Sarko y Ségolène, crónica en rosa
19.06.07 @ 17:52:45. Archivado en Internacional
Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal acometieron la campaña electoral a las presidenciales francesas inmersos ambos en sendos episodios de manifiestas desavenencias conyugales. El primero, claro vencedor en las urnas, parece haberlo sido también en el marasmo de lo sentimental; la segunda, hace tan sólo dos días, ha anunciado que se separa del hombre con el que ha compartido los últimos 30 años de su existencia. Así es la vida.
Lo que añade salsa a la separación de la candidata socialista es la circunstancia de que quien hasta ahora ha sido su pareja, François Hollande, es el primer secretario del Partido Socialista francés. Y, a más, a más, ella aspira a sucederle en la cúpula del PS. Vaya paradoja.
Con todo, la ruptura, han dicho al unísono Hollande y Ségolène, “no tiene causas políticas y, por tanto, no tendrá consecuencias políticas”. ¿Quién lo duda a estas alturas?
La Royal reclama un congreso extraordinario del socialismo galo que la encumbre. Esperar hasta 2008, la fecha prevista para su celebración, supondría el peligro de que la popularidad de la dirigente socialista se desvaneciera como el gas de la gaseosa mal cerrada. Es un riesgo que no estaría dispuesta a correr, máxime cuando la segunda vuelta de las legislativas le ha deparado la agradable sorpresa de una dulce derrota, como escribe hoy algún atinado analista político. Y es que el PS ha subido 45 escaños respecto a los obtenidos en los últimos comicios legislativos.
Sarkozy, por su parte, también vivió su particular calvario con su actual esposa, Cecilia, en vísperas de su entronización. Mucho se especuló entonces, incluso, con la ausencia de ésta en una de las votaciones presidenciales. Al final -eso es lo que parece- las aguas han vuelto a su cauce y ella, convertida en primera dama, sorprende a todo y a todos con su empaque en cuantos compromisos sociales comparece.
El actual presidente de la República francesa, que goza de una bien ganada fama de conquistador, supo nadar y guardar la ropa cuando tocó. Y ahora, si las cosas sentimentalmente hablando se le torcieran, siempre podría buscar abrigo en brazos solícitos, que los hallaría sin duda alguna. Aunque bien pensado, los dos hacen muy buena pareja. Son contemporáneos, se dedican a lo mismo y sólo se diferencian en algún matiz ideológico. Ya sé que sería el colmo de los colmos pero, cosas más difíciles se han visto. ¿Se imaginan ustedes un romance entre Sarkozy y Ségolène una vez que sus corazones se encuentren libres de todo compromiso? Pudiera ser que pudiera...
------
*** Enlace con LA VIROLA HERMENÉUTICA
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Manuel Segura
autor
Contacto


