Diario nihilista de un antropólogo

Francisco y Erasmo

26.02.14 | 19:15. Archivado en Diario de Francisco

Uno de los días pasados almorcé en Santa Marta con dos jóvenes, un sacerdote y un seminarista. Son dos estudiosos de Erasmo y de su época. La Iglesia tardó en condenar e incluir las obras de Erasmo en el Índice aunque cuando esto hizo ya había, de alguna manera, condenado a los erasmistas que, como casi siempre ocurre, o no conocían a fondo al maestro o iban mucho más allá de lo que decía. Erasmo era un estudioso y renovador, seguramente un adelantado a su tiempo, fundador de las escuelas trilingües.

Erasmo fue glorificado sobre todo por. 1.- Ferviente espiritualismo que llevaba a la devaluación: a) de las ceremonias, b) de las prácticas rutinarias y sin alma, c) elogio del culto en espíritu, y d) del ritualismo de las observancias monásticas. 2.- Evangelismo que preconizaba: el retorno a las fuentes de la fe.

Esto llevaba consigo la popularización del Evangelio en las lenguas vulgares. Un ejemplo de su evangelismo es su célebre Paráfrasis de las Epístolas, de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles.

3.- Su Método de teología que se funda en la misma Escritura, con el firme propósito de redescubrir el texto puro y su espíritu, disociando de él las glosas debidas a la introducción abusiva de la dogmática. Para ello revindicó lo que más tarde se llamaría la crítica textual.

4.- Sus audaces Anotaciones en las que osa discutir las afirmaciones de los grandes escolásticos, la devaluación de su método y de sus disquisiciones, y discutía afirmaciones de los mismos Padres de la Iglesia.

5.- Enchiridion, con su fórmula: monachatus non est pietas (ser monje no supone forzosamente piedad autentica). Por el contrario, para Erasmo, fraile exclaustrado, la fe supersticiosa en la observancia de una regla monástica se convertía en ejemplo privilegiado de lo que no tenía derecho a pasar por auténtico cristianismo. Los humanistas erasmianos empezaron a ver a los frailes como bárbaros.

Unos días después de arreglar las notas que había tomado de las palabras que escuchaba, releí Elogio de la locura que ya había leído en los días de mi juventud cuando los libros que más nos llaman son los prohibidos. Según él, los pastores y clérigos de la época eran mercenarios e ignorantes. Su ideal de pastor era una persona estudiosa de las Escrituras y misionero como la Iglesia. Los dos contertulianos no excluyen que, de una manera u otra, haya influido en la naciente Compañía de Jesús. Su influencia fue reducida, prácticamente a la nada, por el Concilio de Trento que tuvo como corolario la inclusión de sus obras en el famoso Índice de obras prohibidas. Luego seguí reflexionando. Echo de menos en el personal de Iglesia una formación humanista más sólida y la falta de conocimiento del hebreo, del griego y hasta del latín. No se va a soñar con que todos los sacerdotes y religiosos las sepan pero sería muy conveniente que entre ellos hubiera algunos más que pudieran leer la Biblia en sus lenguas originales, y la Vulgata en latín.

El éxito del espiritualismo y del evangelismo de Erasmo se debe a que ya estaban en el aire. La guerra que le hicieron los teólogos tradicionalistas y la censura que la Sorbona hizo de sus Coloquios fueron la mejor propaganda de las doctrinas de Erasmo. Esto es lo que suele ocurrir. Tenemos ejemplos en nuestros días a propósito de las obras y el nombre de ciertos teólogos que sólo fueron conocidos del gran público desde que la Iglesia llamó la atención sobre sus obras y doctrinas. Parece ser que el hecho de que Erasmo disfrutara de la protección de las autoridades sirvió a un momento dado de escudo al iluminismo de los teólogos españoles y al luteranismo. Los frailes más que atacar el erasmismo defendían la piedad de los peligros que traía consigo el humanismo. El Santo Oficio y la Inquisición vieron en el humanismo crítico, en el estudio de las lenguas y de la nueva filología bíblicas un peligro para el dogmatismo tradicional.

