Diario nihilista de un antropólogo

Como todos los años

He pasado la última tarde de este año escuchando el audible crecimiento de los árboles en la montaña, desde la cima se veía un follaje de columnas de humo buscando el cielo. Bajando admiré el techo de rocas sobre el valle, el baile de espùma del Río Eiroá y la bulla de los pájaros buscando refugio. Y pensé: el tiempo, “huidiza sombra de la aguja”, es un avaro de acontecimientos nuevos que nos hurta el placer de usar como nuevo lo ya usado y quiere privarnos del arte de llenar palabras viejas de contenidos nuevos. No te prometas ni prometas a otros más de lo que puedes dar. Los planes no cumplidos gorjean como pájaros tardíos y abrasan como las criminales heladas de mayo. Como todos los años, te deseo un prospeo y feliz año nuevo


Una mujer sabia

El trajín de estos días se mete en todos los rincones gateando como un gazapo, deshilacha y estruja el tiempo, insonoriza eternos bronces y despierta el sonido de otros recientes, convierte perdidas en ganancias y ganancias en pérdidas. La simpleza de la simple verdad es que no existe guarida contra el paso del tiempo ni más vida que la vida donde la vida mora y que lo que es no es más que la fuerza de una flor. La vida, campos luminosos y calmos o tenebrosa y profunda densidad, se hace oír, con confusas voces y difusos ecos, unas veces, y, otras, con voces henchidas de ternura. Y aquella mujer sabia, su madre, “guardaba todas estas cosas en su corazón”.


Esta noche

La hermosa hermosura de esta noche es la poquedad de los seres humildes caminando por lodosos caminos de mendigos, tal vez cumpliendo eternos designios sin reloj. Ni la espada ni el fuego de la guerra, tiempos feroces, ni las brillantes ideas han derribado aquellos seres de nada que han llegado hasta esta noche nuestra como la lengua de las flores y de las cosas mudas. Esta noche acabó y empezó el tiempo porque el tiempo entró en las entrañas de Dios.


Una cosa es una cosa y...

22.12.18 | 21:30. Archivado en Antropología política, Antropología social

Dialogar es buscar juntos un punto de acuerdo que, seguramente, no será el de partida de ninguna de las partes sino algo nuevo, resultado de ceder ambas partes parte de sus pretensiones originales. Los nacionalistas no pueden ceder nada a no ser que desnaturalicen su causa, la independencia, y el Gobierno tampoco, mantener la unidad de España. Hablar, lo único que puede lograr, y tal vez sea mucho, es retrasar el desenlace y, puede que también, agravar la situación. Una cosa es admitir buena voluntad y otra estar de acuerdo. Los independentistas hacen lo que pueden por lograr lo suyo y el Gobierno seguramente, con buena voluntad, hace lo que cree conveniente para normalizar la situación. Creo que la estrategia de los nacionalistas deja en evidencia la del Gobierno. Una cosa es una cosa y otra cosa otra cosa


22.12.18 | 21:29. Archivado en Antropología política, Antropología social

Dialogar es buscar juntos un punto de acuerdo que, seguramente, no será el de partida de ninguna de las partes sino algo nuevo, resultado de ceder ambas partes parte de sus pretensiones originales. Los nacionalistas no pueden ceder nada a no ser que desnaturalicen su causa, la independencia, y el Gobierno tampoco, mantener la unidad de España. Hablar, lo único que puede lograr, y tal vez sea mucho, es retrasar el desenlace y, puede que también, agravar la situación. Una cosa es admitir buena voluntad y otra estar de acuerdo. Los independentistas hacen lo que pueden por lograr lo suyo y el Gobierno seguramente, con buena voluntad, hace lo que cree conveniente para normalizar la situación. Creo que la estrategia de los nacionalistas deja en evidencia la del Gobierno. Una cosa es una cosa y otra cosa otra cosa


Como un dios

21.12.18 | 22:06. Archivado en Antropología social, Mitologización

Me voy y vuelvo y siempre está ahí. Desde el valle, desde más allá de la última montaña, sobre un bosque de pinos y robles, con el caudal del tiempo incrustado en su eterna juventud, se yergue orgulloso, y pende sobre el valle de Fontercada, como una gigantesca fortaleza, como un dios, A Aguioncha. Cuando la niebla cubre el valle, reluce como cresta de gallo y cuando el valle está claro, se corona de niebla; en sus arrugas y surcos trasparenta historias tristes y alegres, de generosidad y de odio y ha contemplado asesinatos y actos de amor. Los que hemos nacido y crecido a tu sombra, Aguioncha, toda cumbre es solo esbozo de tu cumbre


Único y mudo comentario

20.12.18 | 22:13. Archivado en Antropología social, Meditación

Desde el Cebreiro he visto, hundido en la penumbra, el valle abovedado por las nubes densas de este atardecer otoñal. Las luces, como estrellas de una fabulosa constelación que se arrastraba por el valle, eran el único y mudo comentario a aquel vasto espectáculo capaz de arrastrar al olvido los recuerdos de las miserias propias y ajenas que la garra del tiempo, “sangriento tirano de pies alados”, imprime en la memoria, azanca de dicha pero también de dolor. Cuando descendía, el armazón del oscuro campanario me trajo la nostalgia de las campanas, viejas y familiares como la voz de la abuela, que antaño subían hasta la cima que yo iba dejando a mi espalda y hoy calladas por falta de manos que acaricien su melena.


Gozo profundo

Desde Loureses, comparto con los creyentes y a los agnósticos y ateos les ruego quieren participar de mi gozo profundo por la celebración del Nacimiento de Jesús. Feliz Navidad y próspero año nuevo


Domingo, 20 de enero

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