado en otros negocios, por lo que se crearía una cadena positiva para la economía de la zona.
En este punto se llega a la conclusión de que los dañinos personajes, lejos de ser una amenaza, son contrariamente beneficiosos para la sociedad en la que vivimos.
Sin embargo, el panadero pensó, que esos 250€, eran justamente los que él iba a destinar a comprarse un traje, por lo tanto lo que dejara de ganar el sastre, sería lo que iba a ganar ahora el cristalero.
La ventana arreglada, ahora lucía en la panadería.
Uno intuye que la economía producida por el vandalismo al ver la nueva ventana, produce un efecto positivo, ya que podemos contemplar el nuevo elemento en su original estado (incluso en un mejor estado que el anterior); sin embargo la percepción generalizada, no logra ver el desempleo que ha originado al sastre, ya que al no haber confeccionado nada, no lo percibimos en su totalidad, volviéndose invisible a nuestros ojos este gran problema ocasionado.
Han pasado cuatro años arreglándonos ventanas.
Es hora de recordar las gestiones del gobierno, tales como negociaciones con terroristas ( donde se produjo el atentado contra la T-4 del aeropuerto de Barajas), la derogación del trasvase (proyecto vertebrador, parada por la rubrica de la vicepresidenta, la misma que ahora se presenta de cabeza de lista, a la comunidad que ella no ha dejado de ningunear, durante todo este tiempo), ministerios de la vivienda que se gastan millones en su propio autobombo, y que se olvidan que las ayudas han de ser para todos.
Podría seguir y hacer una larga lista de “ventanas nuevas” del gobierno socialista, pero voy a dejar que sea el propio lector, el que saque su propia conclusión, después de que haya reflexionado, sobre quienes somos los que nos acordamos del sastre.
Nadie parece ver el traje que ya no se hizo, pero, sin embargo, cada uno de ellos, tiene nombre y apellidos.
Alguien podrá pensar al leer este artículo que no es objetivo, y que de la misma manera podría escribir aquí los errores del gobierno anterior, e incluso, dándole la vuelta, este artículo podría ser reescrito e interpretado por alguien afín al actual partido gobernante, para finalmente publicarlo según el gusto del lector, al que finalmente iría destinado.
Seguro que incluso habrá gente que piense que detrás de esto existen conspiraciones judeo-masónicas.
Reflexión, ese es el único objetivo de lo escrito, y allá cada cual, con sus conjeturas.
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Vicente Bolufer
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