11-S: el día que cambió el mundo
15.09.06 @ 17:15:26. Archivado en Terrorismo
Impresionado aún por la cruda visión de la película United 93 del británico Paul Greengrass, en la que se nos narra lo ocurrido con el vuelo de uno de los aviones secuestrados el 11 de septiembre por parte de los terroristas de Al Qaeda para atentar contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington, me permito recuperar la reflexión que escribí para el Anuario de la Asociación de la Prensa de Murcia y que dirigí en 2001.
El blanco del vuelo United 93 era el Capitolio, sede del poder legislativo estadounidense, y fue éste el avión que se estrelló a campo abierto cerca de la ciudad de Pittsburg, en Pennsylvania.
[La tarde del 11 de septiembre me encontraba frente al televisor minutos antes de las tres. Recuerdo el impacto visual que me causó ver en llamas aquella impresionante columna de cemento: el World Trade Center. Al principio creí que se trataba de algo accidental pero ¿podía un avión haber chocado contra esa marmórea torre así como así? No lo sabía.
El Telediario de TVE abrió con esas imágenes sobre las que Ana Blanco narraba en directo lo que le iba llegando. Cambié a la BBC y vi la misma escena. No salía de mi asombro cuando, al pasar a Antena 3, oigo mientras lo estoy viendo a Matías Prats decir: “Parece que un segundo avión ha impactado contra la otra torre”. Increíble. Y todo esto, desde el sillón de mi salón. El mundo en mis manos. Y en directo. No me despegué del televisor. Era una cascada de acontecimientos que nos desbordaba. Otro impacto en el Pentágono. Caos y sirenas. Polvo, mucho polvo. Una impresionante aeronave sobrevuela las cabezas aterrorizadas de los ciudadanos que huyen despavoridos. Esto no acaba. Parece no tener fin. ¿Será el fin del mundo?, se preguntaba alguien. Ese mismo avión caería abatido instantes después. Se asegura que el objetivo era la mismísima Casa Blanca. Volvemos a las Torres Gemelas. Ver derrumbarse el centro del poder, el cogollo del imperio de la economía mundial, me desarma. Me quedo sin habla. Es la guerra. No sé si santa, pero es la guerra. Y esta vez, en el corazón de Manhattan. Entre el Hudson, el East River y el río de Harlem. Y no estoy en el cine.]
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Manuel Segura
autor
Contacto


