Viajes de Placer al Espacio.
20.10.07 @ 07:34:20. Archivado en Tecnologia
«El espacio: la última frontera», nos de¬cían en las series de ciencia ficción. Cuando la gente con posibles ya ha estado en todos los confines (incluso hoy puedes viajar en crucero a la Antártida con los recursos de la clase media), lo único realmente diferente, atractivo, exclusivo, hay que buscarlo en el cielo (o en las profundidades marinas más re¬motas). Y como los mas inquietos norteamericanos siempre han tenido muy claro que innovar consiste en abrir nuevos horizontes, espectaculares, a lo Far West, a nadie le debe¬ría extrañar que ahora apuesten por el turismo espacial como forma de crear un revulsi¬vo emocional para los ricos aburridos.
Así, algunos de los «nuevos» billonarios norteamericanos, como Jeff Bezos (fundador de Amazon), Elon Musk (cofundador de PayPal), o Paul Allen (cofundador de Micro¬soft), han invertido parte de sus (inmensos) recursos en emprendedores del espacio (as¬tropreneurs).
La historia de este empeño comenzó en 1995 al constituirse el «Premio X», cuyo objetivo era dar 10 millones de dólares a la primera iniciativa privada que pusiera a tres humanos (o a un humano y al equivalente en peso de otros dos) a una altura de 100 kiló¬metros y los devolviera sanos a tierra, y fuera capaz de repetir el viaje en dos semanas. El premio, constituido por empresarios priva¬dos, quería repetir a finales del siglo XX, y enla industria espacial, algo que había funcio¬nado muy bien a principios de siglo: los con¬cursos y premios para estimular la industria de la aviación. El resultado fue que a finales de 2003, unas 24 empresas se habían inscrito como «concursantes» al premio, aunque al parecer muy pocas disponían de la tecnolo¬gía suficiente para conseguirlo.
Finalmente, y frente a los escépticos que creían que tal hazaña era sólo posible para quién tuviera presupuestos á la NASA, la em¬presa ScaledComposites lo consiguió el 4 de oc¬tubre de 2004. Richard Branson, el conocido emprendedor fundador de Virgin, entró en el capital de la empresa con el objetivo de fundar Virgin Galactic. El efecto del Premio X fue, pues, doble: no sólo se demostró que la inicia¬tiva privada podía desarrollar naves espaciales (aunque empezando por cosas «sencillas» como llegar a la estratosfera), sino que con ello se podía crear toda una nueva industria: la del turismo espacial. O sea, se crearon de golpe dos nuevos mercados: el de naves espaciales (The Spaceship Company) y el de los viajes."
Su público objetivo es hoy quizás reduci¬do, limitándose a los grandes millonarios. Pero es obvio que el precio irá descendiendo. Y se ha dicho que el primer trillonario (quién consiga ganar una fortuna de más de 1 mi¬llón de millones de dólares) se hará gracias a este nuevo negocio. Porque subir al espacio no será precisamente barato.
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