
10.11.10 @ 18:57:34. Archivado en Sociedad

Leo una entrevista con Albert Boadella en el suplemento universitario de un diario de tirada nacional. El fundador de Els Joglars habla de lo que considera como un error cometido por su generación: el de meter, dice, la democracia en la educación. Argumenta el dramaturgo catalán que “nosotros fuimos educados, en parte, a mamporros y, ahora, para compensar, se ha pasado al otro lado”. Me parece que las palabras de Boadella, por duras y descarnadas que puedan parecer, entrañan alguna que otra verdad. Yo viví la escuela pública en los estertores del franquismo. Y me incorporé a un instituto de enseñanza media recién comenzada la Transición. De mi primer centro, recuerdo la severidad de algunos profesores, ejemplares defensores de aquel latiguillo de que la letra, con sangre entraba. Podría referir episodios muy chuscos, al tiempo que también crueles. Como cuando uno levantó en el aire a un compañero mío, de generosos pabellones auditivos, y por las orejas. O cuando para remediar su incontinencia verbal, otro colocó a uno mayor que yo un enorme chupete para mofa del resto de la clase y escarnio del chiquillo hablador. O las colas ante la mesa del maestro quien, inmisericorde, equipado con una formidable palmeta de madera, soltaba golpetazos en las palmas de las manos o en los dedos (juntos y boca arriba), en las corvas o en el trasero.
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22.09.10 @ 17:25:53. Archivado en Comunicación

Lo que está pasando en Ciudad Juárez no tiene nombre. O sí que lo tiene. La última víctima ha sido un fotógrafo en prácticas, Luis Carlos Santiago, de 21 años, que trabajaba para 'El Diario'. Lo acribillaron a balazos. Es el periodista número 11 asesinado en esa ciudad mexicana en lo que va de año y el número 27 en la década.
El director del rotativo, Pedro Torres, se queja amargamente de "la impotencia porque no se hace nada". Los 'narcos' se reproducen como hongos. Están introducidos en todas partes. Hasta en las redacciones de los medios de comunicación. Al que se desvía, lo meten en un coche y le explican quién manda. Y si no se atienden sus razones, pasa lo que le ocurrió a Luis Carlos.
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07.07.10 @ 12:05:43. Archivado en Deportes
En 1974 yo tenía doce años. Precisamente, los que hoy tiene mi hijo. La Copa del Mundo de fútbol se disputó en Alemania Federal –todavía se llamaba así, pues aún faltaban tres lustros para que cayera el Muro– y en ella no participó España. En aquel entonces yo consideraba a nuestra selección como de segunda división, al compararla con el supuesto potencial de Brasil, Holanda, Polonia, Argentina, Italia, Yugoslavia o la propia Alemania Federal que, al final, se hizo con el campeonato.
Estos días me he acordado mucho de aquel Mundial. Fue el primero del que tuve conciencia como aficionado al fútbol. Me tragaba los partidos con auténtica fruición al tiempo que aprendía el nombre de los jugadores a los que rápidamente identificaba en el campo, reflejados en un televisor en blanco y negro. En aquella ocasión participaron las grandes selecciones de entonces, pero también otras que causaban sorpresa: era el caso de Australia, Haití o Zaire, donde yo nunca supuse que jugaran al balompié. Las tres, por lógica, quedaron a la cola del torneo.
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23.06.10 @ 17:41:02. Archivado en Columnas
Vamos a ver. Me parece que de este temita estamos haciendo un drama nacional y que, a la postre, todos estamos entrando al trapo de lo que sus inductores pretendían: estar en el candelabro, que decía la tan recordada miss.
La cadena sabe lo que está haciendo y la reportera, también. Ladran, luego cabalgamos, pensarán todos. Y mientras, más leña al fuego, y la enviada especial haciendo in situs tras la portería donde calienta su amado o entrevistándole con la complicidad que da compartir lecho y ambiciones. Todo muy ético. Y muy estético. El fútbol y el periodismo, una mezcla muy singular cuando se llega a confundir la gimnasia con la magnesia.
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21.04.10 @ 16:39:43. Archivado en Columnas
Debemos concienciarnos de que en los próximos días escucharemos mil y una invectivas contra el finado. Ya tuvo lo suyo en vida, pero entonces debía admitir con la deportividad de un cargo que tan bien vestía los embates de quienes parecen tener la patente para expedir los carnets de demócrata en este país tan nuestro.
Hoy ha fallecido a los 98 años Juan Antonio Samaranch Torelló, y como lo ha hecho enmedio de un caldo de cultivo profundamente revisionista, es de lógica que lluevan palos sobre su túmulo. Ninguno de esos justicieros le perdonará haber vestido la camisa azul, en una España donde se aclamaba entusiásticamente a un Caudillo, decían entonces los prosélitos, victorioso a sangre y fuego en cruenta Guerra Civil de medio país contra el otro medio. Aunque incorporado en un principio a los republicanos, se pasó al enemigo y desfiló con los vencedores, como lo hicieron otros a los que no se cuestionó tanto y en todo este tiempo su pedigrí demócrata.
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15.02.10 @ 12:01:55. Archivado en Sociedad
El día en el que el último equipo de televisión abandone Puerto Príncipe, los haitianos quedarán sumidos en el más triste de los olvidos por parte del resto del mundo. Tiempo al tiempo. Tras los temblores de hace poco más de un mes, el foco informativo se centró en este paupérrimo país centroamericano hasta el que llegaron los equilibristas del circo mediático que, con cierta asiduidad, pululan por los cinco continentes al acecho de por dónde se encuentre la carnaza. Pero nadie se ocupará, a buen seguro y pasada la vorágine, del post-terremoto, es decir, del seguimiento al destino que se da a la ingente ayuda hasta allí enviada, al papel que a partir de entonces desempeñarán las ONG en la zona, a las tareas de reconstrucción de un área tan devastada por el seísmo…
A lo largo de estas semanas, destacados expertos en el mundo del periodismo han criticado sin ambages la cobertura informativa dada a este tipo de acontecimientos. Con las lógicas y profesionales excepciones, claro está.
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04.01.10 @ 12:20:25. Archivado en Cultura
En 1980, Bernard Pivot, alma máter del celebérrimo Apostrophes de la televisión francesa, realizó una deliciosa entrevista en París a Jorge Luis Borges en la que ambos hablaron de múltiple temario.
Cuando Pivot se interesó por la ceguera que el escritor heredó de su padre, éste le explicó detalladamente que era “ciego como lector desde 1955; después de todo, se volvió un crepúsculo. No hubo ningún momento patético. Poco a poco las cosas se alejaron de mí. En el presente no hay más que vagas formas. Es más, ni siquiera sé si esas formas son azulosas o grises o verdosas. Hay dos colores que perdí: el rojo y el negro; veo el rojo y el negro como marrón”. Cuando Pivot ahondó en los paralelismos paterno-filiales a costa de la ceguera, Borges calificó esa intención de simetría mágica: la de “un padre que quiso ser escritor y que se volvió poco a poco ciego, y que tuvo un hijo, usted, que ha sido escritor y que también se ha quedado ciego”, le exponía el crítico literario.
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