Luis Leante y su mirada desolada
24.03.07 @ 13:07:33. Archivado en Cultura
Así, de esa guisa se viste esta Murcia para con sus vástagos ilustres. ¿Cuántos saben a estas alturas que este caravaqueño ha resultado ganador de la décima edición del premio Alfaguara de novela, en buena lid con otros casi seiscientos autores? Poca gente lo sabe, se me antoja. Y poco les importa.
En otros parajes a sus artistas se les mima y valora. Aquí, a poco que te descuides, te regalan la mortaja. ¿Qué si no ocurrió con su paisano Miguel Espinosa, con José María Párraga y con tantos otros? ¡Y hasta con el mismísimo Francisco Salzillo, del que ahora se conmemoran los fastos del tercer centenario de su nacimiento! Parece que hay que morirse para ser algo. Maldita la gracia.
Es este Luis Leante (Caravaca de la Cruz, Murcia-1963) profesor de latín en un instituto alicantino -una forma de ganarse la vida como otra cualquiera- quien hace unos días, cuando se disponía a comer con unos colegas, recibió una sorprendente llamada telefónica. Al otro lado, la Literatura. “Buenas tardes, señor Leante. Soy Mario Vargas Llosa”. Acojonado dice el premiado que se quedó. No sería tanto como aquellas salidas de Gila: “¿Está Dios? Que se ponga”, pero casi.
Leante ha ganado el Alfaguara con una novela Mira si yo te querré en la que aborda una historia de amor que pivota sobre un tema valiente, más que nada por la arena del desierto con que se le ha querido tapar en los últimos años. El conflicto saharahui ha sido una patata caliente a la que los sucesivos gobiernos nunca quisieron hincar el diente a pesar de que siempre hubo buenas palabras y mejores intenciones. Aquellas gentes de la extinta colonia española fueron abandonadas a su suerte mientras un dictador agonizaba en una cama de la Seguridad Social y otro se frotaba las manos, al otro lado del Estrecho, viendo cómo se verificaban sus vindicaciones expansionistas e imperialistas. Y mientras tanto, miles y miles de seres humanos expectantes a ver qué iba a ser de su futuro, inmersos en un conflicto que ni se comieron ni se bebieron y que se prolonga ya por toda una eternidad.
Los saharahuis cuentan poco para una sociedad como la actual. Aquello no es Irak, ni Afganistán ni por supuesto Kuwait. Allí no irá nunca salvapatrias alguno a solucionarles la vida. Quedarán a expensas de un destino incierto donde su mayor aventura será ver pasar los días y su afán, malvivir sin patria ni consuelo. Leante lo vio con sus propios ojos durante los viajes que hizo a los campos de refugiados en Argelia y su descompuesto corazón y su mirada desolada le llevaron a escribir esas páginas -disciplinado, casi siempre a partir de las nueve de la noche, confiesa- que el otro día le transportaron a la gloria, al Olimpo de las letras, a la cúspide de una pasión junto a nombres como Santiago Roncagliolo, Manuel Vicent o Tomás Eloy Martínez.
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*** Enlace con LA VIROLA HERMENÉUTICA
Comentarios:
Tienes razón Manolo;si alguien dijo que escribir en España era llorar hacerlo en Murcia es morir.Así nos va.
-Fue consecuencia de leer, porque a mí de pequeño me encantaba leer. Cuando tenía 10 años me encantaba leer la serie de ‘Los Cinco', y cuando me dijeron que la escritora había muerto pues sentí una especie de vacío porque había leído todos los libros; empecé a escribir más historias de ‘Los Cinco' siguiendo el estilo de la escritora, con nombres ingleses y con cosas, como por ejemplo las cabinas telefónicas, que yo nunca había utilizado y por lo tanto no sabía lo que eran.
Sin duda, es un buen escritor, con más de 30 premios si bien el Alfaguara es el más importante
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Manuel Segura
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