La opinión de algunos de los Olvidados
04.11.06 @ 17:45:49. Archivado en Terrorismo
Del documental Olvidados, de Iñaki Arteta, que anoche nos pasaron por La 2 de TVE, me quedo con tres momentos: uno, cuando Maite Pagazaurtundua contaba que la primera vez en mucho tiempo que no estuvo acompañada por la escolta fue en el paritorio, al dar a luz a su hija pequeña; dos, cuando el hermano de Ramón Baglietto recordó que aquel niño al que había salvado años atrás el que fuera dirigente de UCD, resultó ser el mismo que le remató, como si de un conejo se tratara, tras estrellar su coche contra un árbol luego de recibir dos impactos de bala del calibre nueve milímetros parabellum; y tres, el relato, no menos sobrecogedor, del guardia civil que perdió a su pequeño hijo, el gemelo Álex, al explotar una bomba adherida a su vehículo, impactante exposición incardinada con unos videos domésticos en los que aparecía el inocente asesinado. Son sólo tres pasajes en los que, aleatoriamente, hay algo en común: niños; y no quiero decir con ello que eso fuera lo esencial o con lo que me quedara en exclusiva de la película.
Anoche mismo, mientras nosotros veíamos Olvidados, ETA nos sorprendía -es un decir- con un nuevo comunicado que, lógicamente, lanzaba a los cuatro vientos el diario abertzale Gara. Las emisoras de radio, pasadas las 11, soltaban el flash citando la manida fuente de la organización terrorista. En su habitual lenguaje, el periódico pro-etarra informaba así:
En el número de la revista Zutabe correspondiente al mes de octubre, ETA anuncia “un nuevo esfuerzo en el carril de la negociación con el Gobierno de España” con la voluntad de “reconducir” un proceso que, según constata, se encuentra “bloqueado”. Responsabiliza de esa situación a los estados español y francés, así como a algunos partidos ¬especialmente a PSOE y PNV¬, porque han dejado pasar “un tiempo precioso” durante los últimos meses, periodo en el que “no se ha dado ni un solo paso visible en el proceso democrático” y “no han cesado las agresiones contra Euskal Herria”. Para avanzar, reclama al Gobierno español que se comprometa claramente a respetar el resultado del proceso en Euskal Herria y a las formaciones vascas, que den “pasos visibles” durante este otoño.
Este sábado ha dicho el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que las reglas del proceso de paz son inamovibles y no se cambian ni con comunicados ni con chantajes.
Y para el presidente del PP, Marino Rajoy, ETA ha vuelto a demostrar que no quiere la paz, lo que entiende que obliga al Gobierno a no ceder más, por lo que ha trasladado al Ejecutivo que sólo si se planta y vuelve a la normalidad tendrá el apoyo de su partido.
Entretanto, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, emplaza a ETA a demostrar con hechos que está dispuesta a acabar con la violencia, al margen de lo que pueda decir en sus boletines internos.
Lo que yo me pregunto a estas alturas es lo que opinarán del llamado proceso de paz los Olvidados tales como Francisco Rey y María Ángeles Martínez, padres de María Ángeles, estudiante asesinada el 13 de septiembre de 1974 en el atentado de la calle Correo de Madrid; Antonio Llanos, hermano de Manuel, camarero asesinado en ese mismo atentado; Víctor Legorburu, hijo de Víctor Legorburu, alcalde de Galdakao, asesinado 9 febrero de 1976 en Galdakao, Bizkaia; Carmen Villar y José Rodríguez, viuda e hijo de José Rodríguez de Lama, guardia civil asesinado el 11 de noviembre de 1978 en Urretxu, Gipuzkoa; María del Mar Negro, hija de Alberto Negro, trabajador de la central nuclear de Lemóniz, asesinado el 17 de marzo de 1978 en Lemóniz, Bizkaia; Carmen Borrajo, hija de Sergio Borrajo Palacín, teniente coronel del Ejército asesinado el 14 de febrero de 1979 en Vitoria, Álava; Rafael Carriegas, hijo de Modesto Carriegas, director de banco asesinado el 13 de septiembre de 1979 en Barakaldo, Bizkaia; Ana María Vidal Abarca, viuda de Jesús Velasco, jefe del Cuerpo de Miñones de la Diputación de Álava asesinado el 10 de enero de 1980 en Vitoria; Ángel Altuna, hijo de Basilio Altuna, policía nacional asesinado el 6 de septiembre de 1980 en Erentxun, Álava; Rosario Zabala, viuda de Vicente Zorita Alonso, candidato de Alianza Popular asesinado el 14 de noviembre de 1980 en Santurtzi, Bizkaia; Irene Cuesta, hija de Enrique Cuesta, delegado de Telefónica en Gipuzkoa asesinado el 26 de marzo de 1982 en San Sebastián; María Uceda, hija de César Uceda, militar y empresario asesinado el 21 de octubre de 1982 en Bilbao; María Victoria Vidaur, viuda de Alberto López Jaureguizar, candidato de Alianza Popular asesinado el 16 de julio de 1982 en Algorta, Bizkaia; María Ángeles Alonso, viuda de Alberto Martín Barrios, capitán de Farmacia secuestrado durante 14 días y asesinado el 18 de octubre 1983 en Bilbao; María Rodríguez, hija de Juan Rodríguez Rosales, policía municipal en Lekeitio asesinado el 25 de julio de 1984 en Lekeitio, Bizkaia; Ana Aizpiri, hermana de Sebastián Aizpiri, empresario hostelero asesinado el 25 de mayo de 1988 en Elgoibar, Gipuzkoa, o Eva Pato, viuda de José Santos Pico, policía nacional exponente del llamado síndrome del norte , quien se suicidó el 14 de enero de 1994 en San Sebastián. Por ejemplo.
Insisto, es mi duda. ¿Qué opinarán, en nombre de los demás Olvidados en todo este tiempo, ellos de esto?
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Manuel Segura
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