El sprint de Sarko hacia el Elíseo
03.05.07 @ 19:03:56. Archivado en Internacional
“Yo quiero una escuela en la que, cuando entre el profesor a clase, los alumnos se pongan de pie”, exclamó Nicolas Sarkozy, anoche, durante el debate decisivo en televisión con su contrincante Ségolène Royal. ¿Se imaginan ustedes a un candidato español esgrimiendo semejante argumento en nuestro país?
Si observáramos detenidamente el vídeo de cuando ambos se midieron también en televisión por vez primera, hace ahora 14 años (legislativas de 1993), el conservador se parece hoy a un Peter Pan por el que el tiempo no hubiera pasado. Ségolène, por su parte, sí que ha cambiado físicamente; y para mejor, sin duda alguna.
Detalles fisonómicos aparte, el de ayer fue un debate excesivamente largo (más de dos horas y media), con dos buenos periodistas, [Patrick Poivre d´Arvor (TF-1) y Arlette Chabot (France 2)] quienes, al principio y durante algunas fases del programa, se asemejaban más a sendas figuras pétreas que a los presentadores-moderadores que deberían ser. Unos 25 millones de espectadores siguieron el debate del que, según una encuesta de hoy, Sarkozy pudo salir victorioso convenciendo al 53 por ciento frente a sólo el 31 por cien de Royal.
Si bien la seguridad ciudadana copó buena parte del mismo, fue la vertiente de la socioeconomía la que motivó las mayores grescas entre los contendientes. Conviene no obviar que ésta última es la cuestión que, hoy por hoy, más preocupa a los franceses. Reconsiderar o no la jornada laboral de 35 horas semanales impuesta por el Gobierno socialista de Jospin fue, por ejemplo, un punto de clara fricción.
Inmigración (“Francia no puede acoger toda la miseria del mundo”, se oyó decir a Sarko), la política internacional o el papel de las instituciones fueron otros puntos de un debate en el que Ségo entendió, desde el principio, que la mejor defensa siempre pasa por un buen ataque. Por cierto: Sarkozy utiliza el lenguaje con propiedad y, al contrario de lo que ocurre aquí en España entre las filas conservadoras, él sí habla sin empacho de derecha (ellos) e izquierda (los otros).
Mientras tanto, el centrista François Bayrou, por su parte, se limita a comentar, visto lo visto, que el domingo no votará a Sarkozy porque, dice, “no sé lo que haré, pero comienzo a saber lo que no haré”. Él quizá no, pero el grueso de la UDF votará a quien le plazca y eso pasa por apostar decididamente por la papeleta del ex ministro de Interior, en su definitivo sprint final hacia el Elíseo.
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La anterior encuesta llevada a cabo el 25 de abril, daba a Sarkozy un apoyo del 52 por ciento, contra un 48 por ciento para la Royal.
Si los Británicos se deciden por David Cameron.
Si los Españoles despiertan y aprenden que ser liberal, no es ser facha, ni seguidores de la dictadura franquista. Si los nacionalistas fueran al siquiatra y comprendieran que la noble inclinación de defender y de gustarnos más el lugar donde hemos nacido, donde convivimos con nuestros seres queridos: es un sentimiento arraigado en todos, y no excluyente; llamasen aragoneses, castellanos, asturianos , catalanes , gallegos … Entonces Europa emergerá de su marasmo al lugar que le corresponde.
Crear un cambio en la cultura y explicar lo que significa hoy ser liberal, es imperante en una ciudadanía, mansamente manipulada.
Todas sus intervenciones han sido las muestras perfectas de la demagogia de izquierdas, promesas irrealistas, todo mezclado con una buena dosis del teatro sensiblero.
Como aguien dijo de forma muy acertada;
el domingo los franceses tienen que decidir si los males de Francia seran tratados por un medico o por una enfermera.
Por el bien de Francia, de España y de Europa, esperemos que Sarkozy gane con claridad y sea el proximo presidente de la Republica.
Un saludo
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Manuel Segura
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