Se oye hablar con frecuencia y protestar contra la explotación infantil de los países del tercer mundo o en vías de desarrollo o como los llamen ahora, olvidando, a veces, que si esos niños no hicieran los trabajos que hacen no podrían comer. Las estructuras sociales son injustas pero, de momento, son como son. Sin embargo no se lee, no se oye, no se ven manifestaciones contra la explotación de los niños prodigio del cine, de la música, del deporte. A no ser que nada de esto sea un trabajo, todos estos niños están siendo víctimas de explotación. ¡Y los niños en anuncios de televisión! ¿Cuantas varas hay de medir? Es una confirmación más del dicho popular: “Nada es blanco ni negro sino del color con que se mira”
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo