El equipo del triunfo
02.12.08 @ 14:00:04. Archivado en Internacional

“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”. La frase se atribuye al siempre recordado John Fitzgerald Kennedy, aquel presidente norteamericano que hizo soñar a tanta gente desde su Camelot particular. Uno de sus sucesores, el electo Barack Obama, anda estos días componiendo un equipo con el que despegará el próximo mes, tras su pomposa toma de posesión. Que el nuevo mandatario de la nación más poderosa del mundo haya adoptado medidas como la de mantener en el cargo de Secretario de Defensa a Robert Gates, quien dirigió el Pentágono con su antecesor Bush, o que se haya fijado en el octogenario Paul Volcker para que dirija su sanedrín económico, son detalles que apuntan bastante hacia la fidelidad a la máxima kennedyana arriba expresada.
Arena de otro costal es la designación de Hillary Clinton para la Secretaría de Estado, es decir, como jefa de Exteriores. ¿Cuál es exactamente su experiencia en política exterior?, se preguntó una vez Obama cuando le disputaba ferozmente la nominación demócrata. ¿Negoció tratados? ¿Lidió con alguna crisis?, insistió. El afroamericano se respondió a sí mismo desde el estrado: No.
No sólo Obama sino la gente de su entorno más inmediato cuestionaron muchas veces la capacidad de la senadora para dirigir algún día los destinos de los EE UU de América. Ser algún día su Comandante en jefe implicaba un riesgo tremendo para alguien que desconocía los entresijos del mundo de la diplomacia. Hillary Clinton nunca asistió a las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional cuando era primera dama, tal y como recordaba no hace mucho alguien muy ligado a Obama. Fue la misma persona que negó las manifestaciones de Hillary en el sentido de que había tenido influencia en el proceso de paz de Irlanda del Norte, o que había logrado la apertura de las fronteras para refugiados durante la guerra en Kosovo, o que había hecho una peligrosísima visita a Bosnia. Por cierto, fue este último un lamentable episodio que se saldó con un monumental fiasco cuando, tras asegurar que había descendido de un aparato en un aeropuerto bosnio mientras silbaban las balas a su alrededor, un clarificador vídeo colgado en Youtube demostró que llegó tranquilamente y que, incluso, una niña le entregaba un presente al pie del avión.
Así las cosas, se me antoja que ese nombramiento de Obama responde más a un gesto de cara a la galería que a otra cosa más fundamentada. Que el presidente se rodee de los mejores es lo deseable y necesario, sin miramientos de pedigrí político ni cuestión de edad. Pero veremos lo que gestiona Hillary dirigiendo la política exterior estadounidense y, sobre todo, el tiempo que dura en un cargo para el que ha sido designada directamente por quien fue su más duro rival en las ya remotas y casi olvidadas primarias del Partido Demócrata.
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Manuel Segura
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