El seminarista, con el atrevimiento de los años jóvenes y tal vez la poca experiencia y la poca obediencia del protocolo, me peguntó: “¿No cree, Papa Francisco, que se podría trazar una especie de paralelo entre lo que ocurrió a Erasmo y lo que en algunos medios eclesiástico está ocurriendo con Usted?". La verdead es que no contesté a su pregunta sino que seguimos hablando y divagando por la actualidad de la Iglesia y del mundo. Cuando nos despedíamos, el seminarista insistió y añadió un matiz nuevo: “Piense, Papa Francisco, si no le estará tocando hacer sin querer un poco de Erasmo en nuestros días". Pasados pocos días me vino la pregunta a la cabeza y mi respuesta fue otra pregunta a mí mismo: ¿Y si existiera algo parecido al paralelismo por que se interesaba el seminarista?

Las publicaciones propiciadas en España por un obispo, traducción de unos libelos italianos sobre la sumisión de la mujer al marido puede considerarse como la reacción a ciertas ideas que parten de Roma y se extienden como la pólvora por el universo mundo. El folleto con unas cuantas preguntas, muchas de ellas sobre sexualidad, como examen antes de ir a confesarse que repartió entre sus feligreses un sacerdote en Andalucía puede interpretarse como una reacción en el mismo sentido. Tal vez lo que ha pasado con teólogos europeos se deba principalmente a que su teología supone una crítica, a veces, radical, a las prácticas de la Iglesia.

Cuando estudiaba teología estaba naciendo una reacción frente a la teología al uso, alejada de la Escritura. Una teología, llamada positiva, que ni siquiera sacaba ejemplos de la Biblia. Uno de los ejemplos de esta reacción fue Rahner, el jesuita alemán, en filosofía discípulo de Heidegger y cuyos escritos a veces, me superan, y otros contemporáneos suyos que influyeron determinantemente en el Concilio Vaticano II.

Recordando cosas más serias, tal vez todo lo que ha pasado con la Teología de la liberación ha estado producido por el miedo que los burócratas de la fe tenían, y siguen teniendo, a un lenguaje distinto, a que pongan en cuestión su teología escolástica. Tal vez tuvieran miedo al compromiso que saltaba de la teología de la liberación de llevarla a la práctica. Los que dedican una tertulia y otra a demostrar que lo que digo no supone ninguna ruptura sino explicitación de lo ya dicho o dado a entender es que tienen toda la razón del mundo pero tienen miedo de la sencillez de la palabra de Dios. ¿Cómo voy a pretender decir cosas que no haya dicho el sabio Benedicto XVI? Nada me preocupa sino traducir en mi vida y comunicar en un lenguaje sencillo el Evangelio del amor de modo que todo el mundo lo entienda y a todo el mundo enamore.

Los de Lutero lo consideraban un infiltrado católico y estos un infiltrado de aquellos; los progresistas me consideran tradicional y éstos uno de aquellos. La reacción airada, o la resignación afectada con que algunos miran mis gestos o reciben mis declaraciones son prueba de que he dado en el blanco. Elogio de la locura es, en el fondo, el elogio del loco, del tonto, del que se vació de su ser Dios para plantar su tienda entre nosotros; del que dejó de lado un lenguaje académico, inteligible sólo a unos pocos para hablar el lenguaje de la encarnación, de la desnudez, de la necesidad, del temblor, del abrazo a cuerpos repugnantes. La enajenación mental es la locura de la cruz; la necedad de los insignificantes, los sin tierra, sin formación, los don nadie.

No hace mucho que celebramos la semana del ecumenismo para combatir la división entre los cristianos. Pero la división entre las órdenes, las congregaciones dentro d la Iglesia... Es cierto que ya no se puede decir y peguntar como se decía Pablo: “¿A qué viene eso de decirse yo soy de Pablo, yo soy de Pedro?”. Pero sí nos podemos preguntar ¿hasta qué punto, Cristo es el centro, el eje, la única preocupación de todas las constituciones y reglas de vida de otras tantas congregaciones, órdenes, instituciones?

Me pegunto muchas veces, ¿hasta qué punto no estoy haciendo el bufón de las comedias y dramas de Shakespeare, Don Quijote de Cervantes? La espontaneidad de las palabras del bufón y del caballero andante hacían las delicias de los cortesanos, y hasta del pueblo sencillo. Por cierto, según los experto tanto el inglés como el español, sin saber si lo habían leído o no, sufrieron las influencias de las corrientes creadas por el de Ámsterdam. Los gobernantes y los grandes de este mundo oían y escuchaban a los bufones y les permitían decirlo todo sobre su persona que nadie más podía decir. Por momentos tengo la impresión de que los poderosos de este mundo oyen y hasta elogian lo que digo: “Vergüenza” dije en Lampedusa y todo el mundo aplaudió pero siguen las tragedias ahora como antes, en Ceuta como en Lampedusa y en otros lugares que no se saben o se ocultan. Me parece que el único efecto que surten mis palabras es el de desculpabilizar a los responsables de las tragedias porque piensan y creen que por dejar decirlo, dejar aplaudir, los descarga de su responsabilidad; como si tuvieran fe en las palabras. Tal vez se han leído la teología de los sacramentos en donde se habla abundantemente de la eficacia “ex opere operato”. Pero mis palabras no tienen la fuerza de la gracia a la que se debe el efecto en los sacramentos.

Saco otro comentario de lo que dijeron mis interlocutores y de la relectura de Elogio de la locura, una crítica de las malas costumbres no sólo eclesiásticas sino de otros estamentos escrita con profunda ironía y hasta con cierta falta de respeto que yo calificaría mejor como atrevimiento o insolencia que hoy recibiría críticas de todos los defensores de la tan cacareada corrección política. “Hasta se puede admitir que tiene razón en algunas cosas pero no se pueden decir de esa manera porque puede ofender a personas inocentes y porque sólo personas groseras y de poca o nula información hablan así”, le dirían. Los que roban, pillan y matan suelen ser practicantes de muy delicados y finos modales.

Los sacerdotes de hace unos años, la única fuente de información para muchos fieles era el púlpito, la Iglesia. El sacerdote podía permitirse cualquier cosa. Hoy cada persona, aunque viva en el rincón más apartado del planeta, tiene múltiples fuentes de información: el cine, la televisión, la radio, diarios, libros, viajes. Es cierto que algunos obispos hasta no hace muchos décadas no estimulaban para nada ni el estudio ni la formación; es decir, tenían miedo a que los sacerdotes adquirieran conocimientos fuera de la pobrísima escolástica de los libros de texto de los seminarios. La teología debe de traducir al lenguaje de hoy el mensaje del Evangelio, en resumen, el amor: “Ubi caritas et amor, Deus ibi est”, el amor.


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Comentarios
  • Comentario por luisalberto 27.02.14 | 12:51

    Ya que se menciona el nombre de Lutero, no olvidar la consigna que dejó el doctor Martin Lutero antes de morir en su testamento: “ODIUM IN ROMANUM PONTIFICEM”, que traducido más o menos seria así: “Presérvese esta única cosa al momento de morir: odio al Pontífice Romano”.
    Y esto ha calado hasta en la misma Iglesia Católica que el padre Hans Balthasar publicó un libro cuyo título es: EL COMPLEJO ANTIROMANO.

  • Comentario por luisalberto 27.02.14 | 12:46

    No creo que estas palabras sean ciertas “tal vez todo lo que ha pasado con la Teología de la liberación ha estado producido por el miedo que los burócratas de la fe tenían, y siguen teniendo, a un lenguaje distinto”.
    Esto decía el Cardenal Ives Congar por el año 1984: “Ni uno ni otro (se refiere a Boff y a Gutierrez) son marxista. Lo digo con toda firmeza, porque es verdad Sin embargo emplean TERMINOS marxistas, CONCEPTOS y CATEGORIAS y es posible que hayan empujado a algunos a AFIRMAR sin mucha reflexión que el CRISTIANISMO y el MARXISMO pueden ir PERFECTAMENTE JUNTOS. NO ES VERDAD. Personalmente soy EXTREMADAMENTE critico en las confrontaciones con el marxismo”.

  • Comentario por luisalberto 27.02.14 | 05:29

    Yo diría que Erasmo puede ser considerado como un personaje “contestatario” de su época, a manera de los actuales teólogos “contestatarios”. Un hecho capital habría que tener en cuenta para comprender las opiniones de este humanista acerca del celibato.
    1.- Que Erasmo era hijo de un sacerdote infiel a sus compromisos. Ya por este motivo concreto, el celibato le planteaba problema. Pero, además le tocó vivir en una época en la que no pocos sacerdotes violaban escandalosamente o clandestinamente sus deberes de estado. Creo que Erasmo hoy, puede ser considerado como el “padre” del sacerdote mitigado. Erasmo hace la observación de que renunciar al matrimonio y abrazar el celibato es querer vivir de una manera infrahumana. Por supuesto que no rechaza la virginidad, pero le parece “bien rara”.

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