SUICIDIO ECONOMICO
09.10.07 @ 12:52:23. Archivado en Mundo
Hoy la discusión sobre la deslocalización industrial está exclusivamente enfocada en el hecho de la pérdida de puestos de trabajo en Occidente, a favor de puestos más baratos (y con menos regulaciones laborales) en terce¬ros países. Pronto, esta discusión se produci¬rá también en esos países, hoy beneficiados, porque perderán algunas de sus ventajas (precios bajos) conforme sus clases medias vayan aumentando de volumen y se convier¬tan en más exigentes, con necesidad de ma¬yores rentas disponibles.
En una revista económica, un lector comentaba que él disfrutaba de un sueldo norteamericano de 70000 $ por un trabajo que en realidad le hacía un profesio¬nal indio que el subcontrataba por 20000 $.201 Podemos imaginar este tipo de «deslo¬calización individual» como un fenómeno potencialmente creciente. Pero, en la misma revista, otro lector comentaba que «la deslocalización (outsourcing) es cómo ir au¬mentando la altura de un rascacielos a base de ir sacando material de las plantas inferio¬res». Una metáfora muy ilustrativa de que si vamos quitando el trabajo a la gente de Occi¬dente, al final se quedarán sin los recursos necesarios para comprar lo productos que sus empresas han pasado a fabricar en Orien¬te. La pregunta obvia para los próximos años es, pues, si no es esto un cierto tipo de suici¬dio económico para las economías occiden¬tales. Con las repercusiones políticas y sociales que todo ello pueda conllevar
En un breve pero incisivo artículo en una revista americana , un guru , C.K. Parlad pro¬ponía una idea sugerente para ver «de otra forma» el proceso de deslocalización desde Occidente a otras partes del mundo.203 Ex¬portar empleos es bueno, decía, porque obliga a aumentar la competitividad de las empresas occidentales. El juego de la competencia internacional conlleva encontrar los mejores recursos de producción, estén dónde estén en el mundo. Esta búsqueda implica «frag¬mentar» la cadena de valor otorgando cada parte al mejor partner posible (decidir cómo y dónde hacemos cada una de las tareas que van desde la búsqueda de las materias primas hasta el servicio final al cliente).
Pero para que el resultado final sea un producto excelente, es necesario que exista una muy precisa «coordinación» entre los dis¬tintos procesos fragmentados de la cadena de valor. Por tanto, del fenómeno (económico) de la deslocalización (outsourcing y offihoring) saldrá algo muy positivo para las empresas: un conocimiento más sofisticado de la gestión y coordinación de procesos en red. Es un futu¬ro que podríamos denominar de una econo¬mía RTR: «real time remoce» (a distancia y en tiempo real).
Todo esto está muy bien, claro está. Pero la duda está en si tendremos el tiempo necesa¬rio para digerirlo y metabolizarlo antes de que la ola populista inunde Occidente. Porque podríamos estar ya peligrosamente cerca, en mi opinión, de la politización radical de la pérdi¬da de capacidad industrial de nuestros países.
autor
Contacto


