Fútbol, selecciones y reinos de taifas
09.10.06 @ 18:22:58. Archivado en Política, Deportes
Aunque a algunos les cueste creerlo, la federación gibraltareña de fútbol es una de las más antiguas del planeta. Se fundó en 1896 y se denomina Asociación de Fútbol de Gibraltar. Los obstáculos que reiteradamente interpone España -reclamando la soberanía sobre el Peñón- ante los organismos federativos mundial y europeo, impiden que esa selección participe en competiciones oficiales. Sin embargo, el Tribunal de Arbitraje Deportivo decidía este mismo año el reconocimiento de ese combinado con lo que se le abriría la puerta para que compita en torneos de FIFA y UEFA. Así las cosas, en diciembre próximo Gibraltar podría ingresar en la UEFA y a comienzos de 2007 ser miembro de pleno derecho. Todo queda a expensas de una cumbre de sus dirigentes que los días 24 y 25 de diciembre se celebrará en la ciudad alemana de Düsseldorf.
Otro caso es, por ejemplo, el del Principado de Andorra. Tiene selección nacional, modesta, que nunca se ha clasificado para jugar campeonato europeo o mundial alguno, aunque pertenece a los organismos internacionales de fútbol desde 1996. Ellos sí cuentan con liga propia, la primera división andorrana, que disputan ocho equipos. Son el Atlètic Club d'Escaldes, F.C. Encamp, Inter Club D'Escaldes, F.C. Lusitanos, Principat, F.C. Ranger's, U.E. Sant Julià y F.C. Santa Coloma. Lógicamente su potencial balompédico es muy limitado y sus enfrentamientos internacionales con otros equipos se suelen saldar con derrotas contundentes.
El partido disputado este domingo en el Camp Nou entre las selecciones de Catalunya y Euskadi, ante más de 50.000 personas, ha vuelto a sacar a la palestra el debate sobre el carácter internacional y competitivo de estos combinados. Todo ello aderezado con una parafernalia en sus gradas en ocasiones muy alejada de lo que debe ser un enfrentamiento meramente deportivo. Pancartas por el acercamiento de los presos al País Vasco, banderas catalanas con la estrella independentista, president y lehendakari abogando por la oficialidad de ambas selecciones… Ibarretxe diciendo que sueña con un Catalunya-Euskadi en la final de un Mundial. Maragall asegurando que si el Estatut reconoce que la suya es una nación, la selección es una obviedad.
Lo que es evidente es que una y otra nación, nacionalidad, comunidad o región, precisarían contar con campeonato de liga propio para dar pie a lo que algunos tanto ansían. Sin embargo, nadie abogaría ni daría un euro por un match en la cumbre entre F.C. Barcelona y Figueres o un Espanyol-Cambrils, por citar sólo dos casos al azar. Como tampoco se apostaría demasiado en el territorio vasco por un Athletic de Bilbao-Bermeo, un Real Sociedad-Cestona o un Alavés-Munguía.
No, no es esto. Y en esto como en otras muchas cosas no valen las medias tintas o, lo que es peor, las medias verdades. Si ponemos como ejemplo el caso británico, sí habrá que decir que tanto en Inglaterra, como en Escocia, Gales o Irlanda del Norte hay selecciones nacionales. Pero también hay ligas mediante las que compiten sus equipos. Lo que no es de recibo es afirmar que queremos que todos los años se juegue el derby Madrid-Barça, por todas las connotaciones que encierra, el dinero que mueve la Liga de Fútbol Profesional, las televisiones… pero que además aspiramos a ser muy gallitos y tener nuestra identidad propia como selección.
A lo mejor quien puso un poco de luz en todo este entramado fue anoche el catalán Albert Luque, jugador del Newcastle inglés y seleccionado para el choque contra Euskadi, cuando dijo en la radio:
"Me siento español como el primero, pero también estoy orgulloso de ser catalán. Mi país es España y mi región es Cataluña. Ante todo soy español. Para un jugador español lo máximo que hay es la selección española".
Sus palabras retumbaban diáfanas y electrizantes ante el cisco monumental que organizan determinados políticos, tantas veces alejados de la realidad mundana y sin posar de una vez por todas los pies en la tierra. Y es que una cosa es lo que algunos se creen y otra, en realidad, lo que pasa. Bastante tenemos con lograr que la selección española enderece su rumbo para ver si, penosamente, logra clasificarse para el Europeo tras el fiasco sueco. Pero tranquilos; en el fútbol, como en casi todo, cualquier situación es susceptible de empeorar. Máxime si vamos en esto, como en otras tantas cosas, irremediablemente catapultados a recuperar los pretéritos reinos de taifas.
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Manuel Segura
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