Polonia y su memoria histórica
10.02.09 @ 11:45:58. Archivado en Internacional
En Polonia, durante muchos años –tantos como perduró el yugo comunista– no se habló de Katyn. Ése, como tantos otros, constituía un tema tabú en una sociedad sumamente mediatizada, con abundantes ojos y oídos serviles para la policía del régimen. Tuvieron que pasar décadas para que la perestroika, con sus aires renovados, pusiese luz sobre un hecho tan execrable como deleznable, acaecido en la primavera de 1940 y que costó la vida a más de 22.000 personas.
En esa fecha, aquel sanguinario dirigente de la extinta URSS que se llamó Josef Stalin, mandó fusilar a una vasta legión de polacos (quizá la elite del futuro) que eran prisioneros de guerra, compuesta por oficiales del ejército, maestros, médicos, abogados, científicos, sacerdotes, policías, bomberos o funcionarios. Es lo que se conoció como la masacre de Katyn y en la que, entre principios de abril y mediados de mayo de 1940, se acabó con la vida de cerca de 6.000 prisioneros de guerra del campo de Ostashkov, sobre 4.000 del campo de Starobielsk, 4.500 del campo de Kozielsk y 7.000 de la parte oeste de Bielorrusia y Ucrania. Apenas 400 personas se salvaron de aquella impresionante matanza ordenada por el temible zar comunista.
Manuel Segura
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