Una amiga me dijo: “Hasta los 15 años no hice más nada que ir al cole y entrenar para llegar a ser una campeona de tenis. Nunca tuve tiempo para soñar más que en ser campeona. Lo habían decidido mis padres. Me llevo bien con mis padres pero durante mucho tiempo estaba dominada por el siguiente pensamiento: Mis padres me han explotado para su gloria porque a mi, a aquella edad, lo que realmente me importaba era jugar con las otras niñas”. Conozco un hombre que pasó su niñez y su adolescencia tocando el piano. Llegó a ser alguien importante en ese mundo. “Cuando me di cuenta de que había entregado al piano mi niñez y parte de mi adolescencia, a los 17 años tomé a la decisión, hasta entonces habían decidido mis padres, de no volver a tocar ningún instrumento. Ni siquiera voy a conciertos”.
Jueves, 31 de mayo
Manuel Mandianes
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Jesús Mauleón
Julián Moreno Mestre
Faustino Vilabrille Linares
Francisco Baena Calvo