Los cánones de una cultura mercantilista
20.03.07 @ 14:36:02. Archivado en Cultura
No todo en la vida ha de responder a estrictos criterios mercantilistas. ¡Faltaría más! Parece que ahora desde la Unión Europea nos instan a que tengamos que pagar un canon por el préstamo de libros en las bibliotecas públicas. ¡Acabáramos! Esos burócratas que desde Bruselas, como siempre, no contentos con cosernos a impuestos, pretenden privarnos de uno de los pocos placeres que aún nos quedan a los lectores compulsivos: consultar libros en instalaciones tan bien nutridas de ellos como la que frecuento en mi ciudad.
La cosa viene de lejos, concretamente del año 1992. Y fue en octubre del año pasado cuando el Tribunal de Justicia de la UE se pronunció al respecto condenando a España, país que había sido denunciado por la Comisión en 2004, tras eximir a las bibliotecas públicas de pagar derechos de autor. Sospechas fundadas apuntan a quién puede estar detrás de todo esto: quizá los mercaderes de las letras, aquellos que han mercantilizado la palabra para, en un país donde se lee tan poco, forrarse con ello. Vaya paradoja. ¡Qué inventen ellos!, querrán que terminemos volviendo a exclamar.
Argumentos no faltarán a los pro canon: hay quien ya ha denunciado que los que acudimos a la biblioteca para retirar un volumen lo hacemos echándole todo el rostro del mundo, evitando pasar por caja en la librería de turno. Falso de toda falsedad. Los lectores de verdad acuden a esos lugares a la búsqueda de aquellos ejemplares que, en muchos casos, resultarían imposibles de hallar en otro punto. Son esos libros que, en ocasiones, fueron relevados precipitandamente de los estantes comerciales por las prisas ocasionadas ante la avenida en cascada de las novedades más rutilantes. Por cierto, a precios a veces rayanos en lo que nos costarían unas sabrosas angulas o un generoso caviar en la tienda más delicatessen.
Yo, como cualquier otro, puedo dar fe de la procedencia de mis lecturas de corte contemporáneo frente a las del pretérito. En cualquier caso, quiero pensar que si un lector asociado a cualquier biblioteca española se hace con un ejemplar de La Catedral del Mar, pongo por caso, para perpetar su lectura en la quietud de un domicilio, tampoco estará cometiendo un delito de lesa humanidad. Creo yo, vamos, me parece.
------
*** Enlace con LA VIROLA HERMENÉUTICA
Comentarios:
Lo dijo Federico García Lorca en el discurso pronunciado con motivo de la inauguración de la Biblioteca de Fuentevaqueros
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Manuel Segura
autor
Contacto


