RSF y la libertad de expresión en 2006
01.02.07 @ 15:13:09. Archivado en Comunicación
El informe anual que sobre la libertad de prensa ha hecho público este jueves Reporteros Sin Fronteras (RSF) advierte de “las peores violaciones cometidas en los Estados represivos, desde Corea del Norte hasta Eritrea, pasando por Cuba y Turkmenistán”. Pero también se interesa por las democracias en las que, dice, “faltan por llevar a cabo algunos progresos”. El caso de las caricaturas de Mahoma, publicadas en Dinamarca, marcará un antes y un después en las complicadas relaciones entre la libertad de expresión y el respeto a las creencias religiosas de cada comunidad.
Eso por lo que respecta a 2006, pero es que en el recién acabado mes de enero de este 2007 ya han caído seis periodistas y cuatro colaboradores de medios de comunicación. Las perspectivas, con estos precedentes, resultan muy poco alentadoras.
Durante el año que pasó, en Irak se contabilizó la muerte de 65 profesionales, con notable aumento de los secuestros, situación parecida a la que se vivió en los territorios palestinos.
En Latinoamérica se denuncia el asesinato de una decena de periodistas en México, en medio de una casi impunidad, así como que en Cuba permanecen detenidos más de una veintena de periodistas. A ello se añade “la degradación de la situación en Bolivia” que, sin embargo, era el país del sur mejor colocado en la clasificación que establece anualmente RSF.
Pero es en Asia donde se encienden todas las alarmas: en 2006 mataron a 16 profesionales y detuvieron al menos a 328, agredieron o amenazaron a 517 y censuraron no menos de 478 medios.
En buena parte del continente negro ser periodista equivale a una palabra: desprecio. Algunos de sus gobiernos, en especial en el denominado Cuerno de África, fueron los más autoritarios con la prensa en 2006. Persiste la impunidad y los asesinos de periodistas en Gambia y Burkina Faso, entre otros, con la execrable complicidad de sus gobiernos.
La red de redes no se libra de esta grave situación: al menos 60 personas se encuentran encarceladas por publicar en Internet textos críticos con sus gobernantes. China abrió la espita para otros como Vietnam, Siria, Túnez, Libia, o Irán, donde aumentan las cárceles para bloggers y otros tipos de ciberdisidentes.
Un apartado significativo del informe es en el que se señala:
“Pero más allá de estas cifras, referidas sobre todo a los periodistas muertos o encarcelados, Reporteros sin Fronteras quiere dar la señal de alarma al término de un año 2006 marcado por la poca ambición, y a veces incluso la renuncia, de los países democráticos, a la hora de defender los valores que están destinados a encarnar. Aunque todo el mundo, o casi, se reclama de los derechos humanos, a la vista de los silencios y las prácticas de unos y otros cabe preguntarse quien tiene ahora la autoridad moral requerida para encarnar una defensa sin complacencia de estas libertades”.

Es evidente, a tenor de todo esto, que la profesión no vive sus mejores momentos, en lo que al ejercicio se refiere, en este mundo globalizado en el que vivimos. Recordando a Guillermo Cabrera Infante, no hay delirios de persecución en un lugar donde la persecución es un delirio.
En el lejano 1941, George Orwell escribió: "Si el líder dice de tal evento que esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas", concluyó.
Y otra perla: "Estamos hundidos en la mierda del mundo y no se puede ser optimista; el que es optimista es estúpido o millonario, y le importa un pepino lo que ocurre a su alrededor." Lo dijo José Saramago, hombre sabio entre cuyas virtudes no transluce precisamente la alegría desaforada. Pero sabio desde su particular trinchera, al fin y al cabo, como la de Cabrera Infante, como la de Orwell, como las de tantos otros.
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*** Enlace con LA VIROLA HERMENÉUTICA
Comentarios:
La situación de los periodistas que sufren abusos por ejercer su profesión preocupa especialmente ya que la libertad de expresión es una herramienta fundamental para la defensa de otros derechos humanos.
Cuando los periodistas y los profesionales de la comunicación son silenciados, ellos no son las únicas víctimas de las leyes y las prácticas represivas; también lo son todas las personas que se ven privadas de su derecho a la información. El periodismo es una profesión, no un delito y la libertad de expresión es una de las herramientas de defensa del resto.
En RSF explicaron entonces que el enorme salto de Bolivia ppdía parecer sorprendente pero señalaron que no hubo ataques directos ni agresiones a periodistas y que fracasó el intento de un parlamentario del partido del presidente Evo Morales, de introducir un proyecto de ley de control de los medios de comunicación.
Pero la creciente polarización entre los medios públicos y privados partidarios y opositores de Morales, ha complicado la situación. La escasez de agresiones o atentados a periodistas significa también que la auto-censura ha hecho su trabajo.
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Manuel Segura
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