Shakespeare, Falstaff y malvasía
14.03.07 @ 17:33:01. Archivado en Cultura
Tanto al monarca ilustrado Carlos III, como a Walter Scott, a Carlo Goldoni o al inmortal William Shakespeare les privaba el vino malvasía, ese caldo que se produce, entre otros lugares, en la idílica Lanzarote, extraído del volcán en un desbordante espectáculo que supone el cultivo de su vid, sobre todo en la comarca de La Geria, un paisaje de ensueño protegido por la ley. Se trata de una uva pequeña aunque de sabor intenso y penetrante. De excelso paladar, el malvasía es brillante, de color entre tostado y ambarino, que emite vivos destellos, de sabor almendrado, con finos, equilibrados e intensos aromas y con toques, en algunos casos, de acidez. De paladar voluptuoso y de gran amplitud a juicio de mis dilectos enólogos.
Sabido es que literatura, música y vino han compuesto sólido maridaje desde época ancestral. A Shakespeare el vino jerezano y el malvasía eran alicientes que le “alegraban los sentidos y perfumaban la sangre”, como dejó constancia en varias de sus obras más emblemáticas: Enrique IV o Las alegres comadres de Windsor. Precisamente es el malvasía el que cobra protagonismo en Falstaff, la obra final de Giuseppe Verdi, basada en esta última comedia y estrenada en el Teatro Alla Scala de Milán, en 1893, con rotundo éxito por cierto.
Y en Ivanhoe hizo lo propio Scott; también Robert Louis Stevenson o Lord Byron alabaron con viva adjetivación estos vinos de origen canario.
Pero como bien se nos ha puntualizado, los caldos malvasía que conoció Shakespeare fueron los de Tenerife y La Palma, aunque no los propios lanzaroteños pues el autor británico falleció en el año 1619, es decir, más de un siglo antes de que se plantasen viñas en la cautivadora isla volcánica, algo que no sucedió hasta después de la erupción del temible Timanfaya, acaecida en 1730 como nos contaron y recontaron cuando allí estuvimos. Y fue en el siglo XVIII el momento en el que los vinos canarios dejaron de exportarse a Inglaterra. ¿El motivo? Causas políticas. Jodida circunstancia ésta que tantas empresas fastidia en la vida que nos toca en suerte. Esa misma vida que para Shakespeare era como un cuento relatado por un idiota, un cuento lleno de palabrería y frenesí, y que no tenía, en muchas ocasiones, sentido alguno.
------
*** Enlace con LA VIROLA HERMENÉUTICA
Comentarios:
Los de Madeira y los canarios se adjudican la paternidad del malvasía que el bardo inglés menciona en algunas de sus obras.
Lo que si queda claro es que Shakespeare menciona el canary sack en su obra.
Los jerezanos, por otra parte, son referenciados como sherris sack o sherris.
¿A qué vino se refiere el dramaturgo cuando escribe unicamente el término sack? ¿A los vinos andaluces o a los canarios?. Ya que en ese periodo a los vinos de España se le solia añadir el apelativo de sack, como también a los Malligo sack (Málaga). He ahi la cuestión.
En 1587 Drake saquea Cádiz y se lleva 3.000 botas de vino embarcados para la Armada Invencible. Barriles que son introducidos en el mercado inglés, sobre todo en Londres, donde existía demanda de este tipo de vino por las clases altas que se lo podina permitir.
La novedad es ése espumoso con tan sólo 12 meses de crianza, que se caracteriza por una burbuja más punzante.
En efecto Shakespeare hace frecuentes menciones al sack o canary , que aparece citado en obras como Las alegres comadres de Windsor , Enrique IV y Noche de Reyes . Su contemporáneo Luis de Góngora, junto a escritores posteriores como Sir Walter Scott, Robert Louis Stevenson, Lord Byron o Alexander Kuprin continuaron celebrando sus cualidades a pesar de las severas dificultades a su comercialización provocadas por las tensiones políticas entre España e Inglaterra .
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Manuel Segura
autor
Contacto


